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Desde muy temprano, Juan Camilo Mouriño despachó en Gobernación para seguir de cerca las pesquisas de la explosión del viernes en los alrededores de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, y que costó la vida a una persona y heridas a otras dos. Convocó desde las 9:30 horas a sus más cercanos colaboradores, entre ellos su coordinador de asesores, Arne Aus den Ruthen Haag; su secretario particular, Abraham Cherem, y su responsable de comunicación, Miguel Monterrubio. Con ellos hizo un repaso de lo sucedido y comenzaron a evaluar “diversas” hipótesis sobre la autoría de la acción. Alejandro Encinas le envió una dura respuesta a Jesús Ortega, su principal contendiente en la lucha por la dirigencia del PRD. Al descubrirse que Andrés Manuel López Obrador inició una cargada por cartas en favor de Encinas —lo que está prohibido en las reglas de competencia interna—, el Chucho mayor protestó. Don Alejandro, quien fue sucesor de su jefe, le dijo al líder de Nueva Izquierda que “a la burocracia no le gusta competir, le gustaría ganar por pase automático. Les gusta ganar, como se hizo en el pasado al ocupar la secretaría general, por acuerdos”. Dicho en otros términos, alcanzaron cargos por negociación, palabra que los lopezobradoristas consideran sinónimo de herejía. En la reunión del grupo de amistad México-Venezuela, diputados del PT y PRD ofrecieron a don Roy Chaderton, embajador de esa nación en nuestro país, no sólo la calidez y cortesía explicables entre aquellos que comparten ideología. También le dieron un viaje al pasado, ya que en la oficina donde se reunieron, perteneciente al petista Ricardo Cantú, abundan los cuadros de Mao Tse-Tung, Ernesto Che Guevara, Carlos Marx, y otros próceres del comunismo que era común ver antes de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, acontecimiento que, al parecer, a algunos atildados legisladores les ha pasado de noche. Vaya sorpresa que le recetó el titular del IMSS, Juan Molinar Horcasitas, al presidente Felipe Calderón Hinojosa en Naucalpan, donde gobierna el también albiazul José Luis Durán Reveles. Resulta que al llegar el mandatario al acto y subir al templete, se percató que tanto el anfitrión como el titular del IMSS vestían exactamente igual, lo que desató risas y cuchicheos entre los invitados a un acto de salud. Calderón, Molinar y Durán nomás intercambiaron miradas. Los tres vestían una cazadora de ante color café, pantalón azul marino y camisa azul claro. Quien no hizo el “cuarteto” y se negó a pasar como un secretario totalmente palacio fue José Ángel Córdova, ya que lució una combinación en tonos beige. Apenas se salvó.
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