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El valor de la experiencia
En la política no existe una cultura institucional que conduzca a los gobiernos a utilizar las buenas y malas experiencias de los antecesores, ya que es una práctica común que las administraciones salientes amplifiquen sus aciertos y oculten o minimicen sus errores En el sector privado por el contrario, la continuidad y el interés de los accionistas hacen que la memoria institucional de las empresas sea un activo intangible que se contabiliza y valora y por ello, al jubilarse, los altos directivos generalmente presentan una visión más balanceada de su gestión, reconocen la contribución de sus colaboradores y destacan la importancia de las experiencias del pasado, para no repetir errores y capitalizar los aciertos. Estas diferencias se manifiestan en los libros al comparar las biografías y memorias de los políticos y las de los empresarios. En general los políticos tienden a exagerar el impacto positivo de sus acciones y a presentar su periodo de gobierno como responsable de los más grandes “milagros”, olvidando que las grandes transformaciones son cada vez más el producto de los individuos y las sociedades, sobre todo ahora que los gobiernos pierden relevancia. Además, las biografías que publican los hombres públicos al terminar su gestión, principalmente en EU, se han convertido en una atractiva fuente de ingresos y en una plataforma para sus actividades de consultoría, que son las que usualmente desempeñan los ex funcionarios. Por ejemplo, Mi vida, la famosa biografía de Bill Clinton, quien hace unos años obtuvo por los derechos de autor un altísimo anticipo, contiene muy poca información de utilidad para sus sucesores, el historiador o el analista político, ya que presenta un recuento poco objetivo de su actuación y de manera selectiva evita profundizar en los problemas que enfrentó durante su administración. Michiko Kakutani, la destacada y controvertida crítica de libros del diario The New York Times publicó una nota muy negativa en la que señala que se trata de un libro autoadulatorio, aburrido y mal escrito. No hay duda que hay muchas biografías de empresarios que padecen los mismos defectos, pero en general sus libros buscan una continuidad y asegurar una buena relación con sus sucesores y con las empresas sobre las que escriben, como lo demuestran los libros del ex presidente de IBM Louis V. Gerstner y Jack: Straight from the Gut y Ganar de Jack Welsh, ex presidente de General Electric. Recientemente se publicaron dos libros que hablan de manera destacada de la importancia de conocer y analizar los errores que se cometen en la gestión pública y privada. El primero, Mistakes Were Made es una rigurosa investigación realizada por Carol Tavris y Elliot Aronson, dos destacados psicólogos del comportamiento que muestran con ejemplos concretos cómo los gestores públicos y los profesionistas privados se niegan a aceptar la responsabilidad de errores que directa o indirectamente están asociados a sus acciones. Los autores presentan ejemplos de personas que toman malas decisiones y que no son incapaces de decir “cometí un error” o “me equivoqué”. Desde una perspectiva más personal y a partir de su extensa experiencia en diferentes empresas de publicidad y prensa, Cathie Black, actualmente presidenta de Hearst Magazines, uno de los conglomerados de medios más importantes de Estados Unidos que publica entre otras Esquire y O, la Revista de la famosa comentarista de televisión Ophra, presenta en Basic Black: The Essential Guide for Getting Ahead at Work (and in Life) una lista de enseñanzas derivadas de su trabajo. Entre las múltiples anécdotas, la autora destaca los errores cometidos en el diseño de la fallida revista Talk, en particular los términos de la asociación con su directora Tina Brown, la famosa editora de la revista New Yorker y con su socio Miramax, la prestigiada empresa de cine, condiciones que conducen al fracaso de esa publicación. Al mencionar esos errores, señala que tiene que asumir los enormes costos de cerrar la citada revista a sólo unos meses de una inauguración espectacular a la que asistieron destacadas personalidades como el ex secretario de Estado Henry Kissinger, los actores Brad Pitt y Madona, y Michael Eisner, presidente de la empresa Dysney. Sería deseable que los políticos con credibilidad y carreras relevantes pudieran repetir el ejercicio de Cathie Black y compartieran con todo candor sus experiencias, incluidos los errores y no tener miedo a ser considerados seres humanos. jpinto@pintobooks.com Lecturas Cathie Black. Basic Black: The Essential Guide for Getting Ahead at Work (and in Life). Crown Business, 2007 Carol Tavris and Elliot Aronson. Mistakes Were Made (But Not by Me): Why We Justify Foolish Beliefs, Bad Decisions, and Hurtful Acts. Harcourt, 2007 Louis V. Gerstner. Who Says Elephants Can’t Dance?: How I Turned Around. IBM HarperCollins, 2002 Jack Welch y John A. Byrne. Jack: Straight from the Gut. 2001 Jack Welch y Suzy Welch. Ganar. Ediciones B, 2006
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