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Falsas expectativas
Hace apenas unos meses, era aclamado por unanimidad el nombramiento de Hugo Sánchez como timonel nacional. Ahora... ¡Las vueltas que dio la vida!, la gran familia del balompié mexicano le ha dado la espalda pidiendo a gritos que ruede su cabeza y que guisen una parte de su virilidad en chilpachole. El fracaso ha sido mayúsculo, por lo que es comprensible la molestia de propios y extraños; sin embargo, si bien es cierto que mucha de la culpa recae sobre el Pentapichichi, también lo es que no es el responsable absoluto de la eliminación. Creo sinceramente que la crítica se ha ensañado con el ex niño de oro, “exonerando” prácticamente a otros personajes, que también “tienen vela en el entierro”, empezando por los jugadores, quienes fueron los verdaderos protagonistas de esta historia de terror, faltándoles los tamaños y la calidad necesaria para regresar a México con uno de los dos boletos que había en disputa para asistir a los Juegos Olímpicos. Los directivos, desde el presidente de la Federación, hasta el director de Selecciones Nacionales, pasando por el Consejo de Dueños, el secretario general y la Comisión de Selecciones, “pecaron, cuando le agarraron la pata, mientras Hugo mataba la vaca”. Pienso que si se va Hugo, por dignidad, muchos de los personajes que ocupan los puestos citados tendrían que irse con él. La prensa, acostumbrada a “tirar la primera piedra” ante el fracaso “exigiendo su tequila y pidiendo su canción”, olvida que suele inflar al Tricolor con elegantes apodos y calificativos superlativos. Para mi gusto tiene una parte importante de la culpa; no en cuanto a la eliminación se refiere, ni tocante al desempeño del equipo, sino de la decepción provocada en los aficionados, al crear… falsas expectativas. www.preguntalealosbrizio.com
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