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    Bajo microscopio
Eduardo Brizio
15 de marzo de 2008

Considero indispensable aclarar para ustedes, estimados lectores, que al escribir estas líneas todavía no se jugaba el segundo duelo de México en el preolímpico (ante Guatemala), por lo que mi juicio será basado en el pobre desempeño que tuvieron ante Canadá, así como en los partidos de preparación que se “jugaron”.

Me gustaría empezar por lanzar una pregunta al aire: ¿A qué juega la Selección? Por más que le he buscado, no le he encontrado la cuadratura al círculo; toda vez que no veo que el juego de conjunto sea su fuerte; es decir, por ninguna parte se ve una oncena bien parada en la cancha, con posesión de terreno, buen trato de balón, que salga jugando y de a poco vaya hilvanando los avances, hasta llegar al marco contrario con la oportunidad de marcar un gol.

Tampoco veo en las individualidades “tela de dónde cortar”. No existe aquel jugador que se eche el equipo al hombro o el otro que haga una jugada personal que ponga en predicamentos al equipo rival.

No se hace un solo desborde, ni una pared, mucho menos un disparo de media distancia; de táctica fija, ni hablamos.

Si a todo esto aunamos que no se defiende bien y las escasas oportunidades que se producen no son concretadas, nos queda solamente un equipo, eso sí, con mucha voluntad, pero que por momentos da la impresión de corretear al rival por toda la cancha.

Debemos sumar que los ajustes tácticos son mínimos y los cambios, resultan amén de medrosos, tardíos y la disciplina deja mucho qué desear, ganándose tarjetas amarillas y rojas, en forma tonta.

Dicen los que saben que “esta es la generación de oro en el futbol mexicano”, yo tengo mis dudas, pues Canadá tenía solamente 11 días de haberse juntado y le dio la batalla al Tricolor. Ojalá que contra los chapines… se haya mejorado.

 
BÚSQUEDA
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PERFIL
 
El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción.
 
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