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    Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
22 de enero de 2008

Una al ‘Chapo’ por las que van del Golfo

El gobierno calderonista asesta su primer golpe fuerte al cártel de Sinaloa, pero ¿hasta cuándo seguirán llegando historias que hablan de un Chapo Guzmán que se pasea tranquilo por varias ciudades del país?

En momentos en que subía la intensidad de la guerra contra los cárteles del Golfo y de Tijuana, y justo cuando empezaban a surgir preguntas y suspicacias sobre cuándo se golpearía también al poderoso cártel de Sinaloa, el gobierno del presidente Calderón logró ayer una importante detención de uno de los hombres cercanos de Joaquín Guzmán Loera, alías El Chapo, al que muchos llegaron a considerar “el capo del sexenio foxista”, por la libertad y presunta protección con que operó en seis años de la administración pasada.

Con la captura de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, realizada por miembros del Ejército, se asesta el primer golpe importante al también llamado cártel del Pacífico en los últimos meses, y se rompe el círculo en el que El Chapo y sus secuaces parecían “intocables” del gobierno, mientras a otras organizaciones del narcotráfico se les enviaba todo el aparato federal, militar y civil a combatirlos hasta sus propios territorios.

En la estructura del cártel de Sinaloa, dice el gobierno, Beltrán Leyva es “el brazo derecho” de El Chapo Guzmán. Lo mismo dijeron el 22 de febrero del 2006, cuando se detuvo a otro Beltrán Leyva, Arturo, alías La Barbie y quien también fue presentado como la diestra del capo sinaloense.

En realidad, siguiendo la metáfora oficial del “brazo derecho”, podría decirse que El Chapo es zurdo; porque en realidad Alfredo, igual que en su momento su hermano Arturo, a quien apodaban La Barbie, son de tercer nivel en la estructura de mando de la organización sinaloense. Antes que ellos están dos nombres que aún no puede capturar el gobierno: Ismael El Mayo Zambada e Ignacio Coronel, alias El Nacho.

Zambada y Coronel sí son auténticos brazos de El Chapo. El Nacho es el tío de la jovencita Emma Coronel, con la que El Chapo contrajo nupcias en Canelas, Durango, el pasado 2 de julio, según informó la revista Proceso, y de El Mayo, mucho se ha documentado sobre su papel como el principal operador de las empresas y negocios asociados al cártel a todo lo largo y ancho de la costa del Pacífico y en otras partes del país.

La presentación espectacular de esta detención arrojó ayer reconocimientos inmediatos para la lucha antinarco del gobierno federal. El embajador de Estados Unidos, Tony Garza, hizo a nombre de su gobierno un reconocimiento a la administración calderonista por su decisión de “golpear a las organizaciones criminales”.

No es casual que la captura del integrante del cártel de Sinaloa se haya dado en momentos en que las batallas contra el cártel del Golfo en Tamaulipas, y contra los Arellano Félix en Tijuana, se recrudecen y arrecia la respuesta violenta de esas dos organizaciones.

El mensaje que manda el gobierno de Calderón es que no tiene compromisos con ninguno de los cárteles y que si en el pasado hubo algún tipo de negociación o acuerdo para dar protección al grupo de El Chapo Guzmán, en este sexenio no operan ese tipo de acuerdos. Porque hasta hace unos meses, entre los círculos de corrupción del narcotráfico, se aseguraba que mientras desde la Agencia Federal de Inteligencia se daba protección a El Chapo, desde la SIEDO, de la PGR, se protegía a Los Zetas.

No fue gratuito que durante varios meses del 2006, cuando se recrudecieron las ejecuciones en todo el país, aparecieran, junto a los cuerpos baleados o mutilados en varias ciudades, mensajes con leyendas que afirmaban que la violencia seguiría “mientras el gobierno siga protegiendo a El Chapo, narco del sexenio”.

En todo caso, ayer el gobierno calderonista asesta su primer golpe fuerte al cártel de Sinaloa, y es de reconocer la detención. Pero la pregunta que muchos se siguen haciendo es cuándo caerán las principales cabezas de esa organización, o lo que es lo mismo, hasta cuándo seguirán llegando historias que hablan de un Chapo Guzmán que se pasea tranquilo por varias ciudades del país.

NOTAS INDISCRETAS… La declinación de Ricardo Monreal en el proceso para renovar la dirigencia nacional del PRD tiene una explicación sencilla: en medio de la polarización y de la fuerte división del voto que existe entre Alejandro Encinas y Jesús Ortega, el senador zacatecano se dio cuenta de que su candidatura fracturaba el voto lopezobradorista e iba a mermar a Encinas, que de por sí no la tiene nada fácil frente a la fuerza de Los Chuchos. Así que antes de que lo acusaran de “traidor a la patria”, Monreal prefirió hacerse a un lado… Si se llega a concretar el debate entre Andrés Manuel López Obrador y Santiago Creel, la escena sería algo así como un déjà vu político. Sería el debate de “los que quisieron ser y no fueron”; AMLO iría a un debate que hace unos meses, cuando el canto de las encuestas lo embelesaba, hubiera despreciado, y Creel iría a una confrontación con la que soñó pero, por sus propios yerros y torpezas, nunca pudo hacer realidad... Y ya que andamos por los rumbos perredistas, para los que decían que Marcelo Ebrard ya había pactado con Nueva Izquierda, las acusaciones que lanzó el asambleísta Isaías Villa en contra del director del DIF capitalino, Jesús Valencia, echan por tierra ese supuesto pacto. Villa, integrante destacado de Los Chuchos, ha enderezado sus baterías contra Valencia, que es un alfil cercano del jefe de Gobierno. Lo acusa de haber repartido cobijas en beneficio de la campaña de Alejandro Encinas y amenaza con llevar la denuncia hasta la Fiscalía Especial para Delitos Electorales de la PGR. Pero ocurre que el evento en el que el diputado Villa centra su denuncia, donde se repartieron las cobijas, en realidad no fue ni en la hora ni en la fecha que él afirma, y en una de esas se le cae la denuncia; además, hay empleados del DIF que afirman que dan testimonio de que integrantes de Nueva Izquierda los tuvieron secuestrados por varias horas y amenazan también con presentar denuncia… Se detienen los dados. Tocó Serpiente.

sgarciasoto@hotmail.com

salvador.garcia@eluniversal.com.mx

 
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Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras.

Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional.

Actualmente conduce el programa de TV-Código 2008, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40.

Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

 
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