|
Año nuevo, ¿IFE nuevo?
En la reanudación de pláticas, cada partido prepara nuevas estrategias. Las negociaciones se retomarán con las mismas cartas en la mesa y la idea de acelerar lo más posible la búsqueda de acuerdos El tema de la renovación del IFE volvió a moverse con la declaración del coordinador panista en San Lázaro, Héctor Larios. La reanudación de las negociaciones para elegir consejeros del órgano electoral, a partir del 15 de enero, hizo que de inmediato se movieran las piezas, los candidatos y los partidos involucrados en este proceso, que podría concluir antes de lo que dijeron los diputados cuando, en una actitud prepotente y que rayó en el cinismo, decidieron posponer las designaciones e irse de vacaciones navideñas ante la falta de acuerdos que provocó el empecinamiento del PRD. Curiosamente, mientras los perredistas reventaron las pláticas y pidieron pasarlas hasta este año por sostener contra todo la candidatura de Genaro Góngora Pimentel, ahora es el ministro de la Corte el que no quiere saber nada del IFE ni de las promesas que le hicieron miembros de la cúpula de ese partido cuando le propusieron que aceptara ser postulado con la garantía de que su presidencia en el órgano electoral estaba ya pactada con el PAN y el PRI. Góngora aprovecho las vacaciones para buscar a los que fueron sus contactos en el PRD —Carlos Navarrete, Jesús Ortega y Javier González Garza, según se sabe— y decirles, de la manera más cortés y política, que agradecía el apoyo incondicional que le había dado ese partido, pero que ya no quería sostener su candidatura. La decisión de declinar, les dijo, tenía que ver con su reincorporación a sus labores de ministro de la Suprema Corte y con el desgaste que le significó haber sido parte del jaloneo político en que se convirtió el proceso de renovación del IFE. En la reanudación de pláticas, cada partido prepara nuevas estrategias. Las negociaciones se retomarán con las mismas cartas en la mesa, es decir, con los nombres de Lorenzo Córdova, Ezra Shabot, Benito Nacif, Carlos Sirvent y Marco Antonio Baños, y la idea que han expresado los coordinadores parlamentarios es acelerar lo más posible la búsqueda de acuerdos para evitar que se agudicen el deterioro y la incertidumbre interna que vive el IFE desde hace varios meses. El autodescarte del ministro Góngora quita gran parte de la presión que trabó los acuerdos en diciembre pasado. El problema es más bien qué hará el PRD sin su primera opción. Los coordinadores del PRI y PAN están ofreciendo al PRD que decidan ellos la presidencia, que ellos digan quien, pero que sea uno de los candidatos que quedaron en la selección final. Lorenzo Córdova sería la carta más cercana a los perredistas tras la declinación del ministro. El único problema que tendrán los negociadores del PRD es decidir qué hacen con Andrés Manuel López Obrador y su posición radical de que “si no es Góngora, no es nadie”. La lógica dice que si Góngora ya no quiere, nadie, ni sus amigos perredistas, podrá obligarlo a mantener una aspiración que se le volvió incómoda y resultó costosa al miembro de la Corte. Pero tratándose de los perredistas, la lógica se torna a veces insuficiente y habrá que ver si el del IFE no se convierte en otro frente de batalla en la enconada disputa por el control del partido, entre Los Chuchos y López Obrador. Porque las treguas navideñas, en todos los frentes y en los distintos conflictos que vive el país, terminaron. Volverá pronto la rebatinga por el IFE y regresan también las luchas de poder interminables en los distintos partidos. NOTAS INDISCRETAS…Como si fuera vidente o supiera que se venía el recrudecimiento de la violencia, el procurador Eduardo Medina Mora acababa de decir en una entrevista al diario español El País, que Tamaulipas y Michoacán eran dos de las plazas donde el problema del narcotráfico se había agudizado y cobraba nuevas formas de operación por la incursión de los capos de la droga en las campañas políticas y los recientes procesos electorales. Aunque en realidad esa entrevista se la hicieron los españoles desde el 17 de diciembre, pero la publicaron después, el pasado 3 de enero, el procurador debió saber que en Tamaulipas la temperatura del narco habitual en esa entidad estaba subiendo más de lo común. La primera expresión pública de ese sobrecalentamiento se dio ayer con la batalla armada entre el Ejército y la AFI en contra de un grupo de sicarios en las inmediaciones de Río Bravo. El saldo de cinco militares y tres afis heridos, además de tres delincuentes muertos, habla de las dimensiones del enfrentamiento que está siendo investigado por la PGR. Pero no es el único hecho que abona sobre un desbordamiento del narco en tierras tamaulipecas. En la zona de Tampico-Ciudad Madero, las cosas se han puesto feas. Después del decomiso de 12 toneladas de cocaína ocurrido el pasado 6 de octubre, el narcomenudeo disminuyó, pero los tampiqueños y maderenses sufrieron las consecuencias del golpe al narco: los secuestros se dispararon en la zona y a varios empresarios locales los secuestraron en los últimos dos meses y exigieron rescates que van de los ocho a los 10 millones de pesos. La ola de secuestros obedece, dicen por allá, a que los narcos quieren recuperar el dinero que les quita el gobierno con sus decomisos. En la Procuraduría la explicación que dan a lo que ocurre en Tamaulipas es que es una “reacción previsible” porque se les acortan los espacios y los márgenes de maniobra a los narcos; sin embargo, nada dicen de que se reactiven otros delitos graves como el secuestro. En cuanto al enfrentamiento en Río Bravo, éste se produce apenas un mes después de la sangrienta ejecución del ex alcalde de ese lugar y ex candidato del PT a diputado, Juan Antonio Guajardo Anzaldúa. El político y seis personas más fueron muertos a tiros en plena vía pública, luego de que Guajardo denunciara abiertamente que los capos del cártel del Golfo financiaron campañas de candidatos a la alcaldía de Río Bravo… Carlos Herrera Araluce, el empresario que muchos ubicaban como “jefe de jefes” de la plaza de la comarca lagunera ha vuelto del autoexilio que se impuso luego de que sicarios de Los Zetas lo balacearon en su camioneta junto con su esposa y sobrevivió de milagro. En estos días navideños a Herrera Araluce se le vio de nuevo paseando en Gómez Palacio, donde las cosas han cambiado desde que él salió huyendo por la llegada del cártel del Golfo al lugar. Hoy los que mandan en la Laguna, dicen, son Los Zetas, que venden protección, controlan las zonas de narcomenudeo y los secuestros, “trabajo” que antes era de otros que se fueron y ya han vuelto… Los dados volvieron con enjundia y recargados. Escalera doble y volvemos a tirar. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx
|