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    Economía Informal
Macario Schettino
13 de marzo de 2008

Evitando la recesión

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos parece dispuesta a todo con tal de evitar la recesión. Hace unas semanas, redujo la tasa de interés anticipadamente, y lo hizo de manera decidida, es decir, por tres cuartos de punto, algo que no había ocurrido antes

Ahora, la Fed aplica una nueva medida para impulsar los mercados financieros, amplía significativamente la cantidad de dinero a que tienen acceso los bancos para el cierre de sus operaciones diarias.

Para que sea más fácil de comprender, es precisamente el movimiento contrario al que en México conocemos como el “corto”. Muchos creen que el corto consiste en reducir el dinero en circulación, pero no es así. Lo que el Banco de México hace (en realidad, hacía hasta hace poco) es reducir el espacio que tienen los bancos para cerrar sus operaciones diarias.

Como usted sabe, los bancos tienen todos los días una gran cantidad de operaciones. En algunas reciben dinero y en otras tienen que entregarlo. Al término del día, si les falta dinero lo tienen que conseguir de algún lado. Si un banco no pudiera cerrar sus operaciones en un cierto día, estaríamos en problemas muy serios. Para evitar eso, el Banco de México tiene una cuenta disponible para cada banco, de donde éste puede obtener el dinero que le falte para cerrar sus operaciones del día. Esto, sin embargo, tiene una dificultad. La cuenta no puede tener límite, porque el banco no puede terminar un día sin dinero. Pero si la cuenta no tiene límite, entonces el banco va a tratar de usar todo el dinero del Banco de México. La forma en que se evita es abriendo una cuenta en dos tramos. Un tramo es dinero barato, con un costo menor al de Cetes, y el otro tramo es de dinero muy caro, tres veces la tasa de interés de Cetes. Con esto, si un banco requiere dinero, lo podrá obtener, pero lo hará a una tasa muy elevada, y no le conviene. Así se controla la operación diaria.

El corto consistía en reducir el tramo de dinero barato, obligando a los bancos a cuidar más las operaciones diarias, lo que reduce la velocidad del dinero y, a final de cuentas, efectivamente reduce la oferta monetaria. Es una buena medida para impedir la inflación, y lo hace a través de una elevación de las tasas de interés.

Bueno, pues lo que la Fed hizo ayer fue exactamente lo contrario. Las cuentas de los bancos comerciales en la Fed rondaban los 30 mil millones de dólares (es el tramo de dinero barato), y ayer las amplió a 200 mil millones. Esto significa que los bancos comerciales podrán mover más rápido su dinero, y eso provocará un incremento en la oferta monetaria, reduciendo las tasas de interés. Y con tasas de interés baratas, la economía se mueve más rápido. Claro que ese movimiento presiona a la inflación, pero la Reserva Federal está hoy más interesada en recuperar el crecimiento que en cuidar los precios.

Mientras esta orientación de la Fed no cambie, podemos mantener la esperanza de que la desaceleración de la economía de Estados Unidos no se transforme en una franca recesión. La cuestión es cuánto tiempo mantendrá la Reserva Federal esta posición, cuando el petróleo sigue al alza, y lo mismo muchas otras materias primas.

Esto nos recuerda el conflicto que tenemos con el precio del petróleo. Cuando éste sube, el gobierno mexicano tiene más dinero, y puede promover más crecimiento en nuestro país. Pero al mismo tiempo, la amenaza de una recesión en Estados Unidos crece, y eso significa menor crecimiento para México en el futuro. Me parece que un barril de petróleo en más de 100 dólares es una locura, sobre todo cuando no se perciben problemas de falta de oferta de crudo en el corto plazo. El impacto negativo de ese nivel de precio en la actividad económica, me parece, supera cualquier ventaja de corto plazo.

Nuevamente, la variable a cuidar es la inflación en Estados Unidos. Si sube, será difícil que la Fed mantenga su política actual, y entonces la recesión será un hecho. Y no será bonito.

www.macario.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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