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    Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
28 de febrero de 2008

No fue sensibilidad, fue pragmatismo

Al final, sin estar totalmente de acuerdo, gobierno, PAN y una parte del PRI tuvieron que ceder y sacar de la iniciativa de reforma penal los allanamientos sin orden judicial

Aunque hacia fuera lo quisieron vender como una muestra de “sensibilidad”, la decisión de los diputados de eliminar los cateos domiciliarios sin orden judicial de las reformas constitucionales en materia penal fue más un asunto de pragmatismo político que de sensibilidad. Y es que, al cuarto para las 12, una rebelión de diputados del PRI que se negaban a votar a favor de los allanamientos policiacos hizo que se descuadraran los votos que se necesitaban para aprobar los cambios constitucionales, y obligó al PAN, al gobierno y a los propios priístas que impulsaron la reforma a dar marcha atrás en el tema.

El impacto que había tenido entre la población y a nivel mediático la reforma judicial se centró en el tema de los allanamientos sin orden de un juez. Eso hizo que no sólo un grupo importante de priístas se negara a avalar ese párrafo del artículo 16 constitucional, sino que también, contagiados por la duda de los del PRI, un grupo de diputados del PAN amenazara a Héctor Larios con votar en contra de la reforma; y sumados los dos bloques de azules y tricolores, con los votos en contra que ya habían cantado las bancadas del PRD-PT y Convergencia, simplemente iban a frenar la iniciativa.

Lo más extraño del caso es que ningún operador de la reforma, ni el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, ni los priístas Emilio Gamboa y César Camacho, o el panista Larios, supieron leer la inconformidad que ya existía en el grupo parlamentario del PRI.

Desde la reunión plenaria del jueves 21 de febrero, en el interior del PRI surgieron voces en contra de la reforma. Lo que en principio se plantearon como dudas se volvió un grupo cada vez más grande y uno de los más duros críticos del artículo 16 fue el diputado Carlos Rojas, quien recalcó los riesgos de autorizar los allanamientos, con policías ineficientes como las que hay en el país.

El malestar se multiplicó sobre todo cuando los legisladores se fueron de fin de semana a sus distritos. “Hubo muchos reclamos de Juan Pueblo”, dijo un diputado priísta que participó en las negociaciones finales; pero esos reclamos no sólo les llegaron a los del partido tricolor, sino que también fueron captados entre los diputados del blanquiazul.

César Camacho, presidente de la Comisión de Justicia, quien había defendido la reforma a capa y espada, tuvo que ser uno de los operadores con las otras fuerzas políticas para modificar el dictamen.

Pero la mano en la operación pragmática la tuvo Emilio Gamboa, coordinador de los priístas, quien negoció el tema con su par, el panista Héctor Larios, y también con el líder de los senadores del tricolor, Manlio Fabio Beltrones. La rebelión le estalló a Gamboa desde el lunes 25, cuando ya el dictamen había sido enviado al pleno para su votación en la sesión del martes.

Para la tarde del lunes la reforma judicial ya no tenía los votos suficientes para ser aprobada y Gamboa se movía entre Gobernación, San Lázaro y Xicoténcatl para apagar el fuego. Incluso, Emilio le pidió el lunes 25 al diputado Raúl Cervantes que se fuera a cenar con el coordinador de los senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, y le explicara la decisión de eliminar el párrafo del artículo 16 que se refería a los allanamientos policiacos como algo obligado para salvar la reforma.

Para los priístas era un asunto de pragmatismo político, más que de sensibilidad. Sabían que a la gente no le gustaba esa medida, cuestionada también, junto con otras que sí se aprobaron por juristas, académicos y organizaciones de derechos humanos. El único temor que tenía el PRI era que el PRD y sus aliados del FAP aprovecharan la recapitulación y quisieran aparecer ante la opinión pública como los que ganaron el debate.

La rebelión azul

Si ya con el brote opositor de priístas era un hecho que el PAN, con sus 207 diputados, no podía aprobar la reforma a la Constitución —que exige dos terceras partes de los diputados presentes— las cosas se le complicaron todavía más al coordinador Héctor Larios y al secretario Mouriño, al enterarse de que también en la bancada panista había inconformes.

Uno de los argumentos que presentaron los del blanquiazul, también en una reunión plenaria de su fracción el mismo martes era que había más de 90% de aceptación de la reforma judicial, pero que el restante 10% generaba “mucho ruido entre la población”, así que era mejor salvar los beneficios y entregarle al presidente Felipe Calderón 90% de la reforma que pedía para el combate al crimen.

Así que al final, sin estar totalmente de acuerdo, gobierno, PAN y una parte del PRI tuvieron que ceder y sacar de la iniciativa los allanamientos sin orden judicial. No lo hicieron tanto por sensibilidad ante el clamor y el temor que ese apartado despertaba entre la sociedad, porque de haber tenido los votos suficientes, igual lo hubieran aprobado con las voces en contra. Pero era eso o nada, y ahí sí, su sentido del pragmatismo los hizo ceder y asumir el costo.

NOTAS INDISCRETAS… Tras una calma aparente de varios meses de convivencia “civilizada” entre los grupos priístas, las aguas han empezado a moverse en el viejo partido. La buena relación entre Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones se ha tensado un poco por el tema de Pemex y la reforma energética, y a eso se añade ahora las decisiones que tomó la lideresa priísta para los festejos de los 79 años del partido. De entrada, Paredes prepara el 79 aniversario del PRI en el Auditorio Nacional para el 4 de marzo, y hasta ahora muchos priístas de la cúpula se quejan de que no han recibido la invitación. Pero lo que molesta a varios santones es que Beatriz esté convocando a sesión del Consejo Político Nacional para el 15 de marzo, días antes de las vacaciones de Semana Santa, y que además quiera realizar la reunión en el puerto de Veracruz. En esa sesión, dicen, se lanzaría la convocatoria para la Asamblea Nacional ordinaria que debe haber este año en el viejo partido y muchos senadores y diputados anticipan que no podrían asistir al encuentro. ¿Será que a Beatriz le va a costear la reunión su amigo Fidel Herrera o será que más bien quiere que no vayan muchos consejeros para tomar decisiones a modo?... Los dados tropiezan. Cayó serpiente.

sgarciasoto@hotmail.com

salvador.garcia@eluniversal.com.mx

 
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Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras.

Fue la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distintos medios a nivel nacional.

Actualmente conduce el programa de TV-Código 2008, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40.

Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

 
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