Buscar en:
  
   
    Economía Informal
Macario Schettino
06 de marzo de 2008

Medidas contracíclicas

El lunes presentó el gobierno un conjunto de 10 medidas que llaman “contracíclicas”. Este horrible adjetivo quiere decir que se espera que estas medidas puedan ayudar a reducir el impacto de un ciclo económico que va a la baja, es decir, que reduzcan el impacto de la desaceleración en Estados Unidos, o la posible recesión

Lo relevante del adjetivo es que las medidas deben existir conforme el ciclo económico, cuando va éste a la baja, las medidas están en funcionamiento, pero cuando la economía cambie de rumbo y empiece a crecer, estas medidas deben ser eliminadas y reemplazadas por otras que vayan en sentido contrario. Por ejemplo, ahora se incluye un descuento de 3% en pagos del IETU, que cuando la economía crezca desaparecerá, y habrá que pagar completo. De hecho, el gobierno espera que esto ocurra para fines de año, de manera que cuando usted haga su declaración anual de IETU el próximo año, pagará completo su impuesto, sin el descuentito de ahora.

Lo mismo pasará con el resto de las medidas, como por ejemplo los 650 millones de pesos que se darán ahora al Sistema Nacional de Empleo, que seguramente no se repetirán en 2009.

Por eso se llaman “contracíclicas” estas medidas, porque tienen como objetivo aminorar el impacto del ciclo económico, como decíamos. Sin embargo, no hay que esperar demasiado de ellas, porque en la suma representan 60 mil millones de pesos, que si los sumamos al plan de infraestructura anunciado en enero, que era de 40 mil, nos dan una cantidad que, sin ser despreciable, tampoco representa un gran impulso económico. Se trata de cosa de 9 mil millones de dólares sobre una economía que supera los 800 mil millones de Producto Interno Bruto (PIB). Un poco más de 1% del PIB, que no es nada malo, pero tampoco es un gasto extraordinario, si consideramos que parte del plan de infraestructura y las medidas anunciadas el lunes, de cualquier manera se iban a realizar. Es decir, no todo es un gasto adicional.

Sin embargo, el gobierno mexicano está haciendo todo lo que puede. Si no hay más es porque no es fácil conseguir más. Nuestro gobierno es muy débil económicamente. Como usted sabe, la recaudación en México es de las más bajas del mundo (apenas 10% del PIB en pago de impuestos, frente a niveles de 25% o 30% que recaudan los demás países de la OCDE), mientras que el gasto, sin alcanzar los niveles que debería, supera por mucho lo que se recauda. Precisamente por eso el gobierno tiene que extraer recursos de Pemex en cantidad excesiva.

La cantidad de errores que arrastramos desde el siglo pasado es monumental: el gobierno mexicano no quiso incrementar su recaudación desde fines de los años 60, cuando el gasto sí crecía; ni se hizo nada por aminorar el crecimiento del gasto en los sindicatos del gobierno, sino al contrario, desde esas mismas fechas. Hoy tenemos encima deudas monumentales en pensiones, que superan el tamaño del PIB, y en Pidiregas, el mecanismo que se empezó a utilizar a fines de los 90 para poder financiar proyectos de infraestructura sin que la deuda se contabilizara en las cuentas públicas normales. Nos acabamos el petróleo en el pago de sueldos (no nada más de altos funcionarios, sino sobre todo de profesores y médicos), y desde hace varios años Pemex financia su inversión precisamente con Pidiregas, porque ya no tiene espacio para contratar deuda propia.

Si tomamos esto en consideración, no cabe duda que el gobierno está haciendo su máximo esfuerzo por reducir los efectos negativos de la situación económica de Estados Unidos. No puede hacer mucho más, y eso es lo que debería preocuparnos. La debilidad económica del gobierno mexicano es una debilidad de todo el país. Pero cambiar esto implica no sólo reformas fiscales mucho más profundas de la que vimos el año pasado, sino un cambio de actitud frente a los sindicatos del gobierno, que no es cosa fácil.

Mientras no reconozcamos el tamaño de los problemas, nos tendremos que conformar con soluciones pequeñas. Como ahora.

www.macario.com.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
Columnas anteriores
 
Esperando la recesión 2008-03-04
 
Para cerrar 2008-02-28
 
La ineficiencia de Pemex 2008-02-26
 
Pemex y el gobierno 2008-02-21
 
Datos para la discusión 2008-02-19
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL