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    Mirada al mundo
Paul Krugman
13 de marzo de 2008

Las elecciones de la ansiedad

Los demócratas ganaron las elecciones de 2006 debido en buena medida al disgusto de la gente con la guerra en Irak. Pero las encuestas, y la contundente victoria de Hillary Clinton en Ohio sugieren que, si quieren ganar este año, los demócratas tienen que centrarse en la ansiedad económica

Algunas personas rechazan esa idea. Creen que esta elección debe ser otro referendo sobre la guerra y, lo que quizá sea más importante, sobre la forma en que Estados Unidos fue engañado para ir a esa guerra. Esa creencia es una de las razones por las que muchos progresistas apoyan fervientemente a Barack Obama, quien desde un principio se opuso a la guerra, aun cuando su plataforma doméstica está de alguna forma a la derecha de la de Clinton.

Siendo yo mismo uno de los que se opusieron a la guerra desde un principio, entiendo sus sentimientos. Pero el “debería” y el “más hubiera valido” no ganan elecciones. Y las encuestas muestran que la economía ha rebasado a Irak como la preocupación más importante de la gente.

Es cierto que las noticias de Irak probablemente empeoren otra vez. Entre tanto, una vasta mayoría de los votantes siguen diciendo que la guerra fue un error, y la gente está tan molesta como siempre por los 10 mil millones de dólares mensuales que se han desperdiciado en esa sinrazón neocolonial.

Pero en el momento actual, el optimismo público en relación con Irak está aumentando: 53% de la gente cree que Estados Unidos definitivamente o probablemente logrará sus objetivos. Así que la irritación por la guerra probablemente no será algo decisivo en la elección.

La situación de la economía, por el otro lado, bien podría darle a los demócratas una ventaja enorme, especialmente, para decirlo sin ambages, entre los votantes blancos de clase trabajadora que apoyaron al presidente Bush en 2004.

Incluso en su mejor momento, la economía de la era Bush no causó muy buena impresión en la mayoría de los votantes: solamente en una ocasión, en enero de 2007, una pequeña mayoría de los que fueron encuestados por USA Today/Gallup describieron la economía como “excelente” o “buena”, en lugar de “aceptable” o “pobre”. Un año después, solamente 19% de los votantes tenía una palabra positiva sobre la economía.

Este colapso de la confianza económica se ha presentado incluso cuando los efectos económicos plenos de la implosión del mercado inmobiliario y la crisis de crédito aún no se perciben. En la medida que se derrumben más cosas, la percepción sólo empeorará.

Todo esto debe favorecer a los demócratas. Pueden comparar el boom de Clinton con el desplome de Bush; pueden argumentar que la ideología económica republicana, con su fijación en la privatización y la desregulación, ayudó a sumirnos en este desastre.

Y John McCain puede ser ridiculizado como el hombre que ha declarado en repetidas ocasiones que no sabe mucho de economía, sólo para insistir más tarde, en la manera directa en que suele hablar, que nunca ha dicho tal cosa.

Pero primero, claro, los demócratas deben decidirse por un candidato. Y el cambio del centro de la atención electoral de Irak a la ansiedad económica apuntala claramente las fortalezas de Clinton.

De acuerdo con encuestas de salida, Obama superó a Clinton por muy poca diferencia entre los votantes de Ohio que consideraron que Irak es el tema más importante, pero éstos conformaron apenas 19% de quienes participaron en las primarias demócratas. Entre tanto, Clinton ganó por 12 puntos entre el grupo de votantes que citó a la economía como el asunto más importante, un grupo mucho más grande, y por 16 puntos entre los que se inclinaron por los servicios de salud. El margen de victoria de Clinton fue de más del doble entre quienes se declararon preocupados por su propia situación financiera que entre los que no.

¿Por qué sufre Obama tantos tropiezos cuando se trata de asuntos económicos? Bueno, en el tema de los servicios de salud, que está estrechamente ligado con las preocupaciones generales por la seguridad financiera, existe una diferencia clara y sustancial entre los candidatos, pues el plan de Clinton es significativamente más fuerte.

En un sentido más amplio, sospecho que la mística de Obama —su cuidadosamente creada imagen como una figura capaz de transformarse y trascender— ha producido un efecto contrario entre los que no están convencidos de que está interesado en trabajar en los detalles prácticos de resolver las cosas. Los votantes de Ohio tenían más probabilidades de decir que Obama los inspiraba, pero aun más de decir que Clinton tiene un plan claro para atender los problemas del país.

Y el intento de Obama de ganarse a los trabajadores retratándose como un severo crítico del TLCAN pareció, y fue, muy poco sincero, lo que resulta particularmente costoso para un candidato que procura ser visto como una persona que está por encima del status quo político.

Gracias a los resultados del miércoles, la contienda por la nominación se prolongará a Pennsylvania en abril y probablemente más allá, y con toda la razón. Ahora está claro que Clinton, al igual que Obama, tiene un firme apoyo de las bases que no se puede hacer simplemente a un lado sin alejar a los votantes que el partido necesitará enormemente en noviembre. Por lo tanto, más vale que el Comité Nacional Demócrata se apresure a corregir la situación con Michigan y Florida para darle al futuro candidato la legitimidad que él o ella necesita.

Y, al tiempo que los demócratas ponderan sus opciones, quizá quieran considerar cuál de sus aspirantes puede preguntar de manera más convincente: “¿Están mejor ahora que hace ocho años?” (Traducción: Mariana Toledo)

 
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PERFIL
 
Sin duda, uno de los economistas más destacados del mundo. Autor de más de 18 libros y columnista estrella del New York Times, ha pasado toda su vida académica investigando y dando clases en Yale, Stanford, MIT y actualmente Princeton. Krugman escribe, según sus propias palabras, para incomodar a la gente. "Si una columna no genera inquietud al leerla, entonces el autor ha malgastado el espacio. Esto es particulamente cierto en economía, donde todos tienen fuertes puntos de vista, pero pocos se detienen a reflexionar sobre ellos".
 
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