|
El último y nos vamos
Pues terminamos 2007 con esta colaboración. Nos veremos de regreso después de los Reyes Magos, para continuar con el análisis de la situación económica del país Para cerrar el año, permítame revisar algunos de los temas que con más frecuencia comentamos, así aprovechamos para actualizar cifras. Primero, el tema del crecimiento económico. No será tan malo este año, estaremos por ahí de 3% de crecimiento, con una industria estadounidense que no llega siquiera a 2%. El próximo año debe ser mejor para ambos indicadores, a pesar de las preocupaciones acerca del tema inmobiliario. Sin que esté resuelto ese tema, ha mejorado mucho el panorama, después del programa de rescate del gobierno de Estados Unidos, la reducción de las tasas de interés y la inyección de recursos frescos al sistema financiero en ese país. Hay que mantener un ojo en el asunto, pero no preocuparse en exceso. Más interesante será ahora el tema de los precios. En la última década, el mundo ha crecido prácticamente sin inflación, a pesar de que los precios del petróleo han estado muy elevados en varios de esos 10 años, y lo mismo ha ocurrido con buena parte de los metales: acero, cobre, aluminio, etc. En buena medida, le debemos a China tanto el precio elevado de estos bienes como que la inflación haya sido baja. La incorporación de cientos de millones de chinos al mercado laboral mundial ha reducido el costo de la mano de obra, compensando el alza de los otros insumos. Esto, sin embargo, parece que ha terminado. En el 17 Congreso del Partido Comunista Chino, Hu Jintao sostuvo que ahora crecerán no sólo con base en inversión, sino en consumo. Eso significa que los salarios empezarán a subir en China. No creo que mucho, pero algo. Eso bastará para que muchos alimentos empiecen a escasear (relativamente), subiendo su precio. Ya vimos ese fenómeno con varios granos. El maíz subió de precio por la peregrina idea de utilizarlo como base para etanol, ese combustible que no servirá para nada, pero mientras ya nos complicó a los mesoamericanos consumidores de tortillas, tamales y demás productos de masa de maíz. El trigo subió de precio por problemas de producción derivados de cambios en los patrones de lluvia, que aún no sabemos si serán permanentes o no. La soya ha subido por mayor consumo, precisamente de China. El sorgo, porque los fabricantes de alimentos para animales han sustituido el maíz caro. El caso es que los precios suben y lo seguirán haciendo. Los próximos años pueden ser de presiones inflacionarias. Eso significa tasas de interés más altas. Espero que salgamos de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos antes de que se combine con tasas altas, y entonces sí se ponga feo. Hablando de maíz, el tercer tema: nuestro inmenso retraso mental y la apertura de los mercados. No quiero insultar a nadie con eso del retraso, me refiero a que nuestra mentalidad está seriamente atrasada, y no podemos comprender cuestiones elementales del siglo XXI. En unos días más terminará el proceso de desgravación en maíz, frijol, azúcar y leche en polvo. No es que se abra el mercado, termina un proceso que ya lleva mucho adelantado. Hoy el arancel del maíz es 3%, en dos semanas será cero. No hay diferencia significativa, y no va a pasar nada con el mercado, pero nos encanta el drama. Así que los vividores del campo ya están presionando, a ver qué sacan. Tal vez el caso más grave sea el del azúcar, pero ya hace varios años que aquí le comentamos que ese negocio está totalmente perdido. Producimos prácticamente igual que en el siglo XVIII, así que no veo cómo esperamos ser competitivos en este siglo XXI. Y si todavía dependen de ese anacrónico proceso 2 millones de compatriotas, es porque no hemos tenido el valor de resolver el problema. Hagamos un programa de tres años para convertir el campo cañero en productor de otra cosa (bambú, por ejemplo), y para preparar a los cañeros para que se ganen la vida de otra manera. Pero de que habrá que cerrar 30 de los 58 ingenios, no tengo duda. Termino precisamente con este último asunto: el inmenso retraso que tenemos en nuestras mentes. No podemos entender que el cuento que nos contaron durante todo el siglo pasado era falso, y que no hay manera de vivir bien sin trabajar. Y que para trabajar hay que prepararse. Seguimos creyendo que este país puede salir adelante a pesar de nuestras fiestas permanentes, a pesar de que hacemos las cosas a medias, al ya merito, a pesar de que destruimos la vida de nuestros jóvenes en escuelas que no sirven para nada. Pues no, no es así. El cambio verdadero en México no ocurrirá a través de nuevos partidos en el gobierno, ni mediante ajustes en las leyes. El cambio verdadero está en nuestra mente. Es necesario que entendamos que hay que esforzarse. Es imprescindible que nuestras escuelas produzcan jóvenes calificados, y eso requiere exigencia. Hay que quitarnos telarañas de la mente y empezar a trabajar por el futuro. El presente ya lo perdimos, nuestro pasado se lo ha comido. Es trabajar hoy para poder vivir bien mañana. No hay de otra. Y ya se nos acabó este año. ¿cómo ve si en 2008 ya empezamos a trabajar? www.macario.com.mx
|