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Las 12 y sus campanadas Defensas presidenciales El patín de Marcelo(El siguiente relato no es nocivo para la salud. Es un cuento, historia o como quiera llamarle, pero cualquier similitud con la realidad es, claro, a propósito). Rosario Ibarra está feliz de que sea de nuevo una de las oradoras de la Convención Nacional Democrática en el zócalo capitalino. Recuerda cómo le fue en la primera vez, justo hace año, cuando sus manos temblaban de la emoción al colocarle la banda presidencial a Andrés Manuel López, como “presidente legítimo” de México. Ahora, al cumplir un año de gobierno, estarán de nuevo en la Plaza de la Constitución, aunque tienen la duda si la llenarán o no. Por un lado, se les atravesó el puente, y además el gobierno capitalino colocó parte de la estructura de un museo, que les afectó la logística. Les robó espacio. Quedó en llegar a tiempo al templete principal. Se sienta en una de las sillas. Va con su vestido negro y botas del mismo color. Coloca su bolso en el suelo. Revisa parte del texto que preparó para leer en esta ocasión. Saca una pluma bic y hace las últimas correcciones. Ve al frente, y da un fuerte suspiro. —Últimamente he estado mucho en esta plaza… primero el plantón, luego la toma de posesión de Andrés, después el grito legítimo de Independencia y ahora el primer año… Pasan los minutos y empieza la CND. Ella comienza a dar su discurso. El reloj marca las 11:45 de la mañana. Apenas está unos minutos al micrófono, cuando las campanas de la Catedral Metropolitana comienzan a replicar, replicar y así se van… Su voz se pierde, habla, habla y habla, pero casi nadie la escucha. Sus compañeros le piden que no se detenga, que hable más fuerte. Ella grita: —O las campanas saludan a esta convención o tratan de acallar las voces del pueblo… Hay que indagarlo. Justo en una de las esquinas de la Plaza de la Constitución, varios simpatizantes, atienden el llamado a misa… perdón, a realizar la indagación. Ingresan al atrio principal e intentan encontrar a los “cuasimodo” que están en el campanario. Entran a la capilla principal de la Catedral gritando consignas como: —Es un honor estar con Obrador… Norberto Rivera, el infierno te espera… pederastas de derecha, el diablo los espera. Mueven todo a su paso. Las personas que estaban escuchando misa, intentan sujetarse de las bancas, como si no quisieran que se las robaran. Minutos más tarde, finaliza la ceremonia, y pocos se enteran de lo que sucedió. Cerca de las seis de la tarde, en casa de Rosario Ibarra, ella está sentada en uno de sus rincones favoritos; la senadora prende el radio. Apenas se entera de lo que provocó con su llamado a “indagar” qué era lo que pasaba. —¡Pero qué pasó ahí! Eso era un llamado a misa… quien quiere va y quien no, pues no. Punto. Es la nota que robó cámara al discurso de la defensa del sector energético que dio López Obrador. Voltea a ver una de las fotos que tiene en su mesita que tiene a su lado… —Rosario, Rosario, no tenías idea de lo que estabas haciendo… Le pregunta su reflejo en el cristal que protege una de sus fotos. —Yo no hice nada. Me ponen como al mismo diablo… diablo: Echeverría y todos los ex presidentes, vivos y muertos… —Pero ahora te acusan, de andar alborotando al panal… — Momentito Chayo, ¿Panal? No, eso sí que no. Nosotros somos el Partido de la Revolución Democrática. ¡No el partido de Elba…! —Me refiero al otro panal; pero en la Catedral es lo que piensan… —Eso es ofensivo, una difamación tremenda, yo soy una pacifista… —Lamento decirte que eso no opina Armando Martínez. —¿Es diputado del PAN, verdad? —No. Es el presidente del Colegio de Abogados Católicos, del Arzobispado… —Ash, olvídalo. —Pero ¿qué fue lo que pasó? Hasta de acto terrorista calificaron… —Es que no era normal que los campanazos, din, don, din, don (mueve la cabeza hacia la izquierda y derecha) no pararan, fue eterno. —No exageres, ¿fueron unos 10 minutos? —¿Te parece poco? Querían silenciarnos, y yo no me voy a quedar callada. —No entres en la teoría del complot, no fue intencional… Se levanta del sillón, y camina hacia el minicomponente, para subirle el volumen y escuchar mejor. Justo en ese momento informan que el Arzobispado tomó la decisión de cerrar las puertas de la Catedral, hasta que no se garantice la seguridad en el recinto. —¿Pero qué están haciendo?¡Regresa la Guerra Cristera!... ¡No es para tanto, no se merecen los feligreses y nuestros simpatizantes que les hagan esto…! —Pues los perredistas espantaron al cardenal Rivera Carrera. ¡Se fue hasta Roma! Alzando la mano izquierda hacia el cielo, contesta fuertemente. —Esa es una mentira, él ya estaba en camino. A ver, dime ¿porqué no ofició esa misa, la de mediodía, que es la que más le gusta?… —Lo mismo dijo Marcelo Ebrard. —Lo apoyo y él nos apoya. —Yo no diría eso… La legisladora comienza a caminar alrededor de una mesita de centro. Tiene sus manos entrelazadas. Comienza a tronarse los dedos. En la radio informan que el gobierno local tiene identificados a algunos de los que irrumpieron en el recinto y cuyos nombres entregarán a las autoridades judiciales cuando se presente la denuncia. —Espero que sean los infiltrados, los provocadores. Ellos son los únicos responsables. Intenta encontrar la calma, y de nuevo se sienta en el sofá. Opta mejor por recostarse un rato. —Rosario. ¿Nunca te imaginaste la revuelta que comenzaste al decir “hay que ir a indagarlo”. Ya hasta te dicen Mamá campanazos, en lugar de Mamá campanita. —No seas así. Mira, la verdad no fue intencional mi discurso. Creo que este escándalo lo están haciendo para tacharnos de revoltosos. No se vale que nos hagan esto. ¿Quiénes eran los que estaban en el campanario? Son la mafia que nos robó la Presidencia, como ha dicho nuestro presidente legítimo. Intenta cerrar los ojos. Quiere descansar un poco. Pensar que todo ha sido un mal rato. Han pasado unos minutos y ya disfruta su siesta. Se escucha un sonido como de campanazos. Se pone de pie, y grita: —Las campanas quieren desquiciar mi sueño… Hay que indagarlo. —Cálmate. Son las siente de la noche. No es para tanto, sólo es el reloj de péndulo que está en la sala. katia.katinka@gmail.com . sorpresa.jpgRECUENTOLa defensa que prepara Vicente Fox. Dice que George W. Bush y el ex secretario de Estado, Collin Powell, son “sus testigos de calidad” para demostrar que el rancho San Cristóbal sigue siendo el mismo que en el 2001. Al PAN le pidió cerrar filas ante los ataques. carcajada.jpgLa pista de hielo que el gobierno capitalino colocó en la Plaza de la Constitución. Costó 5 millones de pesos y comenzará a funcionar el 1 de diciembre próximo. Las autoridades quieren que los capitalinos se sientan como en Nueva York o París. ....
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