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Martha Chapa nunca deja de sorprenderme. Es una mujer con una mente en permanente ebullición. No para, y siempre trae cocinando, —nunca mejor dicho—, algo entre manos. En esta ocasión ha dejado a un lado las manzanas (al menos las que plasma en sus lienzos), para invitarnos a conocer los sabores que han nacido de sus sueños. Sabores de ensueño, ensueño de sabores es el título de su nuevo libro, de editorial Everest, que fue presentado ayer por José Iturriaga en el marco de la XXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería 2008, en el Centro Histórico. El libro apenas verá la luz, y ya fue galardonado en España con el prestigioso premio Gourmand World Cookbook Award a la calidad y dedicación por el mundo gastronómico, en la categoría de Mejor Libro de Cocina Latina. Estos reconocimientos, ideados por Edouard Cointreau en 1995, fueron entregados los dos primeros años durante la Feria Internacional de Frankfurt, aunque después ha cambiado a otras ciudades o zonas como Périgueux, Versalles, Sorges (capital de la trufa del Périgord), Barcelona y Beijing, entre otros. Habrá que leer el libro… y saborearlo. Y YA QUE HABLAMOS DE RECONOCIMIENTOS, les cuento que hace unos días, el hotel Four Seasons de la ciudad de México fue galardonado con los Cinco Diamantes de la AAA (American Automobile Association) por doceavo año consecutivo, lo que lo coloca entre los hoteles élite de Norteamérica. Curiosamente, es el único Cinco Diamantes de nuestra capital. Para que un hotel reciba tal distinción, debe reunir ciertas características que reflejen su máxima excelencia en lujo y sofisticación. El premio le fue entregado al director general del Four Seasons, Vincent Hoogewijst, por Tony Perrone, gerente de la AAA para México, que viajó desde Estados Unidos para la ocasión. EL MIÉRCOLES PASADO, Sofía Corcuera me invitó a comer en La Mar Cebichería Peruana, de Palmas (justo arriba de El Cardenal), del chef Gastón Acurio, que se ha convertido en una de las grandes revelaciones a nivel mundial en el terreno gastronómico. A Gastón, que es hijo de un ex presidente del senado en Perú, del mismo nombre, lo entrevisté hace un par de años y me causó la mejor de las impresiones, no sólo por la claridad de lo que persigue en el mundo culinario (es una especie de “científico” de los sabores) y su amabilidad, sino también por la pasión que imprime a cada uno de sus proyectos. La Mar es uno de ellos, pero no el único. Con su esposa Astrid abrió una cadena de restaurantes llamada Astrid y Gastón, de alta cocina peruana (que como sabemos, es de las más destacadas de América), que ya triunfa en lugares como Santiago de Chile, Quito, Bogotá, Caracas, Madrid, y próximamente, México. Pero volviendo a La Mar, les cuento que la comida es verdaderamente una delicia. Sofía, que conocía bien la carta, fue quien pidió los platillos, y no se equivocó con ninguno. Todo estaba para chuparse los dedos, sobretodo las llamadas Causas, que son una especie de bolitas de papa cubiertas de diferentes ingredientes: dorado frito en escabeche, pulpo, calamar, tártara de atún, o camarón. En verdad, para repetir una y otra vez. Y luego, los tiraditos (corte fino de pescado, parecido al sashimi), los cebiches (una de las especialidades de la casa), los pescados (preparados de distintas formas), y los postres. ¡Una delicia!, sobre todo el Suspiro limeño, “con mucho manjar de yemas y lo justo de merengue”. Total, que la tarde se me pasó volando, entre buena comida y buena conversación, porque Sofía es una persona encantadora, que sabe mantenerte siempre interesada en su charla. Uno de los temas que tocamos, fue el increíble viaje que realizó en familia el verano pasado, para visitar a su hija Alejandra -que decidió convertirse en monja-, en el convento en el que estudia, cerca de Boston. Nos contaba que hacía dos años que no la veían, así que la familia al completo (incluido su papá, el empresario Carlos Aguirre), se trasladó hasta allá para pasar con ella una semana. Todos regresaron encantados, de haberla visto tan segura, feliz y decidida, del paso que decidió dar. NOS ENTERAMOS que nuestra amiga Kitzia Nin recién terminó una larga y fructífera etapa al frente de las relaciones públicas de El Palacio de Hierro. Su idea era emprender en solitario su propio proyecto, pero una importante empresa trasnacional, conocedora de su talento y su capacidad de trabajo, se cruzó en su camino, le hizo una interesante propuesta, y Kitzia aceptó. Me muero de ganas de que nos cuente cuál será su próximo trabajo, y desvele el nombre de la empresa, que de momento ha querido mantener en secreto. Le deseamos mucha suerte. Hasta la próxima semana.
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