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    Usos del poder
Alfonso Zárate
26 de marzo de 2008

PRD, ¿tiene remedio?

Todos los excesos que los perredistas acostumbraron atribuir a sus adversarios —padrón inflado y rasurado, robo y quema de urnas, acarreo de votantes, utilización de recursos públicos para favorecer a uno u otro candidato, violencia para inhibir a los contrarios— se desplegaron en la elección interna del PRD.

Transcurridos 10 días de la jornada, todavía no hay resultados porque en los estados con mayores irregularidades los delegados de uno y otro de los principales contendientes —Alejandro Encinas y Jesús Ortega— han impedido que los paquetes se concentren en el Distrito Federal para culminar el conteo.

Las marrullerías de unos y otros hicieron de estos comicios una lección de cinismo, una desvergüenza.

La misma noche del domingo 16 los resultados de los “conteos rápidos” realizados por Consulta Mitofsky y el IMOP, las firmas contratadas por el partido, parecían contundentes: Mitofsky le dio a Encinas 49.4% contra 44.6% de Ortega, y el IMOP, 50.7% contra 42.3%; es decir, una ventaja de entre cinco y ocho puntos. Con base en estos resultados dados a conocer por el CEN del PRD se montó el madruguete.

Encinas cantó victoria y anticipó, sin eufemismos, que pondría al partido al servicio del jefe máximo. Como lo había anticipado en su cierre de campaña, el PRD sería “la columna vertebral” de la Convención Nacional Democrática, del Frente Amplio Progresista y del gobierno legítimo que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Acompañado por Dolores Padierna, Gerardo Fernández Noroña y otros distinguidos miembros de su equipo, así como por militantes del irreprochable Frente Popular Francisco Villa y de la corriente de Izquierda Democrática del honorable señor Bejarano, el presunto ganador advirtió que, bajo su conducción, el partido del sol azteca iría a una renovación moral a fondo.

El despliegue cínico, a plena luz del día, de los peores usos del poder superó la experiencia de la elección interna de 1996 cuando Heberto Castillo denunció la Operación Mojarra. El martes 18, cuando los resultados del PREP daban un empate técnico, “se cayó el sistema”. Por órdenes de Leonel Cota, dirigente nacional sin facultades para intervenir en un proceso a cargo del Comité Técnico Electoral, se interrumpió el flujo de información.

De modo que la elección culmina como inició: viciada en las reglas y polarizada por la lucha de tribus y alineamientos sectarios. Cualquiera que sea el resultado, el perdedor desconocerá la legalidad o legitimidad de las cifras, reclamará el “voto por voto” y calificará de “ilegítima” a la nueva dirigencia.

Los escenarios parecen abiertos, aunque no sus desenlaces. ¿Quién se queda con el partido: el registro, el patrimonio, las prerrogativas? ¿En qué condiciones competirá el PRD en los comicios intermedios del próximo año? ¿Cuáles serán las posibilidades de López Obrador de competir por la Presidencia en 2012? ¿Cuál será la línea política frente a la administración de Felipe Calderón y cuáles las relaciones del partido con el Frente Amplio Progresista, la Convención Nacional Democrática y la presidencia legítima?

El PRD llegará a las próximas elecciones federales desprestigiado, sin autoridad moral y ante el riesgo de fractura. Y en este escenario, contaminado por el ruido, un dato sobresale: el notorio silencio de Andrés Manuel y de su “gabinete legítimo”.

Alguna vez escribió Carlos Castillo Peraza que el PRD parecía condenado a restaurar los viejos usos, vicios y contrahechuras del poder priísta. Tenía razón.

 
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PERFIL
 
Alfonso Zárate Flores, director general de Grupo Consultor Interdisciplinario, S.C. (GCI), es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM y maestro en Sociología Política por The London School of Economics and Political Science.

En el sector público fue, entre otros cargos, director general de Análisis Político en la Presidencia de la República, asesor del secretario de Relaciones Exteriores, asesor del subsecretario de Gobernación y en el ámbito académico fue director de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos (IMRED) y la Universidad Iberoamericana (UIA).

Es autor y coautor de numerosos ensayos y artículos y de varios libros, entre ellos, Los usos del poder, Fin de siglo, fin de ciclo y Fox: los días perdidos.

 
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