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IFE: ¿en manos de Beltrones?
Los seleccionados están lejos de ser una solución a los problemas del instituto No son los mejores ni los más populares. Los conoceremos en los hechos Al minuto siguiente de que se hizo público que el G-3 había elegido a los nuevos consejeros y presidente del IFE, la reacción colectiva fue de interrogación. ¿Quiénes son Leonardo Valdés Zurita, Benito Nacif y Marco Antonio Baños? ¿Por qué ellos? ¿Son los mejores? ¿Cuál es la diferencia entre los que llegan y los que se van o se fueron? ¿Quién ganó con la presidencia de Leonardo Valdés? Las preguntas son muchas, y la mayoría de ellas se responderán con el tiempo y en la práctica, una vez que el nuevo IFE, con sus renovadas facultades y limitaciones —porque al final de cuentas debemos recordar que la partidocracia en realidad secuestró al IFE—, nos deje ver su consistencia e independencia, luego de que fue desmantelado gracias a una grosera venganza política promovida por PRI y PRD, y aceptada por el PAN y el gobierno de Felipe Calderón a manera de trueque para que fuera aprobada la reforma fiscal. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que los nuevos consejeros y su nuevo presidente llegaron con la guillotina sobre sus cabezas —además de que fueron escogidos, luego de un proceso humillante y nada democrático, por cuotas y aberrantes consensos—, y que por ello y en cualquier momento les puede pasar lo mismo que al IFE de Luis Carlos Ugalde, si no se pliegan a los deseos y las ocurrencias —a los problemas hepáticos— de los barones del poderoso G-3 y a la partidocracia toda. Y es que los consejeros seleccionados y su presidente están muy lejos de ser una solución a los problemas de credibilidad e independencia surgidos como resultado del montaje del fraude. El problema de fondo no fueron Ugalde y los consejeros salientes, y no lo serán Valdés y los consejeros entrantes, sino que la parte dura del problema está en las reglas para seleccionarlos. ¿A poco no es cierto que debido a las nuevas reglas del juego, el nuevo IFE estará en manos de los partidos? Y por esa razón les puede pasar lo mismo que a los consejeros que relevaron. Ese es el problema. Pero hay más. Cuando se pregunta ¿quién resultó ganador con la selección de Valdés como presidente del IFE?, son muchos los que hablan de un triunfo de la izquierda, ya que el nuevo timonel del instituto proviene, en efecto, de un sector de la vieja izquierda mexicana, sobre todo del PMT de Heberto Castillo. Incluso Valdés fue esposo de Laura Itzel Castillo, hija del luchador social y fundador de ese partido. Sí, por ese lado no hay duda de que la presidencia del IFE quedó en manos de uno de los cuadros de la izquierda, como lo anticipamos. Pero el problema está en “la letra chiquita” del acuerdo que hizo posible la presidencia de Valdés. Para indagar a ese respecto, es necesario formular una nueva pregunta. ¿Quién promovió a Valdés en el PRD? ¿Quién cree usted? Pues sí, nada menos que Arturo Núñez, el ex priísta, actual árbitro de la contienda sucesoria del PRD, hombre del grupo político de Manlio Fabio Beltrones y pieza clave del “triángulo perverso” que integran el poderoso senador Beltrones, la presidenta del Tribunal Electoral, María del Carmen Alanís, y Jorge Alcocer. A ese “triángulo”, sus nexos y objetivos —que no son otros que hacerse del control de todo el aparato electoral, con miras a 2012—, nos referimos en el Itinerario Político del 26 de septiembre de 2007. Para nadie es un secreto la existencia de un importante y poderoso grupo político en torno a Beltrones, que integran —como ya se dijo— los señores Felipe Solís Acero, Emilio Rabasa, Alanís y Alcocer, y del que formó y sigue formando parte el ahora perredista Núñez. Paisano y brazo fuerte de AMLO. Pues bien, Núñez cabildeó a Valdés, por el lado del PRD, mientras que por el lado del PRI, Beltrones y sus operadores cabildearon a Marco Antonio Baños. ¿Quién es el señor Baños? Pues sí, es nada más y nada menos que uno de los tres nuevos consejeros del IFE. El hombre de Beltrones y el grupo político al que nos referimos en el nuevo IFE. Baños es, sin duda, un conocedor de los temas electorales, pero al final de cuentas no es más que un alfil de Beltrones. Al final de cuentas, todo indica que a través de la promoción que hizo el señor Núñez para llevar a Valdés a la presidencia del IFE, esa institución queda en la cancha del grupo del señor Beltrones, que también controla el Tribunal Electoral. ¿Y no era eso lo que siempre pretendió el PRI de Beltrones? Pues sí, para eso promovió la reforma del Estado, que acabó en una venganza política contra el IFE de Ugalde, y un cambio radical en las reglas del juego electoral, al extremo de que el PRI y la partidocracia en general se quedaron con el control del IFE. El caso de Benito Nacif, un académico reconocido y comentarista político, no es ninguna sorpresa. El PAN y el PRD lo habían arropado, pero no era bien visto por el PRI. Pero el tricolor debió ceder y aceptó su incorporación cuando el PAN retiró al también académico y conductor radiofónico Ezra Shabot, vetado porque era visto como el “hombre del presidente” Calderón. ¿Eran los mejores los señores Valdés, Nacif y Baños? Debemos reconocer que se trata de expertos en el tema, que Valdés fue consejero del IEDF, cargo que por cierto dejó para mudarse a la capital de Guanajuato, en donde se dedicó a la cátedra. Nacif también es un reconocido académico, en tanto que Baños es un operador político de reconocida eficacia. Pero no, no son los mejores, ni tampoco los más notables y menos los más populares. Al final de cuentas, conoceremos en los hechos quiénes son y de qué están hechos. Al tiempo. En el camino Por cierto, son muchos los que aún recuerdan los pleitos en los que participó Valdés como consejero del IEDF, al grado de que en no pocas ocasiones lo dejaron solo casi todos los consejeros. Se dice, incluso, que ese vacío llevó a Valdés a salir del IEDF para buscar una cátedra en Guanajuato. aleman2@prodigy.net.mx
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