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Luis de la Calle
12 de diciembre de 2007

Impacto electoral de la reforma

En términos netos el PRI gana, el PAN pierde pero obtiene otras reformas, mientras que el PRD se sube a la negociación parlamentaria pero pierde electoralmente

Mucho se ha escrito sobre las reformas a la Constitución y al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en torno a su conveniencia, su oportunidad, el fortalecimiento de los tres principales partidos, el relego del ciudadano, el uso y financiamiento de publicidad pagada y las limitaciones a la libertad de expresión, pero poco se ha enfatizado su posible impacto electoral.

Uno pensaría que la principal motivación de los políticos profesionales debiera ser aumentar las posibilidades electorales de sus partidos, pero, quizá con la excepción del PRI, ganar futuras elecciones no estaba dentro de los objetivos de los negociadores de las reformas. Estaban más bien concentrados en corregir el pasado, pelear la última elección y no la próxima, atender rencillas partidistas y asegurar que el mayor monto de recursos públicos fluyera de los contribuyentes al Instituto Federal Electoral y del IFE a los tres grandes partidos.

No obstante, una primera aproximación al impacto de las reformas revela que en términos netos el PRI gana, el PAN pierde pero obtiene otras reformas, mientras que el PRD se sube a la negociación parlamentaria pero pierde electoralmente.

Es claro que hay beneficios para los tres grandes partidos en términos de recursos —70% será asignado como proporción de los votos y el 30% restante en partes iguales entre todos los partidos, de una mejor posición de negociación con respecto a los partidos pequeños— que en el pasado habían hábilmente extraído jugosas condiciones en la formación de coaliciones —y de una menor dependencia de las televisoras con las que ya no se tendrán que acordar los términos comerciales de la publicidad. El saldo neto de las reformas para el PRI es positivo por las siguientes razones:

1. Vuelve a probar, aunque sea la tercera fuerza en el Congreso, que tiene la capacidad para definir la agenda e imponer condiciones. Esta sobrerrepresentación del PRI es producto tanto de la habilidad de sus dirigentes parlamentarios como de la dificultad del PAN y PRD para negociar acuerdos entre ellos.

2. La prohibición de propaganda personalizada hace difícil que se vuelva a dar otro fenómeno como el del “Tucom” que divida al partido y dificulta que un número importante de gobernadores utilicen recursos públicos para posicionar sus imágenes en el ámbito nacional.

3. La prohibición de campañas negativas protege al PRI uno de sus flancos vulnerables.

4. La expectativa de que el PRI recupere un porcentaje importante de curules en la elección legislativa de 2009 y regrese a ser la segunda fuerza en el Congreso reforzará la idea de que supo negociar las reformas electorales a su favor.

5. En el pasado, el PRI ha sido el más afectado por multas impuestas por la autoridad electoral, pero el nuevo IFE será más renuente a multar a los partidos políticos.

6. Se estableció que en los años de elecciones presidenciales los comicios estatales no tienen que coincidir con los federales en el mes de julio. Así, el alta tasa de participación de la elección presidencial no afecta al PRI en los resultados locales ya que la abstención tiende a favorecerlo.

La reforma electoral tuvo para el PAN un costo, aunque consiguió la ansiada reforma fiscal y mostró que es posible avanzar la agenda legislativa si se está dispuesto a ser pragmático. Los principales componentes del costo incluyen:

1. Reconocer que hubo problemas en la elección de 2006 y debilitar la imagen pública del IFE.

2. Optar por el pragmatismo democrático siendo que el PAN se había caracterizado por ser un luchador a favor de los principios democráticos y la libertad de expresión.

3. Fortalecer al PRI.

4. Posponer las importantes reformas institucionales como la reelección, la eliminación y/o reducción del número de diputados y senadores plurinominales.

El ala moderada del PRD decidió participar en las reformas electorales como mecanismo para reinsertarse en la negociación política y para poder seguir diciendo que la elección de 2006 fue fraudulenta y no enfrentar a López Obrador. El costo para el PRD se explica por los siguientes elementos:

1. La reforma busca corregir las fallas de 2006 más que afectar las elecciones futuras.

2. La coyuntura electoral de 2009 implica un reto significativo para el PRD, ya que se espera que pierda un número importante de curules en la Cámara Baja. El PAN sufrió un revés similar en 2003, cuando, en ausencia del efecto Fox del 2000, y con una abstención mayor, vio reducido el número de diputados en más de 50. El caso del PRD es aún más dramático ya que se anticipa que regrese a su nivel histórico de aceptación —cercano a 19%— sin López Obrador como candidato a la presidencia, amén de que sufra algún castigo por su radicalismo postelectoral. Será difícil explicar el aval a la reforma con los resultados negativos que se esperan en 2009 y un retroceso de unos 15 puntos porcentuales en las preferencias.

3. Los recursos para los partidos políticos en 2012 serán asignados en proporción a los porcentajes obtenidos en 2009. Esta fórmula beneficiará a las arcas del PRI, afectará marginalmente las del PAN y de manera importante las del PRD.

Desde el punto de vista ciudadano, el éxito de las reformas electorales dependerá de que los partidos y candidatos se asuman como demócratas y acepten los resultados la noche de la elección. Queda por verse si lo harán.

Nota: Esta semana comienza la construcción del nuevo recinto del Senado en Paseo de la Reforma, en franca violación del espíritu y letra de la Constitución, cuyo artículo 68 reza: “Las dos Cámaras residirán en un mismo lugar”.

buzon@cmmsc.com.mx

 
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PERFIL
 
Es director general y socio fundador de De la Calle, Madrazo, Mancera, S. C. (CMM), donde es responsable de la administración y operación de la empresa. Fue director general de Public Strategies de México. Antes, fungió como subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales en la Secretaría de Economía. Como ministro para Asuntos Comerciales de la Embajada de México en Washington, participó en el diseño, promoción e implementación del TLCAN. También laboró en el Banco Mundial como economista de país para las repúblicas Checa y Eslovaca, así como para Polonia y la antigua Zaire. Es miembro del Institute of Public Council on Agriculture, Food, and Trade, del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales y del Instituto Mexicano para la Competitividad. Es doctor en Economía por la Universidad de Virginia.
 
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