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¿Fraude mediático? Pierde PRD; gana PRI
El control de la dirigencia lo tuvo el “legítimo” antes de 2006, y lo sigue teniendo De seguir los choques, los amarillos empujarán al gobierno de Calderón a los brazos del PRI No pocas de las primeras opiniones sobre lo ocurrido el domingo pasado durante la disputa interna por la dirigencia del PRD le acreditan la mayor derrota no a Los Chuchos, sino al gobierno de Felipe Calderón, en tanto que otros sostienen que el gran ganador fue el candidato presidencial derrotado en 2006, Andrés Manuel López Obrador. Y sin duda que para el gobierno de Calderón habría sido una buena noticia que la dirigencia nacional del PRD quedara bajo el control de Nueva Izquierda, el grupo de Los Chuchos, ya que con ese sector se facilitarían posibles negociaciones, acuerdos y eventuales reformas. Y también resulta cierta la hipótesis de que el ganancioso resulta ser el “presidente legítimo”, ya que un eventual triunfo de Alejandro Encinas le permitiría mantener su férreo control del partido. Pero los efectos de las decisiones políticas ni son lineales y menos se producen en blanco y negro. ¿A qué nos referimos? Primero, que no es totalmente cierto que el gran perdedor de la disputa por el control de la jefatura del PRD sea el gobierno de Calderón. ¿Por qué? Porque el control de la dirigencia de los amarillos lo tuvo el señor “legítimo” desde antes de la elección de julio de 2006, y hasta ahora lo sigue teniendo. En todo ese tiempo el señor Leonel Cota no fue más que un “pelele” de Andrés Manuel López Obrador, en tanto que Los Chuchos hicieron lo que les dio la gana desde el Congreso, porque si AMLO mantenía el control del presidente del partido, Jesús Ortega mantenía el control del Congreso; las cámaras de Senadores y Diputados, en el campo federal, y en la Asamblea Legislativa del DF. ¿Y qué pasaría si se confirma el triunfo de Alejandro Encinas? Todo en el PRD quedaría igual, o casi igual, ya que el “pelele” en que se convirtió el dirigente Leonel Cota sería cambiado por otro, de nombre Alejandro Encinas, también incondicional del derrotado candidato presidencial. ¿Y qué pasaría con Los Chuchos? Pues los señores de Nueva Izquierda se quedarían con la Secretaría General del PRD —que es la segunda posición, además de que por estatuto ya debía estar acreditada a Los Chuchos—, y con ello tendrían el control real del aparato o, si se quiere, de la burocracia del partido. En sentido contrario —y por eso aquí rebatimos que la elección del nuevo dirigente del PRD significara un parteaguas o una encrucijada histórica—, si el ganador hubiese sido Jesús Ortega, la Secretaría General habría sido para AMLO y desde ahí acotaría a Jesús Ortega. Es decir, que ni López Obrador podría hacer lo que le plazca, ni Los Chuchos podrían convertirse en los incondicionales del gobierno de Calderón. Y es que en el fondo, chuchos y lopos son las dos caras de la misma moneda, son los extremos, pero al mismo tiempo el equilibrio; son posturas antagónicas, pero también guardianes unos de otros. Y a partir de esa realidad, de que es forzada pero también obligada la convivencia entre los dos grandes grupos del PRD, aparecen pistas de que en realidad el gran y único perdedor de la contienda intramuros de los amarillos es precisamente la izquierda, el PRD que se fundó en mayo de 1989, y que a 19 años se ha convertido en una vergonzosa clonación del PRI más corrupto, antidemocrático y tramposo. Sí, se puede hablar de que pierden Los Chuchos y el gobierno de Calderón, pero en el fondo la gran derrotada es la izquierda, el partido que nació de un fraude electoral y para impulsar la revolución democrática, para echar al PRI de Los Pinos y que se convirtió en una insultante copia de ese PRI. Y por supuesto que también se acredita que ganaron los lopistas, ya que su líder, López Obrador, tendría en sus manos el control del partido hasta después del proceso electoral de 2009, y ese control podría llegar hasta 2012. Pero el verdadero y único ganador de todo esto es el PRI. ¿Por qué? Porque si en el PRD va a predominar la política de la confrontación y la negación al diálogo y los acuerdos, lo único que conseguirán los “genios” amarillos es reforzar la dependencia del gobierno de Calderón respecto del PRI de Manlio Fabio Beltrones. En pocas palabras, empujarán al gobierno de Calderón a los brazos del PRI. Y el PRI se convertirá en el partido “salvador de la patria”, en tanto que el PRD se partirá en dos. Y claro, todo lo anterior se desprende de la hipótesis de que el ganador sea el señor Alejandro Encinas. Pero como lo señalamos el pasado lunes y ayer mismo en este espacio, cada vez son más los indicios de que en contubernio con el árbitro y las empresas encuestadoras, la dirigencia del PRD orquestó un fraude mediático. Es decir, que sin tener los datos completos de las encuestas para las que les pagaron, empresas como Consulta Mitofsky se habrían prestado a declarar como ganador a Alejandro Encinas a sabiendas de que era un engaño monumental. ¿Por qué es posible que cambien los resultados, respecto a las encuestas que le dieron ventaja a Alejandro Encinas? Además de que existen irregularidades en los conteos rápidos, porque la del domingo pasado fue una elección atípica, que no es posible medir con técnicas convencionales. Ejemplo, Zacatecas, en donde casi se dieron resultados “zapato” contra Los Chuchos, en tanto que en Oaxaca el “zapatazo” fue en sentido contrario, contra Encinas. Y frente a esa realidad, no hay encuesta que resulte confiable. ¿Y qué van a decir AMLO, Encinas, las empresas encuestadoras, si se comprueba el fraude mediático? Al tiempo.
aleman2@prodigy.net.mx
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