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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
26 de noviembre de 2007

Edomex: la otracontrarreforma

El gobierno de Peña Nieto ha buscado chantajear, sobornar e incluso ha amenazado a los consejeros del IEEM

Pretende impedir que el instituto realice la redemarcación distrital que permitiría una mayor equidad en los procesos electorales

Para el PRI, el estado de México es una de las entidades estratégicas del país, no sólo por su potencial económico y por su fuerza política, sino porque a partir de que el viejo partido fue echado del poder presidencial, de la entidad mexiquense han salido importantes apoyos —económico, logístico y hasta programático— para mantener viva la estructura priísta del resto del territorio nacional.

Además, en la contienda presidencial del aún lejano 2012, el estado de México parece llamado a proveer al PRI de uno de sus más fuertes y carismáticos aspirantes presidenciales: el actual gobernador Enrique Peña Nieto, cuyos niveles de popularidad —gracias a una costosa estrategia mediática y a un gobierno que se empeña en los resultados— se encuentran en niveles históricos. Y es que está claro para todos los observadores políticos, que en el estado de México —además de otros centros de poder como el Senado de la República, con Manlio Fabio Beltrones— se prepara una precandidatura presidencial que pudiera hacer el “milagro” de regresar al PRI a Los Pinos.

Acaso por eso —porque el estado de México se ha convertido en un laboratorio político-electoral con miras a 2012— en esa entidad se vive una suerte de contrarreforma electoral que pretende, por todos los medios posibles, impedir que el Instituto Electoral del Estado de México, conforme a sus facultades, realice la redemarcación distrital para contribuir con ello a una mayor equidad en los procesos electorales. ¿Pero qué tiene que ver la redemarcación distrital con el PRI mexiquense y con el futuro político del gobernador Enrique Peña Nieto?

Primero hay que decir que la demarcación distrital es un proceso mediante el cual “se delimitan fronteras distritales, modificando su integración o extensión, sin que se afecte el número de distritos”. De acuerdo con el artículo 11 de la Constitución Política del Estado de México, el Instituto Electoral mexiquense (IEEM) tiene a su cargo —además de preparar los procesos electorales y garantizar su transparencia, certeza y equidad— la geografía electoral. Pero además, según el Código Electoral del Estado de México, corresponde al Consejo General del IEEM la demarcación de los 45 distritos electorales mexiquenses.

Ahora bien, ¿por qué es importante que en el estado de México el Instituto Electoral local lleve a cabo un proceso de redemarcación distrital? Casi nada. Primero, porque es obligación del órgano electoral, y segundo, porque de acuerdo con el más reciente censo de población, la densidad poblacional que dio origen a la demarcación distrital ha cambiado notablemente, de tal suerte que se producen fenómenos electorales como el que ejemplificamos a continuación. Mientras que en un distrito localizado en una población como Santo Tomás de los Plátanos un diputado puede ser electo por 60 mil sufragios, en otro enclavado en Coacalco o Los Reyes La Paz, un diputado requiere más de 400 mil votos para ganar. ¿Y qué con eso?

Pues resulta que si el IEEM lleva a cabo la redemarcación de los 45 distritos electorales mexiquenses, el corredor geográfico, industrial y poblacional conocido como valle de Toluca-Atlacomulco perdería entre cinco y seis distritos, que pasarían al valle de México —a la zona conurbada del Distrito Federal— donde la concentración poblacional se ha incrementado notablemente en la última década. ¿Y qué con eso?, se podría insistir. Bueno, pues da la casualidad de que el PRI tiene su fuerza político-electoral fundamental precisamente en la región del valle de Toluca-Atlacomulco, en tanto que el PAN y el PRD concentran sus votos en la zona del valle de México. El PRI actualmente tiene una precaria mayoría en el Congreso local —la cual consiguió “comprando” a dos diputados verdes— y si el IEEM lleva a cabo la redemarcación, no sólo podría perder esa mayoría, sino que el gobierno de Enrique Peña Nieto enfrentaría serios problemas para llevar a buen puerto su proyecto presidencial.

Un ejemplo del reparto territorial y partidista del Congreso mexiquense. El PRI tiene 21 diputados, de los cuales ocho pertenecen al valle de México y 11 al valle de Toluca. El PAN tiene 19 diputados, de los cuales seis son del valle de México y 3 del valle de Toluca. El PRD tiene 20 diputados y 13 pertenecen al valle de México y sólo tres al valle de Toluca. Así pues, la redemarcación significaría un grave descalabro para el PRI en las elecciones venideras para renovar al Congreso, y colocaría al PAN y al PRD como verdaderos ganadores. Por eso, el grupo Atlacomulco, del que forma parte el gobernador Enrique Peña Nieto, y que tiene como objetivo alcanzar la Presidencia de la República por el PRI en los comicios de 2012, no está dispuesto a perder en la mesa, en lo que ellos llaman “una minucia”, un proyecto que les ha costado ya mucho dinero y mucho trabajo. Y cualquiera se podría preguntar: ¿Y cuál es el problema, si el Instituto Electoral mexiquense es autónomo, y recientemente fue renovado luego de escándalos de corrupción?

Pues precisamente es ahí donde está el problema. Resulta que desde todos o casi todos los centros de poder del gobierno de Enrique Peña Nieto se ha presionado a los consejeros del IEEM, se les ha intentado chantajear, sobornar, y las cosas han llegado al extremo de las amenazas.

Entre algunos consejeros del IEEM se ha planteado, incluso, la posibilidad de hacer una denuncia pública por esas presiones, porque se pretende someter a un órgano autónomo. Allá también se vive un intento de contrarreforma electoral. Al tiempo.

En el camino

En efecto, La diferencia, el más reciente libro de Jorge Castañeda, resultará una bomba. Se encuentran perlas como, por ejemplo, que la señora Elba Esther Gordillo pidió a Fox en más de una ocasión la Secretaría de Educación... Y que Fox dio por terminado el asunto del desafuero cuando el PAN de Manuel Espino le retiró su apoyo. ¿Será?

 
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PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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