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Cabildea Sener reforma energética
El coordinador de los diputados del PRI, Emilio Gamboa, abrió enero con una declaración: “Este año hay reforma energética”. Tomó distancia con el dicho: los priístas no aprobarán una iniciativa con todas sus letras enviada por el gobierno de Felipe Calderón. Ahora nos dicen que la secretaria de Energía, Georgina Kessel, lleva un buen tramo de cabildeo avanzado. En Los Pinos no tienen un borrador o anteproyecto de modificaciones legislativas para permitir una mayor inversión privada en Petróleos Mexicanos, pero doña Georgina se ha dedicado a promover la idea desde hace varios meses. Nos aseguran que ha tenido reuniones privadas, en corto, con un buen número de legisladores, al menos unos 180 diputados y senadores. ¿Y en los medios de comunicación?, se preguntará usted. Pues muy calladita. Le zumbaron con todo a Andrés Albo, presidente interino del Instituto Federal Electoral, y a lo que queda de sus consejeros. Fue una jornada de palos en el Tribunal Electoral. Los siete magistrados echaron abajo todas las decisiones adoptadas por el Consejo General: el acuerdo de gobernabilidad y las sanciones a diversas agrupaciones políticas nacionales por los informes anuales de gastos en 2006. La paliza continuó con la revocación de un acuerdo del IFE que establecía las políticas para la elaboración de estudios e investigaciones, y la orden para que don Andrés deje claros los criterios para el escalafón de los empleados del instituto. Los consejeros no la ven llegar. Las turbulencias de los mercados financieros y otros motivos de orden interno cancelaron la posibilidad de que el ministro de Finanzas de Alemania, Michael Glos, visite México la próxima semana, nos aseguran fuentes diplomáticas. En la Secretaría de Economía mexicana daban por hecho la presencia del funcionario en un evento de una importante empresa automotriz alemana. Los políticos oaxaqueños se enredaron. Ulises Ruiz, gobernador de Oaxaca, jura que Juan Camilo Mouriño no le llamó la atención por la manifestación de profesores de la sección 22 del sindicato magisterial frente a Bucareli. Vaya, el priísta ni siquiera estuvo en el DF: “No, no es cierto, yo le llamé al Secretario de Gobernación para felicitarlo. Él me llamó por la tarde del lunes… Me llamó para ponerse a la disposición”. El diputado panista Diódoro Carrasco Altamirano perjura que no ha difundido ningún dato sobre la función de Ruiz, quien, usted sabe, es su adversario político. En fin, usted puede ver que en el territorio oaxaqueño no hay conflictos, que la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca no existe, que los maestros de la sección 22 están contentos con las gestiones del góber y que el gobierno federal no tiene motivos de preocupación por nuevas movilizaciones. Todo parece ser producto del mezcal. Pasan y pasan las décadas y el DF padece las mismas enfermedades oficiales. Hace 30 años, el entonces jefe de la Policía, Arturo Durazo, cerró el primer cuadro de la ciudad para realizar un gran acto de educación vial y hubo caos en el Zócalo. Ayer, el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, hizo lo mismo para entregar mil 200 patrullas a elementos de la Preventiva. Ocurrió lo mismo en esta caótica urbe.
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