El último mes del año. Inicia con un dato parecido a como ha estado toda la información en 2007: ni malo ni bueno. El índice de compras del ISM en Estados Unidos reporta un nivel de 50.8 para el mes que acaba de terminar, noviembre, lo que indica que la industria de ese país, en ese mes, no debe haberse contraído, pero tampoco habrá crecido nada importante
Es decir, seguimos con datos que sólo ayudan a mantener la duda. Lo más probable es que terminemos este año con un crecimiento en la industria del país vecino de 2%, que incluso superará el crecimiento de la nuestra. Un año entre malo y regular, con la expectativa de que el próximo sea similar.
Ya lo hemos comentado: no podemos aspirar a mucho más, porque seguimos en una dinámica conjunta con la industria estadounidense. Como es casi nuestro único cliente, pues como ellos vayan, iremos nosotros. Para separarnos de ellos sería necesario que vendiéramos en otra parte, y no hemos sabido hacerlo.
Y no nos podemos quejar de que no haya oportunidades, porque hay acuerdos comerciales con muchos países, y hay demanda. Lo que no tenemos, como también lo hemos comentado ya varias veces, es nada que vender. Nuestro problema, insisto, no es falta de demanda, sino de oferta.
Nos quejamos mucho de que no crecemos, pero no hacemos mucho para cambiar las cosas. Es como si esperáramos que el crecimiento apareciera solo, como si quisiéramos que alguien nos resolviera la vida. Para producir más, necesitamos que alguien lo compre. Y para que alguien nos compre, o hacemos cosas que nadie más hace, o hacemos las cosas mejor que los demás. No hay otro camino.
Pero cuando hacemos las cosas mal, o no las hacemos, no sólo no podemos vender en el exterior, sino que incluso aquí mismo no podemos competir. Llegan productos de otros países y nos ganan nuestro propio mercado. Y en muchas ocasiones lo único que provoca esta pérdida del mercado son lamentos porque faltó apoyo del gobierno. Rara vez alguien reconoce que está haciendo mal su trabajo.
No cabe duda que existe competencia desleal que invade nuestro mercado, y en esos casos el gobierno debe actuar, y hacerlo rápido, porque ése es su trabajo. Pero en otros casos, no es por deslealtad o dumping por lo que ganan mercado los extranjeros, sino porque los productores nacionales no han sabido prepararse y competir.
Por eso no crecemos más. No podemos aprovechar, como Argentina y Brasil, la gran demanda de soya que proviene de China; ni pudimos antes con la demanda de acero, cobre, petróleo. Ni podremos, en los próximos años, aprovechar grandes crecimientos en los mercados de alimentos, porque seguiremos quejándonos en lugar de competir.
Si queremos vender productos primarios, como lo están haciendo otros países latinoamericanos, habrá que concentrarse en donde tenemos ventajas: frutas y verduras, y olvidarnos de los granos que no son lo nuestro. Si queremos vender productos industriales, tenemos que mejorar significativamente en infraestructura. Y si lo que queremos es entrar de lleno en la economía del siglo XXI, entonces hay que sumarle a la infraestructura y a las ventajas naturales una inversión muy seria en capital humano. Reforma educativa, programas de recuperación para jóvenes, programas centrados en competencias, centros nuevos de investigación, pero de verdad.
Depende cuál camino queramos, en qué debemos meter los recursos. Pero lo que no va a ocurrir es que nos vaya mejor sin hacer nada diferente. Lo que hemos hecho por décadas es claramente inútil. Seguir haciéndolo no cambiará nada.
En todos los casos, hay un elemento fundamental que ha sido muy escaso en nuestro país: la capacidad empresarial. No tenemos empresarios suficientes, y de los que tenemos, pocos realmente pueden competir. Por eso nada más venden en México, o si acaso en EU. Ni siquiera piensan en aprovechar las decenas de acuerdos comerciales que tenemos.
La falta de capacidad empresarial es la razón más frecuente de fracaso en pymes, y explica mucho de nuestra incapacidad económica general. Y es que durante mucho tiempo lo que llevaba al éxito en México no era esa capacidad empresarial, sino los amigos que se tenían en el gobierno. Pero eso ya no está alcanzando.
Lo dijo Zaid alguna vez: hacen falta empresarios (creadores de empresarios)…
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