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    Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
07 de febrero de 2008

Un consenso color gris

En aras del acuerdo para nombrar a los consejeros del IFE se sacrificaron criterios de eficiencia y capacidad para dar paso a quienes no tuvieron resistencias de ninguna de las fuerzas políticas

Un fuerte hermetismo marcaba anoche las negociaciones finales para elegir a los nuevos consejeros del IFE, con nombres que iban y venían y acuerdos que se movían de una hora a otra, lo único que estaba claro ayer era que los nombramientos que hoy se conocerán no serán quizá los de los aspirantes mejor calificados o experimentados para el cargo, sino los menos impugnados y los que lograron pasar el interesado filtro de los tres grandes partidos.

Para decirlo claramente: en aras del acuerdo se sacrificaron criterios de eficiencia y capacidad, para dar paso a quienes no tuvieron resistencias de ninguna de las fuerzas políticas. En el callejón sin salida en el que ellos mismos se metieron y con la amenaza de pagar un altísimo costo si no definían ya las designaciones, pesaron más los vetos que los votos, y el color del consenso que ya entrada la noche se esperaba obtener en San Lázaro será, en el mejor de los casos, el gris.

La gran pregunta es si, con su decisión de anoche y en aras de no permitir la autoexclusión del PRD, los diputados no terminarán repitiendo el modelo y la desastrosa experiencia del Consejo Electoral designado por ellos mismos en 2003.

Es cierto que algo que evitaría que se repitiera la descalificación de la autoridad electoral por una de las fuerzas políticas dominantes sería el voto de los diputados perredistas; eso haría una diferencia importante con lo ocurrido en la cuestionada elección de 2006.

Pero falta ver si los nuevos consejeros, o incluso el nuevo presidente, que resultaron del accidentado y manoseado proceso de elección, no llegan con el mismo perfil de inexperiencia política y pequeñez con la que llegaron los consejeros electos hace cinco años. El criterio anoche fue que, de la lista de los 39 que el lunes pasado había sido depurada a ocho aspirantes, se someterían a votación uno a uno y el que reuniera la aprobación de todos los partidos, previo el acuerdo de los tres grandes, entraría a la terna final.

El acuerdo al que habían llegado el fin de semana, en el que el PRI y el PAN le cedían al PRD la presidencia del IFE y una de las consejerías a cambio de que retirara a sus dos candidatos vetados Genaro Góngora y Jaime Cárdenas, terminó por romperse desde la noche del martes ante las diferencias internas en el PRD.

De hecho, podría afirmarse que fueron las divisiones internas del perredismo, y la confrontación imperante entre sus corrientes lo que retrasó y llevó al límite la designación de los consejeros.

Primero en diciembre por su posición radical de “Góngora o nadie”, y ahora con el intento de colocar en la presidencia del IFE a Jaime Cárdenas, y con el rechazo de algunas tribus a la propuesta de aceptar a Leonardo Valdez y a Lorenzo Córdova como las dos posiciones que se le daban al partido de izquierda.

El PAN y el PRI terminaron siendo rehenes de los perredistas y la instrucción precisa de Los Pinos a los panistas, de ceder en todo con tal de que no se levantaran de la mesa los negociadores del sol azteca, hizo que al final la obsesión por el consenso pesara más que la designación de los aspirantes mejor capacitados.

Hoy sabremos finalmente quiénes llegan y quiénes se van del IFE.

Sean quienes sean, con las etiquetas que lleguen y los adjetivos que se les quieran poner, tendrán como primera gran prueba el reto de volver a poner en marcha a una institución que está pasmada, sumida desde hace meses en la incertidumbre, paralizada y atrapada entre los caprichos e intereses de los diputados y de sus partidos, que son a fin de cuentas, los secuestradores de un instituto cada vez más partidizado y menos ciudadano.

NOTAS INDISCRETAS… En ejercicio de su derecho de réplica, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa mandó la siguiente carta a la dirección de este diario, y la reproducimos textual: “En su columna ‘Serpientes y escaleras’ del sábado dos de febrero, Salvador García Soto atribuye a informantes anónimos la versión de que un grupo de personas, entre las que me incluye, ‘ya pidieron cita en Gobernación’ para solicitar al secretario Juan Camilo Mouriño ‘que el gobierno les venda tiempo al aire en una de sus estaciones de radio para armar un proyecto informativo «ciudadano» que estaría encabezado por la periodista Carmen Aristegui’.

Niego, por lo que a mí respecta, formar parte de un grupo que haya pedido cita en Gobernación. Y, como en efecto, participo en una iniciativa que mediante la creación de una empresa mercantil permita asegurar contra todo riesgo que sus oyentes puedan escuchar a Carmen Aristegui, estoy en condiciones de afirmar que nadie ha imaginado siquiera comprar tiempo en una emisora gubernamental. Por ello nada de lo que ‘le dijeron’ a García Soto corresponde a la verdad. Agradezco de antemano la publicación de estas líneas, ya sea en el espacio reservado a La Voz del Lector o en la columna mencionada. Atentamente, Miguel Ángel Granados Chapa”… Con respeto para el maestro Granados Chapa, sí hay quienes ya hicieron contacto con Gobernación para plantear la posibilidad mencionada de un espacio pagado, efectivamente, por una empresa mercantil en una de las emisoras del gobierno. Ignoro si haya quienes en esa iniciativa que él menciona hayan sondeado por su cuenta esa posibilidad, y en todo caso sería bueno saber si la capacidad económica de esa nueva empresa que buscan constituir sería tan fuerte como para pensar en un espacio pagado en la radio comercial.

Si mis “fuentes anónimas”, como las llama Granados Chapa, no me están diciendo la verdad, sería bueno que quienes defienden el legítimo derecho a la información y a la libre expresión, cosa en la que coincidimos, empiecen por hablar con toda claridad y transparencia….

Y hablando de transparentar las cosas, ayer el perredista Gerardo Fernández Noroña, que anda por tierras ibéricas tratando de investigar los orígenes del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, fue muy transparente, demasiado pensarán sus patrocinadores, cuando Carlos Loret de Mola le preguntó en su noticiero Contraportada, de Radio Fórmula. “¿Y quién le pagó los boletos hasta España?”, le inquirió el periodista. Radio 13, dijo el Sherlock Holmes perredista… Escalera mandan los dados. Buen tiro.

sgarciasoto@hotmail.com

salvador.garcia@eluniversal.com.mx

 
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Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras.

Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional.

Actualmente conduce el programa de TV-Código 2008, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40.

Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

 
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