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    Economía Informal
Macario Schettino
18 de marzo de 2008

Mala primavera

Pues la Semana Santa ahora sí deberíamos dedicarla a la meditación, al sacrificio y la penitencia. Pero sospecho que muchos ya no están prestando atención a las noticias y será hasta Pascua cuando se enteren de que el tiempo de los lamentos ha llegado

No voy a analizar aquí las malas noticias políticas del domingo, ni la deplorable actuación de la selección mexicana, porque eso corresponde a otras secciones. Así que me concentraré en las malas nuevas del sector económico, y sobre todo financiero. Tampoco podré comentar con usted acerca del setenta aniversario de la expropiación petrolera, pero de este tema ya hablamos mucho, y me parece que regresaremos a él si finalmente tenemos una propuesta de reforma energética.

En cuanto a las noticias económicas, se publicó ayer el comportamiento de la industria de Estados Unidos durante el mes de febrero, con una caída de medio punto porcentual con respecto al mes previo, lo que corresponde a un crecimiento de 1% en tasa anual, la mitad de lo que habíamos visto durante los últimos seis meses. Sin embargo, en ritmo mensual, de esos seis meses sólo dos han presentado comportamiento positivo, y la caída de febrero es la segunda peor, sólo superada por la de septiembre.

Si a este mal comportamiento de la industria le sumamos que el empleo lleva también seis meses cayendo, aunque sólo dos en terreno negativo, y que las ventas al menudeo suman cuatro meses de contracción, ahora sí tenemos evidencia clara de que la desaceleración económica en Estados Unidos se convierte en recesión.

Durante varias semanas, esta columna se negó a sumarse a la inmensa mayoría de los analistas, porque no teníamos evidencia de que este proceso culminara en una recesión. Menos cuando la Reserva Federal había actuado con rapidez, y los datos apuntaban a que la pérdida financiera asociada con los malos créditos hipotecarios se habría detenido en cerca de 250 mil millones de dólares.

Sin embargo, la noticia más importante en este fin de semana pasado ha sido la caída de Bear Stearns, uno de los bancos de inversión más grandes de Estados Unidos (es decir, del mundo), con 85 años de antigüedad. Este banco, como bien dice Paul Krugman, no se caracterizaba por ser de los más cuidadosos, ni por encontrarse en la zona más ética del sistema, pero más allá de eso, su caída pone en evidencia que las cuentas no se han hecho bien, y es una señal de que el tamaño de la crisis financiera puede ser muchas veces mayor de lo originalmente estimado.

Bear Stearns valía, hace un año, cerca de 20 mil millones de dólares. Ayer fue vendida en 236 millones a JP Morgan, la inmensa institución financiera que, por cierto, logró mantenerse fuera de la burbuja inmobiliaria y hoy tiene la fortaleza necesaria para “rescatar” a Bear Stearns. La Reserva Federal ha autorizado una línea de crédito a JP Morgan por 30 mil millones de dólares para administrar este rescate. Esto le puede dar una idea del tamaño del problema: Bear Stearns debe tener pasivos incobrables de entre 20 y 30 mil millones de dólares de los que no teníamos idea la semana pasada.

Ahora se apunta a Lehmann Brothers como la siguiente institución que deberá rescatarse, y hay algunos que creen que el tamaño de esta burbuja puede equipararse a la que tuvo Japón a fines de los 80, cuyo rescate representó 20% de su Producto Interno Bruto. Como nuestro Fobaproa, pues.

Una vez aclarado todo esto, permítame cerrar en una nota menos pesimista, para no amargarle su descanso pascual. Hay también señales muy claras de que la caída financiera está muy cerca del fondo, lo que implicaría que la economía de Estados Unidos podría iniciar su recuperación en abril. Entre otras cosas, la reducción de la tasa de interés en el fin de semana, de sólo un cuarto de punto, junto con el rescate de Bear Stearns llevó a la bolsa de Nueva York a un comportamiento volátil, pero finalmente positivo. Además, la caída de las acciones las ha colocado en valores de oferta, tal vez salvo en el sector financiero, lo que permite esperar un período de compras. Finalmente, aunque los precios del oro y el petróleo han subido consistentemente, no hay razones “de mercado” para esperar mayores incrementos. Si los mercados financieros efectivamente se estabilizan, estos bienes primarios reducirán su precio, y con ello tendremos menos razones para esperar inflación elevada.

En suma: estamos dependiendo de que no tengamos más tiburones muertos. Si Bear Stearns es sólo la primera institución en caer, el asunto será muy grave. Si se trata de un justo castigo a años de abusos, entonces este mes de marzo es el fondo, y la primavera puede ser, como normalmente lo es, la estación del renacimiento.

www.macario.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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