Buscar en:
  
   
    Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
06 de marzo de 2008

El nuevo objetivo de AMLO

César Nava, secretario particular de la Presidencia y el segundo hombre con más poder en Los Pinos, es el blanco elegido por el tabasqueño para documentar una supuesta red de tráfico de influencias

Si el primer obús que lanzó contra el círculo más cercano del presidente Felipe Calderón pegó directo en la línea de flotación del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, ahora Andrés Manuel López Obrador apunta hacia un segundo objetivo en el corazón del calderonismo. César Nava Vázquez, secretario particular de la Presidencia y el segundo hombre con más poder en Los Pinos, es el nuevo blanco elegido por el tabasqueño para documentar una supuesta red de tráfico de influencias tejida por los hombres de confianza del Presidente.

A Nava le tienen armado un expediente de cuando fue director jurídico de Pemex entre octubre de 2001 y septiembre de 2003. Entre las presuntas irregularidades que planea denunciar López Obrador está la asignación de contratos de asuntos legales de la paraestatal que, durante la gestión del hoy secretario particular de la Presidencia, fueron subarrendados a despachos privados de abogados, entre los que figuran nombres y apellidos conocidos del panismo nacional como los Estrada Sámano, Gómez Mont o Fernández de Cevallos.

No es la primera vez que los lopezobradoristas apuntan contra Nava. El año pasado intentaron revivir una acusación de prevaricato contra el ex director jurídico de Pemex por su supuesta intervención en un litigio entre Petróleos y el municipio de Coatzacoalcos, por la construcción de un túnel en ese puerto, que generó pérdidas a la paraestatal por 220 millones de pesos.

En aquella ocasión, tras la denuncia hecha por Octavio Romero Oropeza, secretario del gabinete “legítimo” de AMLO, el hoy secretario particular de la Presidencia respondió de inmediato y negó la contratación de un despacho de abogados para enfrentar el juicio derivado de la queja del presidente municipal de Coatzacoalcos, que acusó a Pemex de omisión en la devolución de impuestos, y que terminó perdiendo la paraestatal.

Aquel intento de bomba contra Nava le salió petardo a los lopezobradoristas. En realidad el caso que denunciaban se mantuvo abierto entre junio y julio de 2005, a partir de una denuncia que presentó ante la Secretaría de la Función Pública el abogado Rogelio Martínez Hernández, apoderado legal de Pemex-Petroquímica Cosoleacaque, según publicó por aquellas fechas la revista Contralínea.

El caso sólo estuvo abierto unos meses, porque el contralor interno de Pemex-Petroquímica determinó cerrarlo al argumentar que no encontró elementos para proceder en contra de los involucrados, lo que motivó que en ese mismo 2005 a la Secretaría de la Función Pública, entonces encabezada por Eduardo Romero Ramos, desechara el asunto y le respondiera al abogado quejoso que no prosperó su denuncia.

Ya se verá si el nuevo expediente que López Obrador le intenta armar a César Nava tiene mejores elementos; pero por ahora está claro que el objetivo final que busca el ex candidato presidencial es armar, por piezas, en entregas, una supuesta red de contubernios y tráfico de influencias que termine involucrando al Presidente.

No se sabe si contra Calderón los lopezobradoristas tengan pruebas, pero es un hecho que buscarán exhibir a los hombres de su círculo más cercano para, de ese modo, intentar generar en la opinión pública la percepción de que Calderón estaba enterado de esa presunta red de complicidades; o que si no supo lo que hacían sus colaboradores de más confianza, entonces pecó de omisión al permitir que sus cercanos incurrieran en este tipo de acciones.

Lo curioso es que el axioma que quiere aplicar López Obrador al Presidente es exactamente el mismo que a él se le aplicó cuando los videoescándalos pusieron al descubierto, en 2003, la red de corrupción tejida entre el empresario Carlos Ahumada y los hombres más cercanos al entonces jefe de Gobierno del DF, Gustavo Ponce y René Bejarano.

La gran incógnita es: de dónde están saliendo todos esos expedientes que, tanto en el caso de Juan Camilo como en el de Nava, contienen copias de documentos oficiales de Pemex, y cómo esa documentación ha llegado a manos de Andrés Manuel López Obrador. La respuesta que algunos dan a esta pregunta es inquietante, y afirma que los documentos son de la misma Dirección Jurídica de Pemex, que algún día ocupó César Nava.

NOTAS INDISCRETAS… El aniversario del PRI sirvió para que algunos gobernadores y otros priístas con aspiraciones presidenciales intentaran aprovechar la temprana pasarela. El mexiquense Enrique Peña Nieto, por ejemplo, no desaprovechó la oportunidad para mostrar su popularidad entre los priístas y se dejó apapachar por el aplausómetro que le favoreció sin discusiones. Lo que llamó la atención en la presencia de Peña Nieto es lo preocupados que están sus guaruras por cuidarle la cara al gobernador. Resulta que cuando los reporteros se acercaron a intentar entrevistarlo, un elemento de seguridad de Peña Nieto jaló del brazo a un periodista que se acercaba presuroso. “No le vayas a pegar en la cara con la grabadora”, le dijo en tono amenazante. Un poco después, cuando un militante priísta, fan del mexiquense, quiso acercarse al mandatario para pedirle un autógrafo, otra vez la seguridad de Peña Nieto lo primero que hizo fue advertirle “No le vayas a tapar la cara, porque lo están tomando las cámaras”. ¿Será que sus guaruras tienen consigna para cuidarle el rostro al góber carita?... Claro que en el terreno de la beldad no todos tienen las mismas oportunidades. Por eso Fidel Herrera, en vez de cuidarse la cara, prefirió hacer lo que mejor sabe: grillar. Y se le vio en el acto priísta hablando con los gobernadores de estados productores de petróleo para que juntos preparen una propuesta de reforma energética y la presenten al Congreso. Con eso de que los brujos de Catemaco le dicen que puede ser candidato presidencial, Fidel no sólo intenta ganarle la iniciativa energética al presidente Calderón, sino que además lanzó, en plena jungla priísta, un mensaje a los “acelerados” de su partido por el 2012: “Cuidado con lanzarse sin paracaídas; es una caída que no se la recomiendo a nadie”, dijo Herrera Beltrán. ¿Se habrá escuchado a sí mismo?... El tiempo pasa y los dados se van poniendo viejos. Gracias a todos por la buena vibra. Escalera doble.

sgarciasoto@hotmail.com

salvador.garcia@eluniversal.com.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras.

Fue la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distintos medios a nivel nacional.

Actualmente conduce el programa de TV-Código 2008, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40.

Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

 
Columnas anteriores
 
Juan Camilo, ¿de joven maravilla a chico malo? 2008-03-04
 
Sin energía, la reforma energética 2008-03-01
 
No fue sensibilidad, fue pragmatismo 2008-02-28
 
Un pequeño error, ¿un enorme retroceso? 2008-02-26
 
Cuba: ¿continuidad o sorpresa? 2008-02-23
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL