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PRD: el cochinero
Las reglas dadas para la selección de su nuevo presidente serán lo menos importante Si no gana, AMLO forzará una negociación para doblegar a sus adversarios Dice el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas que el PRD “sufrirá una fractura”, si resulta cuestionada la elección del nuevo dirigente amarillo. Y algo debe saber el que fuera líder fundador perredista, ya que en los corrillos amarillos el proceso que se llevará a cabo el domingo 16 de marzo para la selección del sucesor de Leonel Cota ya es motejado por todos como “el cochinero”. ¿Y por qué será? Por eso, porque donde quiera que se le rasque —si preferimos la jerga médica— “sale pus”. Si usted revisa, por ejemplo, la convocatoria para la selección del nuevo dirigente del PRD, encontrará elementos suficientes para demandar la anulación del proceso. Y sin duda la autoridad electoral anularía de inmediato el proceso electoral interno de los amarillos, incluso antes de iniciado. Y es que la convocatoria establece un estado de excepción que anula por completo los estatutos del partido. Ya no hablemos del manoseo escandaloso del padrón perredista —que en dos meses fue engordado de manera grosera—, y que al final de cuentas mostró que abundaron los afiliados que se repitieron hasta en medio centenar de ocasiones; ya no se diga el dinero público que los dos bandos en disputa han utilizado en los meses previos, y que se intensificará en los dos meses reales de campaña. Y ya no recordemos que el árbitro de la contienda será nada menos que el tabasqueño Arturo Núñez —aún priísta, porque no ha renunciado al PRI, militante de meses en el PRD, pero incondicional de AMLO—; no hablemos de los funcionarios públicos que realizan proselitismo a favor de los dos grandes candidatos, el pago de 5 mil pesos a los promotores del voto, la entrega de despensas y cobijas… y una perla. Resulta que se aprobó un tope de gasto de campaña de 20 centavos por voto. Es decir, en el supuesto de que sean 7 millones de militantes, cada candidato tendrá que gastar algo así como un millón 400 mil pesos. Bueno, al arrancar la contienda, ya habían gastado mucho más. Lo curioso del caso es que los operadores de los dos más fuertes candidatos, Jesús Ortega y Alejandro Encinas, cuentan con evidencias del “cochinero” de sus respectivos adversarios. De esa manera, cualquiera de los dos aspirantes, y hasta los candidatos con nulas posibilidades como Alfonso Ramírez Cuéllar y Camilo Valenzuela, puede reventar el proceso con sólo denunciar dichas irregularidades al Tribunal Electoral. ¿Cuál es la complicación de esa situación? Casi nada, que veremos una “cena de negros” en donde las reglas dadas por el partido amarillo para la selección de su nuevo presidente serán lo menos importante. Lo importante será hacer todo lo posible para ganar, sin importar que se trate de métodos ilegales. Y frente a esa realidad, todos los aspirantes tendrán una carta de salvación: las evidencias para denunciar irregularidades al Tribunal Electoral. Pero ese sería, al mismo tiempo, su pasaporte para la negociación. En pocas palabras, el candidato que resulte ganador deberá pagar muy caro que sus adversarios no tiren el proceso. Pero además el PRD vive su propia polarización. Todos saben que son cuatro los candidatos a presidir a los amarillos: Jesús Ortega, Alejandro Encinas, Alfonso Ramírez Cuéllar y Camilo Valenzuela. Pero los dos últimos, Cuéllar y Valenzuela —según una encuesta interna—, no alcanzan a reunir juntos más de 6% de los votantes potenciales. ¿Entonces por qué insisten en participar? Por una razón elemental, casi “ceceachera”: que a pesar de sus reducidos nichos de poder, eso les permite entrar en la negociación del reparto de posiciones. Lo interesante, sin embargo, aparece en el aparente empate técnico que según la misma encuesta muestran las preferencias de Jesús Ortega y Alejandro Encinas. Es decir, el jefe de Los Chuchos alcanza una preferencia de 40% de los potenciales votantes, en tanto que el delfín de AMLO le sigue de cerca con 36%. Ese presunto empate no es más que el anticipo de lo que el otrora “líder moral” del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas. advierte en entrevista para EL UNIVERSAL (21/I/08). En pocas palabras, que la polarización entre los grupos que dirigen Jesús Ortega y Andrés Manuel López Obrador podría producir una elección tan cerrada que provocaría el rompimiento del partido, si no es que una de las partes decida acudir a tribunales y que, por consecuencia, el proceso sea derribado por completo. Más aún, al interior del partido amarillo se dice que precisamente el objetivo de AMLO es conseguir un empate técnico frente a Los Chuchos, para con ello forzar una negociación o, en caso contrario, reventar la elección. Sí, por increíble que parezca, el señor López Obrador le estaría apostando a algo así como la reedición de la elección presidencial de julio de 2006. Si no gana, lo cual es muy posible, forzará una negociación para doblegar a sus adversarios y arrebatarles el triunfo mediante la guerra mediática. Si no es posible, entonces reventará la elección. Y por supuesto que aparecerán las voces de siempre, que defenderán al “mesías tropical” y dirán que no es capaz de hacer algo así. Pero eso ya ocurrió en otras elecciones de dirigentes del PRD, en las cuales Los Chuchos han resultado derrotados. Por eso la estrategia de Los Chuchos va en sentido contrario a la de AMLO. Es decir, ganar con un margen mayor a 5%, para evitar dudas y no perder el control de la negociación. Y según los propios estrategas de Los Chuchos, es posible incluso que la diferencia frente a Alejandro Encinas llegue a 10 puntos porcentuales al día de la elección. Ese avance de Jesús Ortega explicaría la desesperación de personeros de AMLO, como Gerardo Fernández Noroña, quien fue identificado en un operativo regalando cobijas a cambio del voto para Encinas. Pero hoy se podrán decir muchas cosas, faltan dos meses para la elección y aún puede ocurrir cualquier cosa. Al tiempo. En el camino Pocos se percataron de un fenómeno mediático singular. La poderosa empresa Televisa debió publicar un desplegado en los medios escritos para dar a conocer su postura frente a la crisis de La W. ¿Qué tal? aleman2@prodigy.net.mx
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