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Las tres visiones de Pemex Déjà-vu perredista ¿Qué haremos con las boletas?
Aniversario 70 de la expropiación petrolera. Tres discursos con juego de simbolismos y oriundeces: el del Presidente en Tabasco, tierra de Andrés Manuel López Obrador, quien dio el suyo en el Zócalo. En medio de los dos, Cuauhtémoc Cárdenas en Morelia, tierra, también, del primero. También la publicación, ayer en EL UNIVERSAL, de la propuesta que le hizo llegar la Secretaría de Energía a los senadores: queda un poco más claro por dónde masca la iguana, pues. En Tabasco, Calderón apostó por un discurso emotivo, comparando este momento con el de la expropiación petrolera de 1938. Lástima que no hay un neo-Lázaro Cárdenas a la vista… Independientemente del héroe que es, reconocido por tirios y troyanos, lo cierto es que era un hombre que esperaba el momento ideal para lograr lo que quería. Y consta en sus diarios, sus Apuntes. Al respecto de él, decía, por ejemplo, Gonzalo N. Santos que aunque tenía fama de Francisco de Asís en realidad era un zorro. Y es verdad que esperó el momento exacto para hacer la expropiación. Un momento que incluía tanto la cercanía de la Segunda Guerra Mundial (y sí, le vendimos petróleo a los nazis) como la soberbia de las transnacionales al no aceptar la autoridad mexicana. Nadie le quita su mérito, pero también en política hay que saber cuándo y cómo hacer las cosas… Calderón dijo que no se privatizará, con todas sus letras, y anunció planes para una nueva gran refinería, genial. Pero en el resto del discurso menciona palabras como “mayor margen de maniobra (a Pemex) para contratar (luego dijo “en las condiciones que más le convengan”), diseñar y utilizar… tecnología de punta”. Mmm. ¿Qué quiere decir que Pemex cuente con “soporte técnico y operativo de empresas especializadas que le permitan superar su rezago tecnológico”? ¿Se habla de contratos de riesgo y por lo tanto de reformar la Constitución? Más luz da el documento que tiene el Senado: sí plantea aliarse a multinacionales. Y he ahí el dilema… Y bueno, porque es el momento, reconozco… pero quién hubiera dicho en otro tiempo que Calderón le hubiera echado elogios a Carlos Romero Deschamps y al sindicato petrolero… En el Zócalo, Andrés Manuel López Obrador reunió a miles. El discurso ya lo hemos escuchado: él piensa que el panismo quiere privatizar. Claudia Sheinbaum —que no él, ojo— hizo una lista del plan de la resistencia en caso de que se intente hacerlo. Incluye bloqueos a carreteras… Con Alejandro Encinas y sin Jesús Ortega, AMLO advirtió: —Nos llamarán alborotadores, violentos, intransigentes; dirán que queremos que le vaya a mal al país y nos volverán a decir que somos un peligro para México. No debemos preocuparnos por esas vulgares campañas. No importa que al final nos desgastemos políticamente. Bueno, sabe el riesgo… Habrá que esperar a ver qué sucede el próximo martes o jueves, cuando sesione la Cámara de Diputados, y en una de esas presenten la mentada propuesta de reforma energética. . En Morelia, Cuauhtémoc Cárdenas, mucho más claro, insistió en su discurso: hay que poner las cartas sobre la mesa, e hizo énfasis en que hay que hacer un trabajo de derecho y que esto de ir por el tesoro en aguas profundas no es varita mágica: no se puede contar con esos recursos en al menos ocho años…. El PRD: ¿cinismo o aceptación total? No lo escribí porque no había datos, pero terminé la columna del lunes pasado con la impresión de que Jesús Ortega había ganado en las elecciones del PRD y Alejandro Encinas era derrotado. ¿Razones? Su comportamiento de todo el día: Encinas se esforzó durante la jornada en hacer denuncias que ensuciaban la elección; Ortega decía que las irregularidades eran mínimas, que las elecciones eran válidas y confiaba en las instituciones del PRD. A menos de un día de distancia, las cosas son exactamente al revés. Surreal. Por supuesto que ahora, ante las denuncias de irregularidades de Los Chuchos, los encinistas aceptan que se haga un voto por voto. Faltaba más. Imagínese el escándalo si no lo hubieran hecho. Ortega parece parafrasear a AMLO: al diablo las encuestas, al menos las de salida que no le favorecen. El PREP fluye lentísimo… se siente como déjà-vu. Lo cierto es que, independiente de quién resulte el ganador oficial, hay un PRD dividido al menos en el proyecto. Y Los Chuchos (como el PRI, valga la comparación) no son fuerza menor: ganaron 16 dirigencias estatales, y si no tienen la dirigencia nacional, negociarán y bien. Como siempre lo han hecho y eso les ha permitido crecer. Y una realidad: el PG nunca se ha ido… Lo que sigue haciendo daño es la impresión de que AMLO impuso a su candidato y lo hizo presidente. Lo mismo que se queja le hicieron a él. ¿Será que uno no puede dejar de aprender de lo que le pasa en la vida, para bien o para mal? Y las irregularidades, aceptadas por ambos bandos. Vergüenza no he escuchado que les dé, hasta el momento. ¿Es cinismo o una forma de aceptación total? Ensalada Crece la ola de comentarios que buscan que, por dignidad, renuncie. No puede ser que siga al frente cuando el proyecto para el cual llegó —y que prometió como nadie que cumpliría— parece que se viene abajo. ¿JC Mouriño? No. Hugo Sánchez… Hablando de JC. Habría que precisar qué quiere decir exactamente esto de ser “apoderado legal” de una compañía y más siendo familiar de quienes la controlan: le da calidad casi casi de dueño. Todo pasante de Derecho sabe que es un poder tan amplio que puede firmar contratos, cobrar servicios prestados, hasta vender la compañía. ¿No acentúa esto el conflicto de intereses entre el empresario-funcionario, es decir entre Camilo y Juan; Juan y Camilo? Las boletas electorales de 2006 están colgadas del delgado hilo de la suspensión que interpuso Sergio Aguayo. Ahora quien está a favor de mostrarlas es Leonardo Valdés, presidente del IFE, pero le digo cómo: al mismo tiempo en los 300 comités distritales, tras vidrios blindados, habría personal que las mostraría e inmediatamente las destruiría. Sería como un Big Brother ciudadano. ¿Quién lo organizará? Otra opción: que cuando acabe la exposición en el palacio de bambú de Gregory Colbert, lo presten. Ashes and vote, se podría llamar… No lleva ni una semana en el cargo y David Paterson, nuevo gobernador de Nueva York, ya se curó en salud. Que ni lo investiguen: acepta que él y su esposa, Michelle, tuvieron relaciones extramaritales de 1999 a 2001 cuando su matrimonio andaba en un mal momento. Y ya para acabar, querido lector, lectora, le informo que me tomaré unos días de descanso. Nos encontramos de regreso el lunes 31 de marzo, supongo que en plena discusión, ahora sí, de la iniciativa de reforma... como venga. katia.katinka@gmail.com .
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