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IFE: pecado original
Se trata de los que determinan cómo se reparte el país. Ni más ni menos. Los consejeros del IFE, junto con los magistrados del Trife, tienen en sus manos y sus conciencias las decisiones cíclicas de quienes han de quedarse con las porciones y tarascadas más golosas del todavía apetecible pastel del poder en esta nación. Por eso ha sido tan feroz la disputa entre los tres mayores —que no necesariamente grandes— partidos por su designación. Porque en el fondo lo que están buscando es tener árbitros agradecidos por la propuesta y el voto, y luego sumisos y obsecuentes con el partido que los promovió: delegados partidistas, más que consejeros de un órgano que se suponía ciudadano. Y es precisamente en esta desciudadanización del IFE —manipulada por los propios partidos— que los pecadores están llevando sus penitencias: el IFE ha dejado de generar confianza; ha perdido credibilidad entre los ciudadanos y hasta en los propios contendientes; su desgaste institucional es tan severo que está más débil que nunca; imposible extraer de él la fortaleza necesaria para dar fe de los resultados electorales y avalar la tan preciada gobernabilidad. En el actual relevo de tres de los nueve consejeros con todo y presidente, los males son aún mayores. Si bien se planteó como un proceso abierto y no más en lo oscurito, la verdad es que la falta de acuerdos ha generado un desgaste brutal no sólo para los partidos sino sobre todo para los 35 finalistas sometidos a un escrutinio muchas veces malintencionado. Todo, para caer en esta fase del proceso, en una selección que finalmente atiende al viejo esquema de cuotas de partidos en el que los tres ganones se despachan, ignorando a la chiquillada de cinco pequeños. Antes, se menospreciaron méritos, experiencia y fama pública de los candidatos, y se impusieron las venganzas y el cobro de facturas para dejar fuera personajes de gran trayectoria como Genaro Góngora Pimentel, Jaime Cárdenas y Mauricio Merino. El país se los pierde por la mezquindad de los partidos. Ahora, privarán las afinidades, el cuatismo y en el mejor de los casos el conservadurismo para optar por tres consejeros entre cuyos méritos deberán estar indubitablemente el no haber rozado jamás ni con el pétalo de una crítica a partido político alguno ni haberle revuelto las tripas a nadie. Aun así, es probable que con todo y que el método es el pacto, pueda elegirse a tres consejeros aceptables no sólo para la triada PAN-PRI-PRD, sino también para la opinión pública. Nadie podría negar los méritos en mayor o menor grado de Lorenzo Córdova, Leonardo Valdez, Javier Santiago Castillo, Irma Sandoval, Ezra Shabot, Benito Nacif, Marco Antonio Baños y Alfredo Figueroa. Sobre ellos pesan aún algunos vetos pero concitan ya algunos votos. Lo malo, insisto, es que éstos se expresarán en las oscuridades de la negociación en corto y no en las claridades del análisis abierto. En cualquier caso, no es lo mejor pero sí lo único que tenemos. Un método de selección amañado donde los jugadores eligen a su árbitro y hasta a los abanderados, buscando que uno no los expulse y los otros no los declaren en fuera de lugar. Un proceso que nos retrocede en nuestros presuntos avances democráticos y que urge reformar lo antes posible. En estos tiempos de indispensable tolerancia, lo único intolerable es un órgano ciudadano en donde no deciden los ciudadanos sino un tripartidismo insaciable y voraz que quiere tener la sartén por el mango y el mango también. Es urgente pues el rescate ciudadano del IFE, aunque parezca una utopía. Y es que ahora todo pasa por el Congreso y en esa instancia los partidos no estarán dispuestos a perder lo que consideran un botín de guerra. Así que tendremos que inventar desde la sociedad civil una movilización tan intensa como inteligente para hacerles entender que por ahí no pasa la democracia. Y que hasta por conveniencia de ellos mismos es urgente restablecer la credibilidad en nuestros procesos electorales para decidir a plenitud y con transparencia quién nos gobierne y quién nos represente. Por lo pronto no queda sino apechugar el lance actual y apoyar a quienes, acotados y todo, tienen la obligación moral de olvidarse de a quién se la deben y trabajar para quien deben servir. ddn_rocha@hotmail.com
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