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    Plan B
Lydia Cacho
17 de marzo de 2008

Mentes peligrosas

Un guapo veinteañero aparece en panta-lla disertando sobre las mujeres. Su opinión es que habría que averiguar quién les dijo a ellas que deben usar el cerebro. Otro hombre, en serie animada, aparece parado sobre una colegiala adolescente y se orina sobre el pecho de la niña mientras graban un video.

Para la cadena televisiva Sony los hombres mostrados en sus comerciales son héroes, según su nueva y exitosa campaña bajo los títulos Macho que se respeta y Mentes peligrosas. En ella aluden a los estereotipos sexistas más obsoletos y dañinos para la sociedad. El canal llega a 20 países y tiene más de 13 millones de suscriptores; transmite 24 horas al día para hombres y mujeres entre 18 y 34 años de mercados tipo ABC+. Es decir, un grupo social en cuyas manos estará el futuro del país.

Escenas diversas con mujeres hermosas y hombres atractivos, ambos muy jóvenes, las muestran a ellas como sociópatas misándricas. Al final de cada corto una voz femenina dice “Es cierto, nada más peligroso que la mente de una mujer. Seducimos, confundimos, manipulamos como sólo nosotras lo podemos hacer. Mentes peligrosas, Sony entertainment television rinde homenaje a la inimitable esencia femenina”. Su contraparte son varios cortos con hombres retratados como imbéciles emocionales, ejerciendo violencia psicológica y humillando a su pareja o a las mujeres en general. Al final de cada corto una voz masculina explica “Macho que se respeta, el nuevo espacio que Sony le dedica a los héroes como nosotros”.

Estas campañas no podrían salir en Estados Unidos sin que la empresa fuera vetada por organizaciones dedicadas a evitar y abolir la violencia de género y el sexismo. Los medios les evidenciarían por su publicidad retrógrada. Lo saben los directivos de Time Warner, propietaria del canal Sony, pero poco les importa porque el canal no existe en los Estados Unidos. Tiene su sede en Venezuela y para Latinoamérica puede producir basura sin temor a las reacciones sociales.

Lo mismo pensaron los publicistas de la empresa neoleonesa FEMSA, que produce la cerveza Tecate. José Antonio Fernández Carbajal, presidente del Consejo de Administración y director general, defiende la campaña que exhibe a los hombres como bobos mentirosos con la libido de un chimpancé, y a las mujeres como esposas objeto o como teiboleras.

La empresa cervecera cuyo código de ética interno asegura estar por la promoción de la equidad y los valores de la familia, se ha vuelto el hazmerreír de Monterrey, al ser exhibida el pasado 8 de marzo por organizaciones civiles que exigieron que los anuncios salieran del aire. A partir de este evento se ha propagado en el país la campaña ciudadana de sabotaje bajo la leyenda Los hombres y las mujeres no sexistas no bebemos Tecate.

La mente peligrosa detrás de estas ideas publicitarias es nada menos que Ana María Olabuenaga, autora de Soy totalmente Palacio. Esta exitosa publicista logró reunir a famosas para una campaña contra la violencia de género. ¿Recuerda a Carmen Aristegui con un golpe en el rostro bajo la leyenda Si le pegan a una, nos pegan a todas. Olabuenga es experta en el doble discurso misógino-androfóbico publicitario.

El impacto que estas campañas tienen en los adolescentes es incuantificable. La sociedad, los padres y madres que educan para evitar el sexismo y la violencia tienen una competencia desigual en los medios. Estos comerciales perpetuan un estereotipo de machismo y hembrismo, y lo venden como ideal. Las mentes peligrosas que refuerzan tales paradigmas los explotan sin el menor cargo de conciencia. Si la sociedad les cobrase la factura al no consumir sus productos, pensarían en cambiar de publicistas. Pero mientras el consumidor crea que no tiene poder sobre medios y fabricantes, ellos seguirán promoviendo la violencia y la discriminación. Umberto Eco ironiza: “Coman mierda, miles de moscas no pueden equivocarse”. De la misma forma las y los mexicanos podríamos decir a Sony y Tecate que no somos moscas.

www.lydiacacho.net

 
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PERFIL
 
Mi nombre es Lydia Cacho Ribeiro, nací en 1963 en el Distrito Federal. Soy periodista y escritora. Desde hace 21 años vivo en Cancún desde donde me he dedicado a reportear y analizar temas de derechos humanos y política. He trabajado durante años en radio y televisión en Quintana Roo. Mis medios favoritos son la radio y la prensa escrita, ambos nos abren la posibilidad de interactuar con la opinión pública.

Durante años supe que escribir y opinar no bastaba, así que decidí participar con un grupo de mujeres en la creación de una Asociación Civil. Después de 15 años de trabajo informal en el 2000 abrimos el Centro Integral de Atención a las Mujeres, CIAM Cancún, A.C. Es un centro especializado de atención a mujeres, niños y niñas víctimas de violencia doméstica y sexual.

Libros publicados: “Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil”, “Muérdele el Corazón”, “Esta Boca es Mía”, “Memorias de una infamia”.

Premios:Premio estatal de periodismo 2000. Don Sergio Méndez Arceo Premio Nacional de Derechos Humanos. Ginetta Sagan award de Amnistía Internacional. International Women Media Foundation Courage Award 2007. OXFAM Human Rights Award.

 
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