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Educación científica
El examen PISA de 2006 se enfocó en ciencias. El anterior lo había hecho en matemáticas y el primero con este nombre, el de 2000, lo hizo en el lenguaje De cualquier manera, en los tres se han evaluado las tres áreas de conocimiento, pero el énfasis es importante porque no sólo se mide el desempeño de los jóvenes, sino que también se estudia con profundidad el tipo de educación en el área, los métodos, las percepciones de los jóvenes, entre otras cosas. Los resultados de este examen son muy ilustrativos. Es primordial que los entendamos para que nuestras discusiones acerca de la ciencia y tecnología tengan sentido. Y puesto que sin ciencia y tecnología no habrá futuro para este país, pocas cosas son más importantes que esto. Permítame compartir con usted dos piezas de información del reporte de PISA 2006 que creo que indican la dirección que debe tomar la discusión. Primero, la que aparece en el cuadro 2.3 del mencionado reporte (que puede usted ver completo en www.pisa.oecd.org). En dicho cuadro se compara el desempeño en ciencias de los jóvenes de 15 años con la intensidad en investigación de cada país. Para ello, se grafica el porcentaje de estos jóvenes que alcanzó los niveles 5 o 6 del examen PISA contra el número de investigadores de tiempo completo por cada mil trabajadores que hay en el país. Con respecto al primer dato, le recuerdo que este examen consta de 6 módulos, y apenas 9% de los estudiantes de la OECD alcanzaron los módulos 5 y 6. En el caso de México, sólo 0.3% llegaron al módulo 5, y cero al más alto. Bueno, pues por cada 1% de estudiantes en estos niveles, hay “medio” investigador por cada mil trabajadores, para decirlo fácil. (Pero no exacto, para ello vea usted el reporte mencionado.) Esta es una tendencia general, y le doy algunos ejemplos: Corea del Sur tiene 10% de estudiantes en ese nivel, y siete investigadores por cada mil trabajadores; Alemania, 12% de estudiantes y también siete investigadores; Japón alcanza 15% de estudiantes y 10 investigadores; Estados Unidos, 9% de estudiantes por nueve trabajadores. Finalmente, los extremos de la gráfica: Finlandia, con 21% de estudiantes y 18 investigadores, y México, con ese 0.3% de estudiantes que le decía, y poco menos de un investigador. Esta información es muy importante porque los investigadores suelen pedir que el gobierno gaste más en ciencia y tecnología, algo que sin duda debe ocurrir. Lo que no es claro es que más dinero implique mejores resultados, como no es el caso tampoco en educación. Si gastamos más, con los mismos investigadores que hoy tenemos, le puedo asegurar que no vamos a tener mucho mejores resultados. Ahora veamos la segunda información, que aparece en la figura 3.15 del mismo reporte. En ella se distribuyen los países en dos dimensiones, el desempeño de los estudiantes contra la expectativa que tienen de tener una carrera relacionada con las ciencias para cuando tengan 30 años. Al distribuir los países se obtienen cuatro cuadrantes, dependiendo del desempeño y la expectativa. Hay un grupo de países con alto desempeño y alta expectativa, en donde están Estados Unidos, Canadá, España, Francia e Italia, entre otros. Hay otro grupo con alto desempeño pero con baja expectativa, que es muy interesante porque ahí están Finlandia, Japón, Corea y Nueva Zelanda, es decir, los países con mejor desempeño. Esto es interesante porque significa que, aunque los jóvenes tienen muy buenos resultados, no necesariamente piensan seguir una carrera científica. Hay un cuadrante que, en mi opinión, es el peor de los mundos posibles. Ahí están los países en los que los jóvenes tienen la expectativa de una carrera relacionada con las ciencias, pero un desempeño pobre. Adivinó, ahí estamos, acompañados por el resto de América Latina: Uruguay, Argentina, Chile y Colombia, y dos países del Medio Oriente: Turquía y Jordania. Por eso le digo que no es cuestión de gastar más en ciencia y tecnología para tener mejores resultados. Porque no lo vamos a lograr si quienes seguirán carreras científicas han mostrado, a los 15 años, que no podrán tener éxito. Y no tenemos exámenes de hace 20 ó 30 años como para saber si nuestros científicos actuales han sufrido el mismo proceso. No digo lo anterior para molestar a nadie, sino para que nos quede claro que el problema está en la sociedad, no sólo en el gobierno. Seguir presionado a éste para que gaste más en una actividad que claramente no estamos haciendo bien es exactamente igual que presionarlo para seguir subsidiando al campo ineficiente o a las pymes que no son competitivas. No por ser científicos son un grupo aparte. Muy por el contrario, no hay ciencia que avance sin crítica. www.macario.com.mx
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