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Vuelve a salir el sol
Yo formo parte de esa generación que fue engañada en Haití, cuando nos eliminaron rumbo a Alemania 1974. Cuando en Argentina 1978 nos fue como en feria y regresamos “con la frente marchita”. Cuando de nueva cuenta nos hicieron creer que teníamos al mejor equipo del mundo, rumbo a España 1982 y nos eliminaron en la tragedia de Tegucigalpa. Por eso es que siempre me ha molestado y me sigue fastidiando, que los “porristas de la Selección” nos mientan y nos hagan abrigar esperanzas de éxitos y a la hora de la verdad, sean ellos mismos los que hagan “cera y pabilo” de lo que unos días antes ponderaban. Es muy fácil hablar “a toro pasado”. Lo que antes era una maravilla, ahora es una porquería. La “generación de oro”, ahora, es la “generación de caca”. Hugo era un triunfador y ahora resulta que con la Selección no dio una; que mandó al Rayo Vallecano a Segunda División en España al fallar un penal; que dejó a Pumas con un pie en Primera A; además de que es amigo de Elba Esther Gordillo ¡Por favor! Del mismo modo, siempre me han molestado los pretextos de que a la hora de los fracasos: que el árbitro, la cancha, el clima, la prensa, el tiempo de preparación, la mala suerte… Dios lo quiso. Siempre me ha enfadado la falta de planeación a largo plazo, la ausencia de continuidad y la toma de decisiones en caliente. No hay nada más cruel que enfrentar la realidad. Hacer recaer la culpa sobre una persona, me parece la salida por la puerta falsa. Mi propuesta ante esto es que se tomen las cosas con calma, que cada quien acepte su responsabilidad. Los ojos no ven bien mientras lloran; pero ven mejor después. Cuando termina una tormenta, siempre… vuelve a salir el sol.
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