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    Economía Informal
Macario Schettino
13 de diciembre de 2007

Parte del problema

El 27 de agosto pasado comentaba con usted, en una colaboración titulada “La tragedia nacional”, acerca del tema educativo

En aquella ocasión, porque se presentaba información de la prueba Enlace, pero también porque pocos días antes, el 20 de agosto, el periódico Noticias de Oaxaca reportaba que las estudiantes de la normal de Tamazulapan, en ese estado, se deben someter a un arduo curso de socialismo que incluye tácticas propias de la guerrilla urbana. Se trata de un reportaje realizado debido a la muerte de una estudiante de dicha normal en uno de los “operativos” que se realizaban como parte del entrenamiento. Puede usted leer el reportaje original en http://www.noticias-oax.com.mx/articulos.php?id_sec=1&id_art=55412.

En estos días, el conflicto ocurre con la normal de Ayotzinapa, Guerrero, también rural, en donde los estudiantes se oponen a ser evaluados mediante el examen de Ceneval. El comité estudiantil que dirige la protesta está formado, según ha reportado EL UNIVERSAL (nota de Juan Cervantes, 3 de diciembre de 2007), por miembros de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Esta misma organización, según Noticias de Oaxaca, es la responsable de los cursos de socialismo en Tamazulapan.

En esa Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México militó, desde fines de los 50, Lucio Cabañas, quien después sería el guerrillero rural más exitoso de la historia reciente. Ahí mismo conoció a Arturo Gámiz y Salvador Gaytán, quienes harían el infructuoso ataque al cuartel Madera, en Chihuahua, un 23 de septiembre de 1965. Si esa fecha le suena, es porque a partir de ella fue que el gran intento de unificación de los movimientos guerrilleros urbanos, a inicios de los 70, tomaría su nombre: Liga Comunista 23 de Septiembre. Todavía más interesante es que en la normal de Ayotzinapa es precisamente en donde estudió Cabañas para ser maestro rural.

Es muy singular que esto ocurra de manera simultánea con la publicación de los resultados del examen PISA que hemos estado analizando. Se trata de una coincidencia, puesto que el problema de Ayotzinapa lleva varios meses gestándose y se concentra en la FECSM y el gobernador del estado, Zeferino Torreblanca, del PRD. Ahora que no importa en qué momento se publicaran los resultados de PISA, porque prácticamente en todos los años tenemos conflicto en alguna de las normales rurales. Posiblemente se acuerde usted de El Mexe, en Hidalgo, por poner un tercer caso ocurrido en los últimos cinco años.

Las normales rurales tienen un serio problema debido a que ya no hay mucho espacio para sus egresados, dado el bajo crecimiento poblacional que ya tenemos y a la migración a las ciudades (y a Estados Unidos), que representa caídas superiores a 20% en el alumnado de primaria en estados como Oaxaca, Michoacán, Guerrero, etc. A ese problema le suman su incapacidad para modernizar su visión del mundo. Han pasado casi 50 años, medio siglo, desde que Lucio Cabañas ingresó a la FECSM. Más de 30 de que murió derrotado, sin haber producido ningún avance en su comunidad. Hemos sumado ya muchos experimentos utópicos que han mostrado que no es por ese camino. Y al mismo tiempo hemos visto cómo muchos otros países han avanzado por la ruta de la educación y la competencia.

Los jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa no parecen darse cuenta de que ya estamos en el siglo XXI, y como tantos otros en tiempos pasados, quieren regresar a México entero, empezando por su comunidad, a las buenas épocas del comunitarismo indígena y católico (aunque tampoco entiendan esto). Creen que entonces se vivía mejor, o creen que vivirán mejor en una reproducción del comunismo original. No se dan cuenta de que están repitiendo el mito del paraíso.

No es ésta la única causa de la tragedia educativa de nuestro país, pero sí es relevante para una amplia zona. Esta misma confusión de los jóvenes normalistas es compartida, con pequeñas variaciones, por cientos de miles de profesores, que tienen como referencia del bien al mito de la Revolución Mexicana y los ideales emanados de ella, como se acostumbra decir. Y es sólo eso lo que saben, no hablar bien, no escribir ni leer, ni mucho menos matemáticas o ciencias. Y en consecuencia es eso lo que enseñan. Reitero, no todos, pero bastantes.

No es ésa la única razón de nuestro fracaso educativo, pero es posiblemente la más importante de todas. ¡Cuánto pesa el pasado y la ignorancia!

www.macario.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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