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Un punto de coincidencia
‘Los Chuchos’, de Nueva Izquierda, y Los Alejandros, de Izquierda Unida, por fin encontraron un punto de coincidencia en plena batalla y lodazal por la presidencia del PRD: el gusto por la comida española en un restaurante del centro de la ciudad de México. Cada uno en su mesa y con sus corrientes, Jesús Zambrano y Alejandro Encinas degustaron civilizadamente viandas y vinos. Pero recibieron un trato desigual. “¡Bienvenido, señor presidente!”, gritó Javier Arroyo, hermano del dueño del comedero, a la llegada de Encinas, acompañado de sus colaboradores. Don Alejandro se dirigió a un privado en el primer piso y Zambrano se quedó en una mesa de la planta baja. Los perredistas apenas se saludaron. ¿Y el conteo de los votos de la elección del 16 de marzo?, se preguntará usted. Eso puede esperar. No hubo condiciones para que el dirigente del PAN, Germán Martínez Cázares, acudiera a las oficinas de la bancada panista en San Lázaro. La burbuja, los legisladores más cercanos a Héctor Larios, recibieron mensajes por su celular con la información: no habrá reunión con el jefe azul, nos explican. La situación, por el tema de la reforma energética, se ha venido calentando en el interior del grupo parlamentario de Acción Nacional. En este espacio le dimos a conocer de esta cita y algunos de los puntos que tratarían los legisladores. Pero nada de eso ocurrió en la bancada panista. Esta semana se cumplieron 10 meses de la desaparición de Edmundo Reyes Amaya y de Alberto Cruz Sánchez, presuntos líderes del EPR. Nadín Reyes Maldonado, hija de Edmundo, acusó al Estado mexicano de estar cometiendo una terrible falta al no impartir justicia y presentar con vida a estas personas. La lucha continuará hasta encontrarlos, expone. Junto con los dos eperristas, reclama también la presentación de Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, Francisco Paredes y Gregorio Alvarado López. Por ahora, nadie se acordó de aquella amenaza del EPR de realizar una acción militar, como los atentados a los ductos de Pemex, cada dos meses, en demanda de la presentación de los desaparecidos. Hay quienes opinan que están guardando su ataque para un momento inesperado. Los dirigentes del PRI parecen haber encontrado el tesoro enterrado, no el de aguas profundas que tanto canta y adorna el gobierno federal. Y han tomado sus debidas precauciones con la contratación de la empresa Tover, especializada en instrumentos de alta seguridad, para colocar alambre electrificado en la zona de la entrada principal de la sede priísta. Nos dicen que la autorización para reforzar las medidas de seguridad, en el otrora poderoso partido, vino de Armado Salinas Moreno, jefe de la Unidad de Recursos Materiales y Servicios Generales del instituto. La versión tomó fuerza en plena Semana Santa: Sergio Vela renunció a la presidencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Por supuesto, ninguna fuente del gobierno la avaló. La directora del Fondo de Cultura Económica, Consuelo Sáizar, negó ayer que ella vaya al relevo del hombre de la pajarita. Lo cierto es que el mal tiempo no se ha alejado del Conaculta, nos comentan.
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