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Pemex: ¿otra vez nacionalizado
Asistimos al arranque de una batalla intensa: la disputa por el futuro de los recursos energéticos Interesante será que los ciudadanos tengan la información para desechar versiones demagógicas al respecto Ayer regresamos aquí al debate sobre la inexistente, pero harto comentada, reforma energética —que en materia de petróleo podría ser considerada lo más parecido a una “nacionalización de nueva generación”—, y que en círculos políticos mexicanos ya se conoce como “la otra nacionalización” de Pemex. Al mismo tiempo, en su edición del lunes 11 de febrero, el diario La Jornada publicó una entrevista con Manlio Fabio Beltrones, poderoso jefe de los senadores del PRI, quien, en efecto, dijo que Pemex “merece una segunda expropiación”, al referirse a la reforma energética que viene y al negar que su partido, el PRI, pretenda privatizar la paraestatal. Asistimos, de manera inequívoca, al arranque de lo que en los próximos meses será una de las batallas políticas más intensas del último medio siglo mexicano: la disputa por el futuro de los recursos energéticos, luego de la gesta nacionalista de 1938. Y en esa titánica batalla por los energéticos y la energía serán tantos los frentes de combate como sectores gubernamentales, políticos y empresariales que estén en juego. Y la primera de esas batallas ya la vemos precisamente en los mensajes que emplean y pretenden posicionar entre las audiencias de los dos grandes grupos en pugna: el gobierno de Felipe Calderón y el PRI, por un lado, y el del señor AMLO, por el otro. Ya comentamos aquí que por el lado del tabasqueño se maneja una estrategia no sólo efectiva, sino de alto impacto que, nos guste o no, ha penetrado como “cuchillo caliente sobre mantequilla” en los sectores que más le interesan al grupo del señor Obrador. Todos hemos escuchado el eslogan y la bandera nacionalista del “no a la privatización de Pemex” que pregona el tabasqueño en plazas y frente a micrófonos. Pero hoy sabemos que ese eslogan puede ser contrarrestado por otro que pudiera o no ser efectivo: “la otra expropiación” de Pemex, pero que confirma que una buena parte de la batalla por los energéticos pasará precisamente por los espacios mediáticos, de manera especial en televisión y radio. Por eso, en las semanas recientes, el señor López Obrador ha insistido en reclamar espacio en esos medios para ofrecer su versión sobre la reforma energética y el debate en torno de Pemex. En todo caso lo interesante será que los ciudadanos cuenten con la información suficiente para desechar las versiones demagógicas en torno a la energía y a Pemex, sea aquella que pregona la inminente “privatización de Pemex”, sea la que habla de “la otra expropiación” de la paraestatal petrolera mexicana. Y es que, se reconozca o no, los dos grupos en conflicto son expertos en el arte de la demagogia y el engaño. Esa, sin embargo, es apenas una de las partes del conflicto. Los asuntos de fondo son los “qué y cómo” de eso que el señor Beltrones llama la “segunda expropiación”. ¿Qué significa eso? ¿Por qué se plantea como una nueva expropiación? ¿Hasta dónde llegará esa supuesta o real nueva nacionalización de Pemex? Si vemos el asunto a bote pronto, no cabe duda de que ese, el de “la otra expropiación” de Pemex, parece un asunto digno de buenos demagogos. Sin embargo, nadie puede negar que la paraestatal petrolera es un corrupto monopolio en manos del gobierno en turno, sea de origen priísta o panista. Ese monopolio no sólo impide que los consumidores mexicanos puedan contar con alternativas de energéticos y con una competencia que obligaría a mejorar los servicios y abaratar los costos. Pero además, el monopolio se ha convertido en el botín fiscal de los gobiernos en turno. Los priístas hacían lo que querían con el petróleo, incluso llegaron a casos escandalosos como el llamado Pemexgate, un verdadero robo a las arcas públicas con fines electorales —casualmente en tiempos de la campaña presidencial de Francisco Labastida, hoy uno de los impulsores de la reforma a Pemex—, mientras que el primer gobierno panista, el de Vicente Fox, hizo verdadera magia con los recursos petroleros extraordinarios, que fueron dilapidados, mientras que la familia Sahagún también hizo de Pemex “una piñata” familiar. Por esa razón los tres principales partidos representados en el Congreso, PAN, PRD y PRI, han llegado a una conclusión fundamental: modificar las reglas de operación de Pemex para convertirla en una empresa del Estado, lejos de la rapiña fiscal sexenal, de las tentaciones político-electorales, del derroche sexenal al estilo de los Fox y del clientelismo laboral. ¿Quién en su sano juicio estaría en contra de un conjunto de cambios como los planteados? Nadie. Pero resulta que el problema no es de sensatez o de sentido común, sino político. Y los políticos quieren llevarse la renta de las medallas. Pero falta otro de los aspectos centrales del problema, porque también está en juego el escandaloso tema del sindicato petrolero, un feudo laboral que es mucho más que la representación obrera de la más importante empresa mexicana, pues sus dirigentes no sólo son jefes de un gremio altamente corrupto, que ha enriquecido hasta la náusea a un puñado de privilegiados, sino que es un verdadero grupo mafioso que literalmente se ha apoderado de la paraestatal. El del sindicato de trabajadores petroleros es uno de los monopolios más perniciosos no sólo para Pemex, sino para el Estado todo. ¿Qué va a pasar con esa poderosa fuerza social, que se mueve siempre bien aceitada con los chorros de dinero que genera la corrupción? Bueno, pues ya hay quienes buscan mover desde abajo al sindicato para reventar todas las posibilidades de cambio. ¿Por qué? Porque, efectivamente, todo cambio en Pemex, en la dirección que se quiera, pasa por el sindicato petrolero, una verdadera mafia laboral, botín en manos de una casta divina que no dejará escapar el privilegio de ser petrolero. ¿Se justifica o no una nueva nacionalización de Pemex? En el camino ¿Qué tal? Héctor Luis El Güero Palma demostró que el dinero todo lo puede. Y sí, allende la frontera norte. Los corruptos güeros. aleman@prodigy.net.mx
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