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    Economía Informal
Macario Schettino
10 de enero de 2008

¿Recesión?

En esta semana han aparecido ya muchos comentarios que dan por un hecho que Estados Unidos está en recesión, o a punto de entrar en ella

Estos comentarios son proferidos, en muchas ocasiones, por personas que no conocen mucho del tema, pero que gustan de opinar. Sin embargo, hay también declaraciones de empresas muy importantes, que preocupan por la ligereza. Es el caso de Merrill Lynch y de Goldman Sachs, firmas de gran trayectoria.

David Rosenberg, economista en jefe para América del Norte de Merrill Lynch, dijo el lunes que el dato de desempleo de diciembre y las débiles ventas de Navidad permitían sostener que “la recesión ya no es un pronóstico, sino una realidad” haciendo referencia a los cuatro indicadores que la National Bureau of Economic Research (NBER) utiliza para declarar oficialmente una recesión: empleo, ingreso real, producción industrial y ventas.

En el caso de Goldman Sachs, la recesión la pronostican para la mitad del año, sosteniendo que en el segundo y tercer trimestre del año el Producto Interno Bruto de Estados Unidos se contraerá.

Vámonos por partes. Primero, una recesión no se identifica por tener dos trimestres con contracción, como dice Goldman Sachs. Una recesión es la contracción sostenida de diversas medidas de la actividad económica, según dice la NBER, que es la institución que declara oficialmente las fechas de inicio y fin de una recesión. Para hacerlo, efectivamente utiliza las cuatro variables a que hace referencia Merrill Lynch. Sin embargo, a diferencia de lo que dice su economista en jefe, los indicadores mencionados no muestran señales claras de contracción, como veremos a continuación.

La producción industrial en Estados Unidos se ha mantenido en una tasa anual promedio de 1.7% desde junio hasta noviembre pasados. El indicador adelantado del Instituto de compras, publicado el 2 de enero, apunta a que tendremos un dato de 1.6% para diciembre, que no es sustancialmente distinto de lo que ha pasado antes. Dicho de otra manera, la industria de Estados Unidos se ha mantenido muy débil durante la segunda mitad del año pasado, pero no está en contracción. En comparación, en la recesión de 2001, pasó de crecer 6% en junio de 2000 a contraerse 5.7% en noviembre de 2001, de manera continua. Mes a mes, la producción tenía un crecimiento anual menor. Hoy no pasa eso.

El desempleo, en esa misma ocasión, pasó de reducirse 2.5% (también tasa anual) en mayo de 2000 a crecer 1.5% en febrero de 2002, también a un ritmo constante. Hoy pasamos de que se contrae a 2.1% en marzo de 2006 a que se siga contrayendo, pero a 1.1%, en noviembre pasado. También hay un movimiento sostenido, pero a una tasa muy diferente de la recesión de 2001.

El ingreso de las personas cayó, en la recesión de 2001, de un crecimiento anualizado de 9% en julio de 2000 a un crecimiento de 1.4% para enero de 2002. También una línea recta. Ahora, el ingreso se ha mantenido constante, desde julio de 2006 hasta noviembre pasado, a un crecimiento de 6% anualizado. No hay caída.

Con las ventas pasa algo todavía menos preocupante. En la recesión de 2001, las ventas cayeron de un crecimiento anualizado de casi 8% en agosto de 1999 a cero para todo el año 2001.

En esta ocasión, las ventas han sido débiles desde hace buen rato, y parecen haber tocado fondo hace ya varios meses. En 2005, el crecimiento promedio de las ventas fue de 3.1%, en 2006 de 2.9%, y en 2007 apenas promedia 1.4%, pero en los últimos seis meses ha sido de 1.6%, ligeramente mayor.

Es decir que los cuatro indicadores que utiliza la NBER para declara una recesión no apuntan a que esta situación esté ocurriendo, o por ocurrir. Lo que indican es que la economía del país vecino está estancada, está débil, pero no se está contrayendo, ni parece que esto vaya a ocurrir… a menos que los consumidores dejen de comprar, como ya lo hemos dicho en varias colaboraciones.

En esto sí hay una señal interesante. El indicador de confianza del consumidor sí está teniendo un comportamiento muy parecido al que ocurrió en la recesión de 2001. Si los consumidores además de perder la confianza deciden dejar de comprar, entonces sí vamos a estar en problemas, por la debilidad que hemos ya visto.

Me parece que lo que Merrill Lynch y Goldman Sachs han hecho con sus declaraciones es presionar a la Reserva Federal (Fed) para que baje sus tasas de interés, como lo dicen con toda claridad en sus declaraciones. Pero lo hacen no tanto por informar al público, sino porque es ahí en donde está su negocio.

www.macario.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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