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Comercio exterior y desaceleración
Las cifras de comercio exterior indican una situación económica más robusta de la que predicen los mercados financieros Hay cada día un mayor consenso de analistas de que la economía de Estados Unidos está ya o va a entrar en una desaceleración en el mejor de los casos y, con mayor probabilidad, en una recesión. La situación del sector inmobiliario ha debilitado ya su economía y se espera lo haga todavía más. Es probable que todavía se observen caídas en los precios de las viviendas y que se contaminen también los precios de propiedades comerciales e industriales. El problema de la expectativa de mayores caídas en precios es que se dificulta la valuación de los activos y pasivos de las instituciones financieras lo que se traduce en una restricción al crédito y, como consecuencia posible, a la actividad económica. En México se han sufrido estos periodos de círculo vicioso de euforia crediticia, crisis financiera que provoca una crisis económica, que ahonda la crisis financiera, en varias y lamentables ocasiones. La clave para el manejo económico en 2008 es no agravar los problemas del principal socio comercial, no cometer errores en la política de demanda agregada, ni caer en la tentación de tomar medidas que pongan en duda el rumbo modernizador, sino al contrario, acelerar el paso en las reformas a favor de la competitividad. Es imposible saber a ciencia cierta la profundidad y duración de la desaceleración en Estados Unidos y su impacto en México. Los vaivenes de los índices financieros en los últimos meses reflejan el desorganizado proceso en que el mercado trata de incorporar información novedosa para vislumbrar el comportamiento de la economía de Estados Unidos en 2008 y adelante. La llegada de nueva información hace que los analistas cambien de opinión en el mismo sentido casi de forma simultánea. En estas circunstancias cambiantes no es fácil tener una lectura de hacia dónde pueden ir las cosas. El impacto sobre México es aún más complicado de predecir por la multiplicidad de mecanismos de transmisión entre ambas economías. No obstante, hay dos indicadores que pueden servir como la guía más oportuna: el crecimiento mensual de las exportaciones a Estados Unidos, que mide el comportamiento de la demanda de productos mexicanos y el crecimiento de las importaciones de bienes de capital, que mide los flujos mensuales de inversión para la expansión futura de producción y exportaciones. La ventaja de estas series estadísticas es la oportunidad de su publicación, su periodicidad mensual, las pocas revisiones que sufren, la posibilidad de contrastar fuentes (Departamento de Comercio de Estados Unidos e INEGI) y la facilidad para su interpretación. El comportamiento de las exportaciones de México a Estados Unidos en 2007, de acuerdo a las cifras del DOC, es muy revelador de la situación económica. De acuerdo a las cifras anuales, el crecimiento de las exportaciones de México pasó de 16.5% en 2006 a 6.3% en 2007. Esto parecería indicar, y muchos analistas así lo han reportado, que la desaceleración ya está teniendo consecuencias en México. Sin embargo, una revisión detallada de las tasas de crecimiento de las exportaciones para cada mes muestra, como lo hace claro la gráfica 1, que se experimentó una desaceleración los últimos dos meses de 2006 y el primer semestre de 2007, pero una importante recuperación en el resto del año. Tanto DOC como INEGI reportan importantes crecimientos en las exportaciones en noviembre y diciembre con tasas superiores a 10%. Estas últimas cifras en parte están influidas por el alto precio del petróleo al final del año, pero reflejan importantes crecimientos en el resto de las exportaciones también. Las cifras de importaciones de bienes de capital reflejan también un comportamiento interesante. Aunque con una mayor variabilidad, la gráfica 2 establece con claridad que los flujos de bienes de capital no han disminuido, sino que tienen un fuerte crecimiento en los últimos meses de 2007. De manera similar a las exportaciones, aunque no de manera tan clara, las importaciones de bienes de capital se frenaron un tanto a finales de 2006 y principios de 2007. Estos dos índices de información oportuna son, quizá, la fuente más sólida para entender el comportamiento futuro de la economía. Hasta hoy, indican una situación más robusta de la que predicen los mercados financieros, aunque no se deba inferir de su comportamiento que no va a haber recesión, sino que si la hay, no se han sentido todavía sus efectos. El comportamiento favorable de las exportaciones y de las importaciones de bienes de capital puede deberse a varios factores, además del precio del petróleo: —México es más atractivo a la inversión de lo que era antes y se ha posicionado en sectores como automóviles, auto partes, aviación y electrónicos en los que puede competir con China y servir como antídoto para diversificar el riesgo de ese país. —La expectativa de desaceleración de Estados Unidos acelera su proceso de desindustrialización y produce mayores flujos de inversión. —La devaluación del dólar con respecto al euro hace más atractivas las exportaciones de México en Estados Unidos y más atractivo a México para la inversión europea. —La visión de los consejos de administración de las grandes empresas internacionales empieza a cambiar con respecto a México. El comportamiento de estas dos variables en los próximos meses permitirá ver la magnitud de la desaceleración y el posicionamiento internacional de México con mayor precisión que los índices de la bolsa y los de competitividad. El reciente anuncio del crecimiento de 3.8% del PIB en el cuarto trimestre de 2007 confirma la utilidad de las cifras comerciales. buzon@cmmsc.com.mx
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