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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
28 de enero de 2008

Alberto Cárdenas, suerte echada

Por la reforma energética se entregaría a titulares de Segob, Desarrollo Social y Sagarpa, pero algo pasó en el PRI

Cárdenas no es más que una moneda de cambio que será usada por el gobierno de Calderón en cualquier momento

El tamaño de la fortaleza o la de- bilidad de un gobierno suele medirse por la solidez o la debilidad de las partes que lo integran. Por eso, en el caso de un sistema presidencialista como el mexicano, los viejos estrategas sugieren que los equipos de colaboradores de un gobierno —de la tendencia o partido que se quiera— muestren una calidad uniforme. Y es que si bien un colaborador eficiente no es sinónimo de un gobierno eficiente, un colaborador débil o cuestionado, sí puede paralizar o hasta derribar a un gobierno.

Y viene a cuento el tema no sólo a propósito de los recientes cambios que realizó en su gabinete el presidente Calderón, sino por los obligados “trueques” por venir. Es decir, por el inminente relevo de Alberto Cárdenas, el cuestionado secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), cuya posición política ya es insostenible para el Presidente, mientras que el PRI en el Congreso y en todos los gobiernos en manos del tricolor lo han vetado como interlocutor confiable y válido frente a la administración de Calderón.

En pocas palabras, que el PRI le puso precio político a la cabeza del ex gobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas, quien debió salir del gabinete junto con su paisano Francisco Ramírez Acuña, pero que ha sobrevivido como titular de Sagarpa, no por sus cualidades y menos por sus habilidades políticas, sino porque los estrategas del gobierno de Felipe Calderón dicen que vale más de lo que el PRI pretende dar a cambio por su cabeza. Entonces, y frente a esa situación, obliga la pregunta: ¿cuánto vale la cabeza de un secretario de muy bajo perfil como Alberto Cárdenas? ¿De veras vale una reforma energética?

Pues sí, hay quienes creen que Alberto Cárdenas vale tanto como la anunciada reforma energética que supuestamente estarían “cocinando” en los cuarteles del PRI y el PAN. Pero si apelamos a la sensatez podremos concluir que la realidad es muy distinta. Todos los políticos profesionales saben que en forma aislada, por sí sola, la cabeza de Alberto Cárdenas está muy lejos de valer siquiera una ley reglamentaria.

En realidad el paquete completo que vale dicha reforma energética se componía de tres movimientos fundamentales: cambio en los titulares de las Secretarías de Desarrollo Social y Sagarpa —las dos verdaderos pilares del activismo político-electoral a favor del gobierno en turno—, con lo que se pretende romper la relación de las delegaciones estatales de esas dependencias; el cambio en el estatus de la Sedesol —que dejaría de ser secretaría para convertirse en un órgano del Estado en donde el Congreso pueda meter la mano—, y la institucionalización del interlocutor válido del gobierno; es decir, acabar con el jefe de gabinete en que se había convertido Juan Camilo Mouriño.

Pragmático como es y como lo ha demostrado, el presidente Calderón dio los primeros pasos en esa dirección; llevó a su hombre fuerte a Gobernación, colocó a un economista de todas sus confianzas en la Sedesol, pero cuando estaba a punto de entregar la cabeza del señor Alberto Cárdenas, alguien sugirió esperar a que en el bando contrario, el PRI, se dieran los primeros pasos rumbo a la reforma energética. En términos políticos, el huésped de Los Pinos abrió dos de sus tres cartas, en espera de que su aliado también abriera las suyas. Pero en el PRI algo pasó, que cambiaron las señales a última hora. “No existe ninguna iniciativa de reforma energética, y esperaremos a que el Presidente presente la suya”, dijeron en el PRI.

Pero ese no había sido el acuerdo, sino que el PRI debió ser el promotor de la reforma energética, a la que se sumaría el PAN y, en una de esas —y luego de la elección del nuevo presidente del PRD—, hasta un sector de los amarillos. Además, en Los Pinos y en Gobernación aún están preocupados por un pendiente que no se ha resuelto; el relevo del presidente del IFE —para lo cual si bien PAN y PRI pactaron una tregua con el PRD—, que puede terminar con una impensable ruptura entre PAN y PRI. ¿Por qué?

Pues casi nada, porque en los acuerdos que dieron origen a la decapitación del IFE, el PAN avanzó en el entendido de que el nuevo presidente del IFE sería impulsado por los azules. Pero al final de cuentas los “genios” del G-3 pelearon por el botín resultante del asalto al IFE, y no lograron sacar un acuerdo. El PAN y el gobierno de Calderón, según la misma línea de argumentación, habría cumplido en todos o casi todos los acuerdos, y el PRI estaría en falta, ya no se diga el PRD. El PRI debía cumplir con apoyar junto con el PAN la propuesta azul de nuevo presidente del IFE, así como asumir la paternidad de la reforma energética.

El PRD representado en el Congreso —y que fue el gran ganador de la reforma electoral— deberá cumplir también su parte, que consiste en no obstaculizar la propuesta del PAN para presidir el IFE. Sin embargo, una repentina crisis intramuros de los amarillos los obligó a tirar la toalla y pedir una tregua, a riesgo de que reventaran el control de Los Chuchos en el Congreso. Así pues, la suerte de Alberto Cárdenas al frente de la Sagarpa está echada; no es más que una moneda de cambio que será usada por el gobierno de Calderón en cualquier momento. Y si no, al tiempo.

En el camino

Y a propósito del PRD, cuando Ricardo Monreal declinó a jugar por la dirigencia de los amarillos, no faltaron los que minimizaron su fuerza. En realidad se puede hablar del “factor Monreal” en esa contienda, ya que de continuar en la pelea, sería a costa de los votos a favor de Alejandro Encinas. Y es que según las encuestas internas, Monreal contaba con el apoyo del perredismo de Nuevo León y de Querétaro, además del grupo compacto que lo sigue apoyando en Zacatecas. Una eventual campaña formal del zacatecano le restaría votos a Encinas, con el consecuente beneficio para Jesús Ortega. Sin embargo, al declinar, sus votos pasaron casi en automático a favor del jefe Chucho. Y es que dirán misa, se declararán todo lo radicales que quieran, pero “no comen lumbre”.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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