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Maru Ruiz de Icaza
30 de marzo de 2008

Me entero por las noticias de que los ingleses están comparando a la primera dama de Francia con Jacqueline Kennedy.

La modelo y cantante Carla Bruni fue comparada con la ex primera dama estadounidense. Nada que ver.

Una cosa es que durante su reciente visita a Londres, la esposa de Nicolás Sarkozy por fin haya abandonado el luto riguroso que había venido utilizando en sus últimas apariciones públicas, y haya optado por unos trajes al estilo Jackie, bastante monos y muy ad hoc con su papel de primera dama de Francia. Y otra muy, pero muy distinta, que Bruni sea el nuevo icono del la moda y el glamour, como lo fue la esposa del presidente John F. Kennedy en su día.

Es cierto que, vestida con un traje muy similar a otro que utilizó la ex primera dama de Estados Unidos —con todo y sombrero pastillero incluido—, la señora Sarkozy nos hizo recordarla, pero nada más. Y es que encuentro diferencias abismales entre ellas, no sólo en porte, estilo, personalidad, clase y saber estar, sino que la señora Kennedy no tenía el problema de estatura de Bruni, que está obligada a utilizar zapatillas de piso, para no parecer mucho más alta que su marido, algo que a mi juicio, le resta elegancia en ciertas ocasiones.

En mi opinión, todavía no aparece en el horizonte ninguna nueva Jacqueline Kennedy, y menos aún en el mundo de la política. Hay que recordar lo que fue esta ingenua y tímida chica de la alta sociedad neoyorkina, a la que le apasionaba leer, escribir poesías, y montar a caballo, que fue educada en las maneras, la etiqueta y la vestimenta de la gente más sofisticada de su época, y que un día se cruzó en el camino de un apuesto senador, destinado a hacer historia en su país, y que escalaría con rapidez los peldaños del poder.

Juntos formaron, lo que se dice, una pareja de ensueño, aunque sólo fuera de dientes hacia fuera, pues a lo largo de su breve matrimonio, no faltaron las historias de infidelidad por parte de él.

Mientras John. F. Kennedy se abría paso rumbo a la presidencia de Estados Unidos, Jacqueline se dedicaba a ser cada vez más bella, cada vez más elegante. No había rey, presidente o dignatario de un país, que la conociera, y no quedara encantado con esta mujer, que ha sido la primera dama de Estados Unidos más joven de la historia, y tal vez la que más huella ha dejado a su paso por la Casa Blanca.

Jacqueline era, además, una mujer culta, y firmemente comprometida con su papel de esposa del presidente (no le gustaba que la llamaran “primera dama” —First Lady— porque decía que le parecía nombre de caballo).

Elegante y sofisticada, le gustaba vestir con ropa de diseñadores franceses, y muy especialmente con creaciones de Oleg Cassini, quien fue el artífice de su imagen, en su etapa de mayor glamour. Todavía hoy, a poco más de 50 años de distancia, se recuerda y se imita su estilo.

Ahí tienen como ejemplo a Carla Bruni. Pero esa es, en mi opinión, la principal razón que las separa: Jacqueline impuso una moda, un estilo, mientras que Carla Bruni sólo intenta imitarlo.

Jacqueline seguía su instinto, su gusto muy personal, y no había día en que no pareciera salida de un figurín de moda: con el peinado perfecto, las joyas adecuadas, el vestido impecable y los accesorios precisos. Su porte y sus finos modales hacían el resto.

En aquel entonces, el periódico The London Evening Standard dijo de ella: “Jacqueline Kennedy ha dado al pueblo americano una cosa que siempre había deseado: majestuosidad”. Y es verdad.

También leo que en el Reino Unido se preguntan si Bruni será la sucesora de Diana de Gales. ¿Sucesora de qué? Resulta indiscutible que la desaparecida Lady Di sí que tenía personalidad, porte y un estilo muy personal, que despertaron elogios, sobre todo en su era pos-Carlos.

También es cierto que Lady Di enamoró con su estilo a la prensa del corazón, convirtiéndose en la última “reina” del glamour (y las portadas), como lo fueron Carolina de Mónaco, Grace Kelly, Audrey Hepburn, y la propia Jackie. ¿En qué podría parecerse entonces Carla Bruni a ella? Tal vez, pienso yo, en la otra cara de Diana, quien muy a su pesar ocupó los titulares de la prensa internacional por sus infidelidades y amoríos.

No digo que ese sea específicamente el caso de Carla Bruni, pero es únicamente en el terreno de los escándalos personales, donde podría comparársele con la inolvidable Ladi Di.

No hay que olvidar que la ahora señora de Sarkozy, que recientemente apareció posando desnuda en unas fotografías, fue acusada hace algunos años por la top model Jerry Hall de querer quitarle a su marido, el rockero Mick Jagger.

A Bruni también se le ha relacionado con Eric Clapton, el magnate Donald Trump, y el actor francés Vincent Pérez. Antes de convertirse en la nueva primera dama de Francia, fue mujer de Raphäel Enthoven (padre de su hijo Aurelien), que era esposo de la hija del filósofo Bernard Henry Lévy, hasta que Bruni se cruzó en su camino.

Las malas lenguas afirman que incluso mantuvo un romance con el editor literario Jean-Paul Enthoven, padre de su hasta hace poco marido. Sin duda, un personaje que seguirá dando mucho de qué hablar.

Hasta la próxima semana.

 
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PERFIL
 
Inició su labor como periodista hace doce años en la revista Actual, donde aún colabora. A lo largo de su carrera, ha entrevistado a personalidades como Bertín Osborne, Fernando Allende, Claudia Schiffer, Eva Herzigova, Nicola Bvlgari, Tonino Lamborghini, Guadalupe Loaeza, Juan Soriano, José Luis Cuevas; deportistas como Gabriela Sabatini, Gustavo ?Guga? Kuerten, así como a la alpinista mexicana Karla Wheelock.

Es corresponsal en México para la revista ¡Hola! desde hace cuatro años. Desde entonces ha realizado diversos reportajes para la conocida revista española del corazón, como el que hizo al magnate Peter Loftin en su residencia Casa Casuarina de Miami, que fuera propiedad de Gianni Versace; a Ana Cristina Fox, en su cabaña de Los Pinos; o más recientemente, al empresario Carlos Peralta, en su increíble barco ?Princess Mariana?, en la isla de Capri.

Recientemente recibió la invitación para colaborar en la revista Élite, que saldrá a la luz en abril o mayo de este año.

 
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