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Las FARC y el narcotráfico
Un análisis detallado de áreas de inteligencia del gobierno de Colombia estima, con datos y cifras recolectadas por agencias del Estado de la nación sudamericana, que las FARC obtuvieron en el año 2003 ingresos máximos de casi 3 mil 800 millones de dólares, producto de actividades como el control del cultivo y la producción de hoja de coca en sus territorios de influencia, operación de laboratorios y “cristalizaderos” donde se produce cocaína, cobros por uso de pistas clandestinas, secuestros, extorsiones, asaltos bancarios, robo de hidrocarburos y abigeato, entre otras actividades ilícitas.
Los miembros de la organización que asisten a capacitación terrorista son en su mayoría adolescentes y jóvenes cuyas edades van de los 14 a los 30 años Un análisis detallado de áreas de inteligencia del gobierno de Colombia estima, con datos y cifras recolectadas por agencias del Estado de la nación sudamericana, que las FARC obtuvieron en el año 2003 ingresos máximos de casi 3 mil 800 millones de dólares, producto de actividades como el control del cultivo y la producción de hoja de coca en sus territorios de influencia, operación de laboratorios y “cristalizaderos” donde se produce cocaína, cobros por uso de pistas clandestinas, secuestros, extorsiones, asaltos bancarios, robo de hidrocarburos y abigeato, entre otras actividades ilícitas. De acuerdo con fuentes de la inteligencia colombiana, el grupo armado tiene montada toda una eficiente organización financiera, social y de propaganda que le permite no sólo obtener ganancias millonarias, sino incluso invertir en los mercados financieros y operar como una empresa con números negros. Mientras sus ingresos en ese 2003 superaban los 3 mil millones de dólares, sus egresos máximos fueron de casi 790 millones de dólares por conceptos como alimentación de sus integrantes, alimentación de secuestrados, compra de armamento, explosivos, gasolina, comunicaciones, capacitación y entrenamiento, trabajo de masas y salud, entre otros rubros. La mayor parte de los recursos que obtuvieron las FARC en aquel año, 97%, fueron producto del narcotráfico, extorsión y secuestro, siendo el tráfico de drogas el ingreso con mayor participación (48.5%). “Es lógico pensar que cuentan con una organización de manejo financiero y logístico. Los gastos de insumos químicos y atentados terroristas, corresponden a 73% de su egreso anual”, indican las fuentes consultadas. Mientras en México se debate todavía si las FARC son un grupo guerrillero o se han convertido en un brazo armado del narcotráfico, en el gobierno de Colombia han documentado con su aparato de inteligencia que la enorme estructura organizacional y territorial de ese grupo armado está enfocada a la obtención de recursos mediante actividades del crimen organizado y el narcotráfico. Estructura Entre los datos que tiene la inteligencia colombiana está la composición de la estructura operativa de las FARC en sus zonas de injerencia. Esa estructura está comandada por un “secretariado” y dividida en tres niveles de milicianos: los de nivel “alto”, que representan 64% de los miembros y son los que tienen relación directa con el narcotráfico, que gozan de “santuarios” donde tienen todos los privilegios y protecciones; los de nivel “medio” son 28% de la estructura, se dedican actividades como secuestro, extorsión y hurto, y gozan de lo necesario; y los integrantes de nivel “bajo”, 8% de la milicia, formados por frentes que analizan tiempos de operación, zonas de presencia y capacidad bélica; son financiados por el secretariado u otras estructuras. Narcotráfico En cuanto a las actividades del narcotráfico, que según las fuentes de inteligencia de Colombia realizan las FARC, se desglosan como sigue: 1) El tráfico ilícito de sustancias sicoactivas, que comprende los cultivos y comercialización de hoja de coca y de amapola, pistas de aterrizaje y comercialización de los productos derivados de esta materia prima. 2) Cultivo y producción de hoja de coca, pasta de coca en laboratorios, “cristalizaderos” y cobro de gramaje sobre la negociación de la base de coca. Según las fuentes, el grupo armado explota 70% del total de los cultivos en su área de influencia y 30% están a cargo de los campesinos que se ajustan a los parámetros del negocio establecido por las FARC. Sobre la participación de terceros en el cultivo, la organización se limita a garantizar una producción disponible de hoja de coca en la zona, para garantizar la producción de cocaína. A los campesinos que cultivan la coca les cobran una contraprestación de entre 100 mil y 120 mil pesos por cada tres hectáreas cultivadas. Terrorismo y movimiento de masas Las investigaciones de la inteligencia de Colombia han detectado varias escuelas de capacitación terrorista en los territorios del grupo armado. Los miembros de la organización que asisten a ellas son en su mayoría adolescentes y jóvenes cuyas edades van de los 14 a los 30 años, y son reclutados lo mismo en zonas campesinas de alta marginación que en escuelas y universidades. Los jóvenes en entrenamiento no reciben salario. Según los análisis de gastos de la organización, cada alumno le cuesta a las FARC entre 8 mil y 10 mil pesos. La propaganda y la difusión ideológica de la organización armada son también una estructura bien organizada: eventos y propaganda difundida en escenarios académicos y sociales, trabajo de masas, emisoras de radio clandestinas, periódicos y panfletos, son parte de la movilización social e ideológica constante de las FARC. El número de eventos que organizan oscila entre los 240 y 480 al año, según la actividad promovida. Cuentan además con páginas de internet, que son creadas y administradas por expertos. NOTAS INDISCRETAS… María Nájera, esposa del perredista Alejando Encinas, envió ayer una carta a esta columna de la que dice: “Estoy muy indignada por la sarta de mentiras que menciona en su artículo. Para empezar no se trata de ningún viaje misterioso, tenemos familia en El Salvador y fuimos a pasar ahí las fiestas de Año Nuevo, con toda la familia, incluyendo nietos, y bisabuelo, tíos y sobrinos, y se trató de un viaje privado y estrictamente familiar, aunque esto no es de su incumbencia”. Agrega que si el ingreso de Encinas a El Salvador en diciembre pasado fue por tierra desde Guatemala, fue porque voló Toluca-Guatemala, “pues el boleto en Interjet a Guatemala es mucho más económico que los que ofrecen Taca y Mexicana para El Salvador”. Finalmente, la señora Nájera sostiene que el viaje fue sólo de descanso familiar y afirma: “Mi marido no conoce a ningún dirigente de ningún partido salvadoreño”, y que no se separó un momento de toda la familia. Y me pide: “Si usted no tiene intereses amañados en la próxima contienda por el PRD, sería ético de su parte que hiciera una aclaración antes del próximo domingo 16 de marzo”. A la señora Nájera le respondo: en la columna del pasado martes 11 nunca cuestioné el motivo del viaje de Alejandro Encinas, sino la reunión que, según el gobierno de El Salvador, sostuvo el candidato a dirigir el PRD con líderes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El dato confirmado proviene de fuentes de los órganos de inteligencia del gobierno salvadoreño que me lo proporcionaron y que afirman tener documentado ese encuentro. No tengo, estimada señora, ningún “interés amañado” en la próxima contienda interna del PRD, salvo el interés periodístico... Los dados mandan Escalera. Buen tiro. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx
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