|
La mala educación
Pues finalmente se presentó este martes la publicación de la OCDE que analiza los resultados del examen PISA de 2006 No hay sorpresa, México mejora un poco en matemáticas, se mantiene en lectura y obtiene un pésimo resultado en ciencias, que fue el énfasis de esta prueba. En esta ocasión hay una pequeña nota especial para México, tal vez porque el secretario general de la OCDE es compatriota nuestro, que es muy ilustrativa del tamaño de nuestras dificultades. En el lado bueno, mejoró la calificación en matemáticas, como decíamos, en veinte puntitos (de 400). Más importante aún, las mujeres, que estaban peor en la evaluación de 2003, ahora ya emparejan a los hombres. Para quien ha dado clases, esto sigue siendo una falla, porque normalmente las mujeres son mejores alumnas. Pero al menos ya están al mismo nivel, y eso es bueno. En el lado negativo, resulta que los jóvenes mexicanos (porque el examen se aplica a quienes tienen 15 años de edad) pueden identificar asuntos científicos, pero no los entienden. Mucho menos pueden alcanzar los más altos niveles en el examen, que están relacionados con la “identificación, explicación y aplicación de conocimiento científicos en una variedad de situaciones complejas de vida.” Sólo 1% de los jóvenes en toda la OCDE alcanza este nivel, 3.9% en Nueva Zelanda y Finlandia. Prácticamente cero en nuestro caso. Pero el problema no es llegar a esos niveles (5 y 6), sino que un porcentaje importante alcance el nivel dos, un mínimo razonable para la vida en el siglo XXI, según la OCDE. Prácticamente 80% de los jóvenes llegan a ese nivel en los países miembros de la organización, pero en México apenas llegamos a la mitad. Más grave aún, resulta que un porcentaje muy importante de los jóvenes mexicanos sí aprecian la ciencia, y quisieran tener una carrera científica. De hecho, los mexicanos le dan más valor a la ciencia que el promedio de la OCDE, y 35% se imaginan teniendo una carrera científica a los 30 años. La triste verdad es que esto no ocurre. En algún momento se dan cuenta de que la educación que han recibido no les permite llegar tan lejos. Una información interesante tiene que ver con la educación pública y la privada. Aunque en México la diferencia entre ambas es mayor que en el promedio de la OCDE (53 puntos más en la educación privada), resulta que esta diferencia no tiene que ver con el tipo de educación, sino con el nivel socioeconómico. Al controlar ese factor, resulta que en México, como en toda la OCDE, la educación pública es mejor que la privada. En nuestro caso, por 21 puntos. Ya habíamos tocado ese tema en esta columna. El problema con la educación no tiene que ver con que sea pública o privada, sino con su calidad. A muy altos niveles de ingreso, la educación privada es claramente superior a la pública, pero esto no ocurre para todos. En niveles medios y bajos de ingreso, la educación pública es claramente superior. Y la privada es un fraude, como lo dijimos en esta Economía Informal hace sólo un par de meses. Hay mucho más que analizar de los resultados de este examen, y no nos alcanza el espacio en esta ocasión, así que le vamos a seguir después. Sin embargo, para terminar con el Briefing para México, que es lo que hemos glosado hoy, permítame mencionar los dos puntos adicionales a la separación público/privado que suelen asociarse con los resultados. El segundo punto es la autonomía, que en México es muy reducida a nivel escuela, y eso que la OCDE no hace un análisis serio del problema sindical. Algo similar pasa con el tercer punto, la evaluación, en donde la OCDE pasa muy por encimita. No se compromete con el tema demasiado, sino sólo para insistir que las evaluaciones externas suelen ser más útiles que las internas, y para ponerse a las órdenes en caso de que se quiera hacer una reforma educativa. Pero hay mucho que comentar, y lo haremos la próxima semana. www.macario.com.mx
|