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Soñar no cuesta nada
Imagínese que de regalo de fin de año, el gobierno de los Estados Unidos anuncia al mundo entero que se compromete a reducir sus emisiones tóxicas. ¡Wow! Que todas las megatiendas y mercados reducen por acuerdo unánime, a partir de 2008, el uso de bolsas de plástico para todo y dejan de vender los productos que atentan contra la capa de ozono. Que las casas que iluminaron hasta el último milímetro sus fachadas con luces multicolores, prendidas de día y de noche en esta temporada, organizan un programa de ahorro energético para 2008. Así responderían al comentario de Nahui, quien a sus 12 años se pregunta en voz alta: “¿Que éstos no se habrán enterado de que el planeta se está friendo?”. Y eso que no se identifica con el abominable monstruo del Grinch. Que los vecinos que habitan en esta hormigueante ciudad de México, amanecemos con espíritu ecológico y nos organizamos para limpiar camellones, parques y sembrar árboles… con o sin autoridades. Que se limpia el espacio urbano de todo tipo de anuncios: comida para perro, el último de los celulares, la más sexi ropa íntima o cualquier otro producto útil o inútil, y en su lugar se busca la creación de nuevas estéticas urbanas. Así, en el subterráneo del Metro, en lugar de que la velocidad del tren nos sorprenda con otro anuncio más —no nos escapamos ni bajo tierra—, lo que se percibe es arte contemporáneo. Eso sí sería sorpresa. Que la Cámara de Diputados y Conaculta anuncian una agenda legislativa con calendario para el diagnóstico, análisis, etcétera, para crear una Ley General de Cultura y convocan a la Secretaría de Hacienda y a la de Turismo a iniciar una agenda común. Que cada entidad de la República establece una canasta básica de la cultura donde se garantiza al ciudadano de a pie, el derecho a la lectura, al uso de internet, a tomar cursos de lenguajes artísticos a todo aquél que lo desee, así como a ir a ver cierto número de obras de teatro, conciertos, o funciones de danza. Por supuesto, hay dónde y cómo hacer todo eso. Que las autoridades de la ciudad de México estimulados por el espíritu punk de “do it yourself” ofrecen facilidades de operación a los centros alternativos de cultura. Que en cada colonia se abre un centro de encuentro para los jóvenes, incluido sitio para deportes y centro de aprendizajes diversos para niños y niñas. Que Conaculta propone la creación de un movimiento cultural urbano parecido al de aficionados, en el que participan artistas del más alto nivel para crear coros, agrupaciones artísticas, para enseñar y acompañar el proceso social. Que la Sociedad de Autores y Compositores de México y la SEP anuncian un nuevo proyecto de apoyo a la educación musical de niños y jóvenes en todo el país. ¡Ah!, sueñe también que viene la Filarmónica de Berlín a México y que toca en el Palacio de Bellas Artes y en el Zócalo. Que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Cámara de Diputados hacen una propuesta para el buen funcionamiento de la red de radios comunitarias y para la apertura de más estaciones culturales o gestionadas por jóvenes. Que las fundaciones privadas establecen un fondo común para proyectos culturales de barrio y especialmente para familias sostenidas por mujeres. Que la empresa española Telefónica anuncia la creación de un programa de apoyo a proyectos culturales vinculados con el medio ambiente y salud en México, en proporción al aumento de sus ventas. Que Telmex, Microsoft y la Secretaría de Comunicaciones crean en cada delegación y en cada ciudad de más de 250 mil habitantes, un centro tecnológico para enseñar y favorecer la relación de los jóvenes con la tecnología. Pero los centros sí funcionan y se renueva la tecnología cuando es necesario. Que hay redes inalámbricas de uso público gratuito en parques y centros culturales. Imagínese que hay un nuevo pacto entre las agrupaciones del Movimiento Sin Maíz No Hay País y la Secretaría de Agricultura para dar nuevas reglas de apoyo al campo mexicano y fortalecer la producción de maíz criollo, no transgénico, y así competir con los subsidios de los países que participan con nosotros en el TLC. Así, la migración sería menor y se fortalecería la base de la cultura mexicana profunda: la que dice que somos hombres de maíz. Disculpe usted querid@ lector@ esta columna de sueños. La escribí el 28 de diciembre, aunque tenía plena conciencia de que se publicaría el domingo 30, un día antes de que nos digamos un@s a otr@s: ¡Salud, amor, bienestar y alegría para en el 2008! escritoenvozalta@gmail.com
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