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Creo que estarán de acuerdo conmigo en que no hay nada en este mundo como disfrutar de un buen libro. Pocas cosas atrapan más nuestra atención, y nos hacen las horas más llevaderas, que una buena historia, contada por una mente ingeniosa. Y si a eso le agregamos una buena taza de café, un pastelito, y por qué no, una tarde lluviosa (esto ya es según el gusto de cada quien), entonces el escenario es perfecto. Los amantes de la lectura tenemos nuestra librería predilecta, a la que acudimos en busca de la última novedad que nos transporte a mundos imaginarios, o que dé respuesta a las mil y una preguntas que nos vamos haciendo en cada etapa de nuestras vidas. Sin embargo, en este mundo tan automatizado en que vivimos, muchos son los que prefieren encargar sus libros desde la comodidad que ofrecen las ventas por internet. En términos prácticos, no se puede objetar nada a las compras cibernéticas, pero hay que reconocer que recorrer los pasillos de una librería, hojear —y ojear— los libros, y comprarlos “a la medida” , es, por decir lo menos, un deleite. Les cuento esto porque recién me enteré que la cafetería-librería Un Lugar de la Mancha, —una de mis favoritas—, acaba de ser incluida en la lista de las 10 librerías más destacadas del mundo, según el periodista británico Sean Dodson, de The Guardian. De dicha cafetería, que aparece en el octavo lugar, destaca su excelente ubicación (“en la colonia Polanco de la ciudad más poblada del mundo”), así como su café, al que califica tan bueno como los libros que vende. Y aunque lamenta su limitada sección de libros en inglés, la recomienda como una excelente opción para pasar la tarde. La lista la encabeza la librería Boekhandel Selexyz Dominicanen, de Maastricht, que recién abrió sus puertas en diciembre pasado, y que el autor califica como la librería más bella del mundo. Se trata de una iglesia dominica de cerca de 800 años de antigüedad, cuyo interior fue remodelado en un moderno estilo minimalista. A ésta le sigue El Ateneo, de Buenos Aires, ubicada en lo que fuera un viejo teatro en el centro de la capital argentina. Una librería de lo más original, pues según dice, conserva los techos ricamente pintados, los palcos, la decoración e incluso el telón original, que forma parte del “show” actual. El escenario es utilizado como área para leer y cafetería, y los camerinos, como pequeñas salas de lectura. En tercer sitio aparece la Livraria Lello de Oporto, con sus paneles y columnas de madera, techos de vidrio y también, una gran variedad de buenos libros. Luego aparece la Secret Headquarters Comic Bookstore, de Los Ángeles, ubicada al este de Hollywood, que según conocedores, es la mejor librería de cómics en el mundo. Por supuesto, no podía quedar fuera alguno de los establecimientos Borders (me encantan), que nos es más familiar a los mexicanos por encontrarse en las principales ciudades de Estados Unidos. Sin embargo, es la sucursal de Glasgow, con su espectacular arquitectura neoclásica (1827), la que incluye en su lista el escritor, que según sus palabras, habría colocado en los primeros lugares, de no ser porque su diseño interior no puede igualarse —a su juicio— con su bellísima fachada exterior. Scarthin’s, en Londres, es otra opción para los amantes de la lectura. Desde la década de los 70 venden libros nuevos y de segunda mano y cuenta con una pintoresca cafetería en el primer piso. La Posada, en Bruselas, se localiza en una vieja casona y posee una destacada colección de libros de arte —nuevos y de segunda mano—, así como una gran colección de catálogos de exhibición, que datan de principios del siglo XX. En penúltimo lugar se encuentra la librería Keibunsya, de Kyoto, un lugar idóneo, según dice el autor, “para personas que aman los libros, aún cuando no entienden ni una sola palabra de lo que aparece en ellos”. Puede ser por sus proporciones arquitectónicas, o su bien estudiada iluminación, o su atmósfera de serena quietud, pero esta librería, dice Dodson, vale la pena ser visitada, ya sea solo por eso, o por disfrutar algunos de sus fabulosos libros de arte japonés. Por último, se encuentra la librería Hatchards, de Londres, a la que califica como la más aristocrática de todas ellas. Si bien la de la Universidad de Cambridge es técnicamente la librería más antigua de Gran Bretaña (1797), ni ésta ni ninguna otra rivaliza con Hatchards en cuanto a historia y abolengo, ya que además de ser proveedora oficial de la Reina Isabel II, ha tenido entre sus clientes más distinguidos a personajes como Disraeli, Wilde y Byron. Qué ganas de visitarlas todas, ¿no creen? Hasta la próxima.
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