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2008: no sólo riesgos
Las señales son contradictorias. El 2008 aparece, a un tiempo, como un año de escollos, pero también de oportunidades. Algunos datos en el horizonte posibilitan emprender un quiebre que deje atrás el marasmo, los años perdidos de Fox: 1) La relación constructiva del Ejecutivo con el Congreso que ha permitido acuerdos que parecían impensables hace apenas un año; dos casos sobresalen por su impacto en el fortalecimiento de las finanzas públicas: la nueva Ley del ISSSTE y la reforma fiscal. 2) La salida de Manuel Espino de la presidencia del PAN y su reemplazo por Germán Martínez. 3) La renovación en la dirigencia del PRD en la segunda quincena de marzo y el probable triunfo de Jesús Ortega. 4) La llegada a la gubernatura de Michoacán de Leonel Godoy y la continuidad de la política de su antecesor, de acercamiento con el gobierno federal. 5) La costosa alianza legislativa con el PRI, el gran beneficiario electoral de 2007. Pero, por otro lado, están los problemas estructurales: la dimensión de la pobreza y la desigualdad; el mediocre crecimiento de la economía y el empleo y el desbordamiento del crimen organizado, que constituyen desafíos mayores a la gobernabilidad; no es todo, hay nuevos datos que deberían encender el sistema de alerta temprana: 1) La apertura comercial del maíz, el frijol, la leche y el azúcar. Un campo incapaz de competir con la potencia planetaria experimentará impactos socio-económicos, pero también políticos, impredecibles, entre ellos, el ascenso de la conflictividad social. 2) La crisis hipotecaria y sus efectos sobre las exportaciones mexicanas y las remesas de los trabajadores migratorios. 3) La ausencia de un programa sólido, viable, de reactivación de la economía que mejore la competitividad y genere más empleos bien remunerados. 4) La merma en la producción y exportación petrolera. 5) La decisión de promover una reforma energética que encuentre el rechazo social y le dé a López Obrador la bandera que necesita para relanzar su movimiento. 6) La desesperación de algunos que puede llevarlos a tomar las armas y nuevas acciones de grupos guerrilleros, como el EPR, que dañen la economía y enrarezcan el clima social. 7) La decisión de algunos poderes fácticos económicos y mediáticos de imponer su ley: golpear al gobierno y doblegar al Congreso. En ese entorno complejo —en el que el gasolinazo, los incrementos de precios en enero y los (des)acuerdos para renovar el Consejo General del IFE también contarán—, Calderón tendrá que mostrar que el capital político que logró durante el primer año le sirve de algo. Podrá, por ejemplo: a) Ejercer acciones judiciales sustentadas contra miembros de la ex familia presidencial, especialmente, la señora Marta y los muchachos Bribiesca, con el apoyo de la dirección de su partido (ya sin Espino como aliado incondicional del ex presidente), lo que le ganaría un amplio respaldo social y mostraría que no tolerará la impunidad ni tiene ningún pacto secreto con Fox. b) Revisar la integración del gabinete y hacer una limpia, tanto de quienes han alcanzado su nivel de incompetencia como de los infiltrados que le propuso el PAN de Espino. c) Impulsar los otros temas pendientes de la agenda legislativa: la reforma al sector energético, la reforma laboral, la reforma a las telecomunicaciones y la reforma educativa (con el SNTE, no contra él). Y lo pendiente de la reforma del Estado: reelección sucesiva de legisladores y ayuntamientos, eliminación de las contrahechuras en el Senado, reducción del número de legisladores en la Cámara de Diputados, ratificación del gabinete o parte de él por el Congreso, entre otras. d) Poner límites a la prepotencia de “los dueños de México” y mostrar que la responsabilidad esencial del Estado es con la sociedad y no con los beneficiarios de una modernización excluyente. Pero todo eso tendría que constituir el entorno indispensable para lo verdaderamente crucial: construir un acuerdo en torno al proyecto de país, un proyecto que convoque a todos los actores y que permita a México salir de la medianía y convertirse en una potencia media que atienda eficazmente las disparidades regionales y sociales de hoy.
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