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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
11 de febrero de 2008

Cárdenas: la otra nacionalización

Con el respaldo de los Cárdenas se desfondaría la palabrería de AMLO sin mayores costos políticos

Desde el gobierno de Calderón se estaría construyendo a un potencial precandidato presidencial para 2012

A ninguno de los integrantes del selecto grupo de la “opinocracia” ledebió pasar desapercibida la reaparición de Cuauhtémoc Cárdenas, sobre todo cuando el debate sobre el futuro de Petróleos Mexicanos alcanza los primeros planos mediáticos.

Pero la de Cárdenas no fue una reaparición cualquiera, sino que el jefe histórico del PRD paró en seco la demagogia de quienes —como AMLO— pregonan que ya viene la privatización de Pemex, cuando nadie ha planteado tal cosa. Lo más curioso es que mientras López Obrador usa la bandera nacionalista “del general Lázaro Cárdenas del Río”, el hijo del general, Cuauhtémoc Cárdenas, alzó la voz para criticar a los que hacen “boxeo de sombra” en torno a la supuesta privatización.

Dijo: “No conocemos hasta el momento ninguna propuesta de privatización (de Pemex)… quienes hablan en contra de la privatización que digan a qué medidas se refieren. Hay que tener más precisión para saber contra qué dirigirnos y para cerrar el paso a cualquier intento de privatización… no hay que entrar en un ‘boxeo de sombra’. Nadie ha planteado cuestiones como la privatización”.

¿Qué quiere decir lo anterior? No es otra cosa que un severo: ¡Fuera máscaras!, que le receta Cárdenas al señor AMLO. O si se quiere ver desde otro extremo, no es más que desvelar la inteligente y efectiva estrategia engañabobos empleada por López Obrador —sobre la supuesta privatización de Pemex—, y que no es otra cosa que un andamio artificial construido por el tabasqueño para mantenerse en el candelero mediático. Al señor AMLO le urge el reflector frente a la lucha por venir, que será la elección intermedia de 2003.

Pero el asunto parece tener mucho más de fondo —va mucho más allá de esa morbosa pelea que se quiere armar entre Cárdenas y Obrador—, ya que, en efecto, está en juego el futuro de la más importante empresa paraestatal mexicana, Pemex, y el destino del estratégico potencial energético, el petróleo.

Y por eso, porque los actuales parecen tiempos de una “nacionalización de nueva generación”, hay indicios de que en el gobierno de Felipe Calderón estarían pensando dejar en manos de la dinastía Cárdenas la conducción de lo que en círculos políticos ya se conoce como “la otra nacionalización” de Pemex. ¿A qué nos referimos? A la posibilidad, nada descabellada, de que en una jugada fantástica —más que de fantasía— el presidente Calderón decida nombrar director de Pemex a Lázaro Cárdenas Batel, ex gobernador de Michoacán —hijo de Cuauhtémoc Cárdenas y nieto del general—, quien así se podría convertir en el artífice de la reforma energética.

Por lo pronto, y casi al mismo tiempo que Cuauhtémoc censuraba a los políticos que hacen “boxeo de sombra” en torno a Pemex, el aún gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, se reunía con el presidente Calderón en la residencia oficial de Los Pinos, en un encuentro donde el mandatario michoacano saliente se despidió de Felipe Calderón, con quien, a pesar de la polarizada elección de julio de 2006, mantiene una relación institucional y de respeto elemental.

En Michoacán, vale recordarlo, hace pocos meses se renovó el gobierno estatal, y por una extraña coincidencia de acontecimientos, el PAN dio muestras de anclarse para permitir el triunfo del PRD y de su candidato Leonel Godoy Rangel. Todo eso ocurrió al tiempo que el señor Andrés Manuel López Obrador desapareció de Michoacán y, a lo largo de toda la campaña electoral, no puso un pie en el estado. Pero, además, todos saben de la estrecha relación entre Felipe Calderón y Lázaro Cárdenas Batel —a quien incluso se llegó a candidatear para ocupar un puesto en el gabinete de Calderón— y de los proyectos políticos de la dinastía Cárdenas con el poder presidencial.

¿Qué pasaría si Cárdenas Batel fuera llevado a la dirección de Pemex? ¿Qué pasaría si se le encomienda, desde esa posición estratégica, impulsar la reforma energética? En los dos casos, el presidente Calderón estaría dando un golpe maestro, ya que con el hipotético respaldo de la dinastía Cárdenas a una reforma energética —que en efecto, no proponga la privatización petrolera pero sí el saneamiento de la paraestatal—, podría desfondar la palabrería engañabobos de AMLO respecto al petróleo, y llevaría a la industria petrolera a una ruta de saneamiento. Todo, claro, sin mayores costos políticos.

Pero existe otra resultante, de alto impacto, con un movimiento como el que se propone en la hipótesis planteada. Es decir, que en el supuesto de que Cárdenas Batel sea llevado a Pemex y se convierta en el promotor de la reforma energética, en realidad desde el gobierno de Calderón se estaría construyendo a un potencial y poderoso precandidato presidencial para 2012. ¿A quién le haría ruido que uno de los Cárdenas se pudiera llevar la medalla de “la otra nacionalización” del petróleo? Pues sí, y tampoco es gratuita la censura a los que hacen “boxeo de sombra”.

Se sabe que en la casa presidencial no ven mal la potencial llegada de Cárdenas Batel a Pemex. Sólo hay una interrogante: ¿Están dispuestos los Cárdenas a dar otro salto en la historia? Al tiempo.

En el camino

Para no pocos es inexplicable que Luis Miguel Álvarez continúe al frente del SAE, luego de las pifias cometidas con el dinero incautado a Zhenli Ye Gon —dinero que envió al Bank of America—, con lo que puso en riesgo la posesión del dinero en manos del gobierno mexicano. Y, sí, hay voces que dicen que sólo falta que nos enteremos que el chino recuperó su fortuna… Por cierto, dicen que en el Senado un puñado de legisladores hacen todo por ocultar el escándalo por el despilfarro en el Servicio Postal. Ahora no quieren que los exhiban, como se merecen, por el abuso de los dineros públicos. Y, en efecto, se trata de senadores vinculados a poderosos grupos políticos y económicos, lo que hace peor el escándalo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
 
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