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Los jesuitas tienen nuevo general
El 27 de septiembre de 1540 el papa Pablo III —1534-1549— firmó la bula Regimini militantes. Definía el nacimiento de la Compañía de Jesús. Eran, los jesuitas, un puñado de amigos. Su fundador, Ignacio de Loyola —1491-1556—, canonizado, pertenecía a una noble familia vasca. Guerrero y apasionadamente amoroso. En 1521 fue uno de los defensores de Pamplona (Navarra) frente a los ejércitos franceses. Herido gravemente en una pierna. Los cirujanos le hicieron una carnicería. Su carrera militar se terminó. En la dura convalecencia su cuñada le ofreció un libro: La Vida de Cristo de Chartreux. El guerrero hizo una reconversión radical. Sueña con una nueva compañía mística. Deberá estudiar Teología, pasar por las universidades. En París pedirá limosna para vivir y estudiar. Ordenado sacerdote y aceptada su propuesta por el Papa (con la condición de que la Compañía deberá obediencia absoluta al Papa) la Inquisición, no obstante, mirará, con lupa, a un grupo cuyas ideas le parecen “heréticas”. Elegido prepósito (del latín praepositus, el que manda) Ignacio de Loyola asume, no sin discutirla, esa decisión de los suyos. Entre ellos Francisco Javier que vota por él y elige Asia para su predicación. Sería santo, como Loyola. La Inquisición continuaba sus pesquisas. Los innovadores, como siempre, escandalizan. Otro amigo de Loyola, Laínez, fue acusado de ser “converso” —como Santa Teresa— por pertenecer a una familia judía. Será el sucesor de Loyola. El grupo de amigos se transforma en una multitud. El tercer general procederá, también, de la guerra y la Corte. Será Francisco de Borja. Tuvo dos papas en su familia: Calixto III (1455-1458) y Alejandro VI (1492-1503). Dos papas que descienden de la familia valenciana de los Borja y que, en Italia, se transforman en los “Borgia” para siempre. Dos hijos de Alejandro VI (que concederá el título de “católicos” a Fernando e Isabel y dividirá el mundo por descubrir en favor de España y Portugal) serán famosos: César Borgia y Lucrecia Borgia. Otro Borja, el duque de Gandía, guerrero del emperador Carlos, capitán y funcionario, bisnieto de Fernando de Aragón (casado con Isabel de Castilla) y bisnieto también del papa Alejandro VI) sostendrá en sus brazos, hasta que muere, al poeta Gracilaso que participó, con él, en una batalla bajo la mirada del emperador. Francisco de Borja abandonará todo por seguir a Loyola. Pasará por las universidades, obtendrá los títulos académicos y teológicos. Tercer “general” será, también, santo y con problemas con la Inquisición. La Compañía de Jesús se convierte en universal. Este Borja, después de haber sido virrey de Cataluña, colgó la espada y el poder temporal y, como jesuita, será San Francisco de Borja o Borgia. En días pasados se jubiló, como prepósito de la Compañía, Peter-Hans Kolvenbach después de 25 años. Este general (el “papa negro” se ha denominado a los generales de la Compañía) dejó a la Congregación General Número 35 —desde la fundación de Loyola en 1540— la elección de su sucesor. Han participado 69 delegados de Europa, 64 de Asia y Oceanía, 40 latinoamericanos, 34 norteamericanos y 18 africanos. Han elegido un español: Adolfo Nicolás. Lleva 47 años en Asia. Ordenado sacerdote en 1967 en Tokio es un sabio. Habla 11 lenguas y es profesor de Teología en la Universidad de Tokio y rector, allí, del Instituto Escolástico. Ha nacido en Palencia (España) en 1936. Ingresó en el noviciado de la Compañía en 1953. Ignacio de Loyola murió en 1556 y, hasta 1558, no fue elegido Laínez. En 1565, por Francisco de Borja votaron 31 jesuitas de los 39 con derecho a hacerlo. El ex duque de Gandía fue, pues, el tercer general. Ellos hicieron posible el tránsito hacia la elección, ahora, de un español de Asia. La globalización manda. alponte@prodigy.net.mx
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