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Un dragón voraz
Según los diccionarios Larousse y Webster Encyclopedic, dragon (palabra de origen griego- drakón), quiere decir “monstruo fabuloso” que custodiaba el jardín de las manzanas de oro de los Hespérides A su vez las Hespérides eran las tres hijas de Atlas y Herpéris destinar das a guardar las manzanas doradas que madre Tierra diera a Juno cuando se casó con Júpiter. Hasta aquí algunos aspectos mitológicos de la palabra mágica dragón, la que actualmente se ha convertido en una “realidad” en el mundo asiático y que se funde con otra palabra hoy mágica: “China”; usted ya lo había adivinado. Es un “dragón” muy voraz como informa el último número de la revista The Economist; define a China como el país que alberga casi la quinta parte de la humanidad (más de mil 300 millones de personas), devora la mitad de la carne de cerdo del mundo y del cemento que se produce, junto con la tercera parte del acero y la cuarta de aluminio. Sigue informando que, en cuanto a importaciones, invierte 35 veces más en soya y petróleo que en 1999 y 25 veces más en cobre. Si todo esto no fuera suficiente, la demanda de China en recursos naturales es tan grande que ha creado un importante flujo de negocios de esos productos con países lejanos como América Latina y África por su abundancia, poco explotada, de esos productos que se encuentran escondidos bajo la tierra, logrando aliviar, por un lado, algo de la pobreza de los países involucrados en la operación y, por otro, estableciendo con capitales propios, o en combinación con locales, empresas que explotan esa actividad, creando fuentes de trabajo inexistentes antes. China se ha convertido en el plazo de un cuarto de siglo en una potencia global contribuyendo, en 2007, mucho más de Estados Unidos al crecimiento global. Situación que no se había visto desde 1930, como registra en el número de diciembre de 2007, la revista News Week, en su amplio artículo “China Now”. Su estabilidad, así se estima en círculos económicos-financieros, descansa en gran parte en el bajo valor de su divisa, el yuan, frente al dólar estadounidense; así por ejemplo, en marzo, primera quincena, de este año el tipo de cambio era de 7,008 yuanes por dólar, cuando en 2007 misma fecha, era de 7.75 por dólar (hoy 8% menos). Las “manzanas doradas” no las guardan las Hespérides; se han convertido en los mil 400 billones de dólares de reservas internacionales a finales de 2007 y custodiadas por el banco central de ese país, la Hespéris del siglo XXI. Con referencia a sus relaciones con África, tal parece que los países que han atraído más su atención son Congo y Sudán; en cuanto a Congo explotando sus grandes reservas de cobalto y de otro metal denominado “Tantalum” muy usado en teléfonos celulares y en computadoras portátiles, además explotando las ricas reservas de uranio, oro, cobre, manganeso, diamantes y según The Economist en septiembre de 2007, a través del Banco Import-Export el gobierno chino firmó un acuerdo con la contraparte del Congo valuado en 6.5 billones de dólares para mejorar la infraestructura de ese país y otros 2 millones para construcción y mantenimiento de minas. En cuanto a Sudán, hace 12 años, empresarios chinos invirtieron unos 15 billones de dólares, en gran parte en la industria petrolera permitiendo al país aumentar su producción de ese energético logrando, el gobierno sudanés, jugosos ingresos para su economía. Esta situación originó algún contratiempo político con el Consejo de Seguridad, pero todo fue superado a favor del país africano. Pero la mirada de China se dirigió también hacia Australia, país rico en carbón y productos agrícolas de todo género. Otro país, de la zona asiática con el cual China tiene relaciones económico-políticas es Myanmar; este Estado puede ofrecer a China sus grandes riquezas en madera, alimentos y piedras preciosas; en lo referente a política, podría operar como alternativa para transportar petróleo del océano Indiano hasta China en lugar del otro a través del estrecho de Singapur. Y la relación política con la Junta Militar de ese país ha sido vista con beneplácito por ambos países. Lo registrado en esta nota es solamente una parte de lo que China ha logrado en cuanto a relaciones de todo tipo en el mundo; analistas políticos ya hablan de un “Beiging Consensus” en lugar del conocido Wa-shington Consensus; las razones son más que evidentes. Un país que durante más de una década ha presentado aumentos anuales en su economía entre 10 y más de 11% no debe ser considerado como “economía en desarrollo” sino “desarrollada”. Los últimos indicadores son 3% en PIB; en producción industrial, aumento de 13%; una balanza comercial altamente favorable de 250 billones de dólares; tasa de interés a corto plazo de 4.5%. Ahora usted, ¿qué opina?
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