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Un año después: los dos a la baja
Justo cuando está a punto de cumplirse el primer año de la Presidencia de Felipe Calderón, que también repre-
senta el primer aniversario de la folclórica presidencia “legítima” de Andrés Manuel López Obrador, los dos personajes políticos que protagonizaron aquella encarnizada lucha por el poder están a la baja en los sondeos de opinión y su imagen no está en su mejor momento.
Si Felipe Calderón tuvo en el gasolinazo su Waterloo en las encuestas y se cayó casi 10 puntos en la aprobación popular por un impuesto que todavía ni se aplica, López Obrador tiene ahora su catedralazo. Porque, según encuestas internas que se conocen en el PRD, el tabasqueño perdió también 10 puntos en los sondeos de opinión a partir de la irrupción violenta de un puñado de seguidores suyos en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México.
Una encuesta ordenada por los perredistas para consumo interno preguntó sobre la aprobación de la imagen de AMLO y el resultado alarmó a muchos en el partido del sol azteca. Antes del 18 de noviembre, cuando se produjo la irrupción en la Catedral y su posterior cierre ordenado por la jerarquía católica, Andrés Manuel traía un repunte importante en las encuestas.
De hecho, casi en la misma medida que el presidente Calderón se caía en los sondeos, el ex candidato perredista repuntaba. De los 24 puntos que llegó a registrar en las encuestas de varias empresas acreditadas, López Obrador cayó en un sondeo levantado la semana pasada hasta los 14 puntos.
La caída es interpretada en las cúpulas perredistas como el costo por el enfrentamiento con el cardenal Norberto Rivera, que hizo crisis con los sucesos ocurridos durante el mitin que encabezó en el Zócalo capitalino aquel domingo 18.
A la luz de esas cifras, se podría interpretar que el cardenal Rivera se cobró de un solo golpe todos los “agravios” que la jerarquía católica dice haber recibido del PRD y de los seguidores más radicales de Andrés Manuel. La despenalización del aborto, las sociedades de convivencia, las propuestas para legalizar la eutanasia y hasta las amenazas que el jerarca católico había recibido de algunos simpatizantes de AMLO estarían en ese cobro de facturas.
Pero si para AMLO es grave que su imagen caiga en las encuestas, para el presidente Calderón el impacto de su pérdida de popularidad es todavía mayor. La última encuesta de Consulta Mitofsky sobre la evaluación del gobierno de Calderón, a un año de su inicio, arrojó 59% de aprobación para el presidente. Ese porcentaje confirma que la caída en la popularidad presidencial, que se agudizó con el anuncio del impuesto a las gasolinas y llegó a ser de 10 puntos en unas semanas, no se ha detenido ni siquiera con la “inundación” de spots de radio y televisión que hizo el mandatario con su imagen aprovechando la tragedia en Tabasco.
En Los Pinos apostaron, y así se definió como estrategia, a que la actuación del Presidente en las inundaciones de Tabasco le ayudaría a repuntar en las encuestas de opinión y detendría la caída sostenida que inició desde mediados de septiembre cuando los propios sondeos de la Coordinación de Imagen de la Presidencia de la República registraron el impacto negativo en la popularidad presidencial.
La misma Consulta Mitofsky, en la interpretación de sus datos, señala que 72% de los encuestados opinó que la economía nacional está peor que hace un año y consideró que hay riesgo de crisis económica. Ese dato explica por qué ni siquiera con cientos de miles de spots sobre Tabasco, el presidente Calderón pudo remontar el efecto negativo del gasolinazo.
Los estrategas presidenciales tendrán que idear algo más que bombardeos televisivos y mediáticos con la imagen del Presidente, que por lo demás ya los prohíbe la Constitución, y ponerse a pensar en serio cómo enfrentará Felipe Calderón el complicado y difícil segundo año que se le viene encima con una economía afectada, a querer o no, por la desaceleración y posible recesión en Estados Unidos.
Ya llegó al primer año con una caída fuerte en la percepción de los gobernados. ¿Cómo llegará al segundo?
NOTAS INDISCRETAS… Ayer, mientras volaba de regreso de una visita a la región de Chimalapas, el helicóptero del gobernador Ulises Ruiz presentó fallas mecánicas y, después de tumbos y maniobras en el aire, se estrelló contra un cerro en las afueras de la ciudad de Oaxaca. El accidente ocurrió cerca de la casa de San Felipe del Agua, donde vive Ulises Ruiz y lo acompañaban en la aeronave el ex líder del Congreso local, Rito Salinas, y sus colaboradores Rubén Dehesa Ulloa, de la Comisión Estatal del Agua; Ebiel Pérez Magaña, secretario de Obras Públicas, y el titular de Salud estatal, Marín Vázquez Villanueva. Anoche hubo versiones de todo tipo circulando en Oaxaca y cuando los rumores arreciaban y había tensión, Ulises apareció ileso, afuera del hotel Misión de la capital oaxaqueña. Dicen que se veía nervioso y pálido pero sin daño físico. La aeronave quedó aplastada de un costado tras el impacto y ni el gobernador ni ninguno de sus acompañantes se reportó herido. Ya se sabía, después del conflicto social y político que vivió Oaxaca y que causó la muerte de al menos 20 oaxaqueños, que Ulises tenía siete vidas políticas. Pero, ¿también tiene varias de las otras?…
Menudo favor le hacen dos ex colaboradores al ex presidente Fox. En uno de los pasajes del polémico libro La diferencia, de Jorge Castañeda y Rubén Aguilar; se cuenta cómo Fox no sólo supo de la existencia de los videos de Carlos Ahumada que involucraban a conspicuos personajes del PRD en actos de corrupción, sino que además el entonces presidente tuvo en sus manos esos videos y supo del uso político que se les daría. Aguilar y Castañeda narran que Diego Fernández de Cevallos estuvo en Los Pinos, hasta donde llevó el material que le dio Ahumada y que comentó con el presidente la estrategia que seguirían para difundirlos. No queda muy claro en el libro si la visita de Diego a Los Pinos fue antes o después de entrevistarse con el ex mandatario Carlos Salinas, pero en todo caso la revelación involucra directa y claramente al presidente Fox en aquel famoso complot que tanto denunció AMLO en su contra… Hoy cuando voten en la Corte su resolución final sobre el caso Lydia Cacho y los abusos del gobernador Mario Marín, un ministro estará ausente.
Fernando Franco se encuentra de viaje en el extranjero, en una comisión oficial, y no estará presente en la sesión. Está el riesgo de que se registre un empate 5-5 en la votación del dictamen del ministro Juan Silva Meza, y la pregunta es, si eso ocurre, qué hará la Corte. ¿Pospondrán la votación hasta una nueva sesión a la que asista el ministro Franco o aplicarán el voto de calidad al que tiene derecho el presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia?… Se detienen los dados. Escalera
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