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En las últimas semanas, dos partidos políticos han hecho un par de propuestas que causaron polémica entre la población. El PAN solicitó que se abran “buzones bebé” para que quienes no deseen a sus hijos o hijas no los abandonen en cualquier lado; y el PRI lanzó la propuesta para que los pedófilos, violadores y abusadores sexuales reciban “la castración química”. Ambos temas han sido dignos de estudios, investigaciones y evaluaciones jurídicas en muchos países y hoy, pasados algunos años, se proponen en nuestro país. ‘Baby boxes’ El senador Héctor Pérez del PAN propuso “la instalación de baby box o buzones incubadora para que la gente pueda dejar a sus bebés cuando ya no los quiera en lugar de tirarlos en terrenos baldíos”. Estarían en lugares públicos y garantizarían el anonimato de las mamás. Su funcionamiento consiste en que en el momento en que el niño sea abandonado dentro de esta incubadora, se cerrará automáticamente, evitando que el niño sea tomado por un extraño. Sensores térmicos miden las condiciones del bebé y el ambiente para proveer un entorno caliente y seguro. El DIF nacional sería el responsable de los menores hasta su adopción. Y el senador agrega: “Esto ayudará a disminuir los abortos y las mamás que no deseen tener hijos, solamente tendrán que esperarse nueve meses para dejar al bebé en el buzón”. (Portal W Radio). ¿Comprenderá el señor senador lo que significa la expresión “no quiero ser madre, no quiero ese hijo (a)”, ¿El bebé dejará de ser una persona no deseada?, ¿por qué señalar que ‘la madre’ sería la que abandonaría al producto, qué acaso muchos padres no los abandonaron desde antes? Sería muy interesante que antes de gastar en contenedores para bebés los representantes del PAN analizaran nuevamente la viabilidad de una educación sexual científica, objetiva y laica. Podrían considerar también los diferentes métodos anticonceptivos entre los que se incluye la anticoncepción de emergencia y el condón. La menos deseada, pero alternativa al fin, sería la despenalización del aborto en todo el territorio nacional. Todo esto impediría que se crearan seres no deseados ni por su padre, ni por su madre. Castración química La castración química también se practica en otras latitudes. El método, aplicado con su autorización a los agresores sexuales como violadores, abusadores y pedófilos, consiste en inyecciones que disminuyen el deseo y la erección. En una nota de Ella Grajeda y Claudia Bolaños publicada en EL UNIVERSAL el pasado 14 de noviembre leemos: “El diputado priísta Armando Tonatiuh González propuso ante el pleno de la Asamblea Legislativa aplicar la castración química a quienes hayan sido sentenciados por violación, abuso sexual o pederastia en contra de menores de 12 años. Acompañado del coordinador de la bancada priísta, Jorge Schiaffino, explicó que este método consiste en inyectar un fármaco a base de hormonas para evitar la erección, cuyo efecto dura seis meses. La asesora de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Elena Azaola, calificó como una perspectiva restriccionista el uso de químicos para castrar violadores y dijo que este método no es una buena solución, pues el abuso sexual es un problema complejo que no sólo tiene que ver con un deseo sexual, sino con factores sicológicos, sociales y de medio ambiente”. La castración química o quirúrgica si usted gusta, no sería suficiente para acabar con la violación, o las prácticas pedófilas. En la gran mayoría de los violadores se trata de algo más fuerte que el mero deseo sexual, este va acompañado sin duda de un gran deseo de agresión y sometimiento. Para algunos estudiosos, la violación es un ejercicio de poder, en donde hay un gran desprecio por la condición de la mujer. No podemos olvidar las historias personales de los agresores, sus características criminológicas; seguramente, la castración química les serviría de pretexto para inventar otras formas de agresión. La misoginia y el odio hacia las mujeres no es un asunto meramente hormonal. En cuanto a las prácticas pedófilas, tampoco desaparecerían. El deseo y la necesidad del contacto sexual con menores tam-poco es un asunto hormonal, conlleva la historia del individuo, su manera de percibir al mundo y a los menores de edad. Por lo regular se abusa más de los pequeños tímidos, los que están llenos de dudas y curiosidad en torno a la sexualidad; de los que buscan atención y afecto. Esos son las presas favoritas de los abusadores. El diputado priísta puso el dedo en la llaga, en nuestro país no contamos con una institución que diseñe estrategias para la rehabilitación y reintegración de los agresores sexuales. Hay algunos agresores que pueden ser rescatados, existen otros irrecuperables, pero eso debe decidirse con base en criterios profesionales y con los instrumentos especialmente diseñados para ello. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
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