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En los sitios de internet proclives al lopezobradorismo se hizo una convocatoria por demás extraña. Se invitó a quienes acudirán hoy a votar en la elección para elegir al nuevo presidente del PRD a llevar cámaras de video y registrar cualquier irregularidad. Ese material se entregaría al cineasta Luis Mandoki, con el fin de integrar una nueva versión del documental Fraude 2006, de acuerdo con el llamado hecho por Federico Arreola, productor de la cinta. Ojalá y el ejercicio no les resulte contraproducente, ya que las denuncias de irregularidades y golpes bajos entre perredistas están por doquier. La estrella del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, parece estar en peligro de apagarse. El diario estadounidense The New York Times, por ejemplo, afirma que el escándalo de los contratos de la empresa de su familia firmados con Petróleos Mexicanos por el funcionario “amenaza con hundir su carrera y atorar las importantes reformas que promueve en el Congreso”. También, el influyente rotativo The Washington Post no se quedó atrás, y señaló que las acusaciones debilitan al segundo hombre más poderoso del país, quien debe estar ansioso de que comiencen las vacaciones y el interés de la opinión pública se dirija a otro lugar. Y sobre la salida de Jesús Villarreal Gallegos de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, habrá nuevas y más polémicas noticias. En los próximos 10 días tendrá que presentar su acta de entrega-recepción del despacho que ocupó en la institución como coordinador técnico desde abril de 2007. Villarreal Gallegos, cuya firma aparece junto a la de Mouriño en los convenios pactados entre Pemex y Transportes Especializados Ivancar, prepara un guión respaldado con documentos y que entregará no sólo a las autoridades competentes, sino también a la comisión especial creada para este fin en la Cámara de Diputados, en caso de ser requerido por la PGR. Quien no olvida el tema de Cuba es el ex presidente Vicente Fox Quesada, y desde Costa Rica lanzó comentarios mordaces contra el gobierno de La Habana. En su participación en la reunión de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), que preside Manuel Espino Barrientos, el ex mandatario opinó que las actuales autoridades de Cuba, ahora sin Fidel Castro en la Presidencia, deben escuchar todas las voces, las de la disidencia, por supuesto; darles libertad y los instrumentos para poder configurar una “transición exitosa” en la isla. Al parecer, las palabras del guanajuatense no tuvieron ninguna repercusión en La Habana, donde Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores, amarró una reunión entre los presidentes Felipe Calderón y Raúl Castro para que este mismo año las relaciones bilaterales, que entraron en un profundo deterioro en la pasada administración, entren en una fase de normalización.
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