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Marcelo: drenaje y… ¿deslinde?
Se construyeron cuatro plantas de bombeo para desahogar las aguas negras del valle de México Ebrard dijo que no acataría los bloqueos y los paros, porque su papel no es de agitador, sino de gobernante Sin duda que es una buena noticia para todos que tres órdenes de gobierno como el federal, el del DF y el mexiquense decidieran trabajar de manera conjunta para resolver uno de los grandes problemas de la capital del país y del valle de México; el del drenaje. Todos saben que aparejado al problema del abasto de agua potable al Distrito Federal y a la zona conurbada, se presenta el nada fácil conflicto de sacar del valle de México el agua de desecho, y que por lo menos en los últimos 15 años ningún gobierno capitalino se preocupó de reparar y dar mantenimiento al complejo sistema de drenaje del DF. Más aún, seguramente muchos recuerdan que a pocos meses de iniciados los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard, el primero se lanzó contra el segundo al advertir del riesgo inminente de que una buena parte del valle de México pudiera quedar bajo las aguas negras, como resultado de una colosal inundación que se podría producir ante una lluvia torrencial. Y ese riesgo sería mayor si se tomaba en cuenta el deterioro del drenaje profundo, infraestructura fundamental que estaba en riesgo de un colapso total. Pero esa llamada de atención del presidente Calderón en realidad no sorprendió al gobierno de Marcelo Ebrard, que desde su arranque localizó al de las inundaciones como uno de los problemas más graves y de mayor complejidad —y estratégicamente de mayor impacto negativo para su gobierno—, por lo que decidió que sería resuelto antes de que llegara la segunda temporada de lluvias de su administración. Esa decisión y la atención prioritaria que reclamaba un eventual colapso del sistema que todos conocemos como Drenaje Profundo, obligó a Marcelo Ebrard a dejar de lado sus reyertas con el gobierno federal y las “vencidas” políticas con el mexiquense, para ponerse a trabajar en la atención de ese conflicto. De esa manera, a la par de la ingeniería hidráulica que se debió desarrollar, también fue necesario tender una “ingeniería política” capaz de mostrar eficacia más allá de las guerras políticas entre los gobiernos de Calderón y Marcelo Ebrard, y las del propio Ebrard con Enrique Peña Nieto. Y el resultado fue la construcción, en un tiempo récord, de cuatro plantas de bombeo que por sí solas podrán desahogar las aguas negras del valle de México —en temporadas de estiaje—, sin necesidad de utilizar el drenaje profundo. Por eso, el pasado martes fueron inauguradas esas cuatro plantas, por lo que una vez seco el drenaje profundo, comenzarán los trabajos para su reparación y mantenimiento, que se hará durante casi seis meses por año, de manera permanente. Así, con una inversión que se aproximará a los mil millones de pesos, con el concurso de empresas exclusivamente mexicanas, y con la participación de los gobiernos de Felipe Calderón, de Marcelo Ebrard y de Enrique Peña Nieto, se revirtió de manera radical una tendencia de alto riesgo para la capital del país —que de producirse habría sido la tumba política para Marcelo Ebrard—; la de potenciales inundaciones generalizadas en el valle de México. Por eso no nos queda más que felicitar a los tres gobiernos. Bien por su trabajo conjunto. Pero el saneamiento integral del sistema de drenaje del valle de México no es sólo un asunto hidráulico, de repercusiones técnicas y sociales, sino que tiene una gruesa miga política. En primer lugar, Marcelo Ebrard mandó el mensaje de que contra lo que en su momento hizo su antecesor, él si invertirá en esas obras que no se ven y que por esa razón casi no producen votos. El drenaje profundo, a pesar de su importancia y del riesgo que significaba su colapso, no fue atendido por los gobiernos anteriores. En segundo lugar, que el jefe de Gobierno capitalino demostró a los ojos de todos que no está ciego y menos sordo, que es capaz de trabajar con el gobierno de Felipe Calderón, de saludar y salir en la foto con funcionarios de ese gobierno, como fue el caso del director de la Conagua, José Luis Luegue Tamargo, y que no seguirá por la ruta de la confrontación con el gobierno de Calderón. Pero esas señales, que no son menores, tampoco fueron todo. El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, no sólo no acudió al evento que realizaron los perredistas frente a la torre de Pemex —en donde se radicalizó la postura de los violentos del PRD, se anunció un boicot al Estado mexicano, y se persiguió a los líderes parlamentarios de los amarillos—, sino que en entrevista dijo que no acataría los bloqueos y los paros locos. ¿Por qué? Por una razón que parece de sentido común. Porque su papel no es de agitador, sino de gobernante. Tampoco fue todo. Para nadie es un secreto que en la disputa por la dirigencia del PRD se aliaron recientemente el cardenismo y Los Chuchos. Tampoco es una novedad que los sectores radicales del PRD cada vez le cuestan más al jefe de Gobierno del DF, y que se han convertido en un lastre. Y por eso nadie debiera descartar un mayor acercamiento entre Los Chuchos y Marcelo Ebrard, lo cual significaría un alejamiento del jefe de Gobierno del DF, con los radicales que lo apoyan. Intramuros del PRD son muchos los que dan por hecho que Marcelo Ebrard finalmente inició el proceso de “deslinde” del ex candidato presidencial, y que empezará la construcción de su liderazgo sin rémoras que ya le impiden avanzar. Y por lo pronto, también le pidió al gobierno federal intervenir en la investigación del “bombazo” de la Zona Rosa, lo cual abona en torno al restablecimiento de las relaciones entre los poderes federal y de la capital del país. Seguramente veremos muchas cosas más. Al tiempo. En el camino Todos nos enteramos del “carro completo” del PRI en Hidalgo. Todos presenciamos la debacle del PAN y del PRD. Y todos veremos que en medio de gritos y sombrerazos los azules y los amarillos pretenderán impugnar el resultado. Pero no procederán los recursos, por una razón elemental; porque nos guste o no, los hidalguenses votaron con el pragmatismo por delante. aleman2@prodigy.net.mx
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