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    Objeciones de la memoria
Martí Batres Guadarrama
16 de noviembre de 2007

De la privatización a la inundación

En el fondo de la tragedia que afecta a Tabasco está también la obsesión privatizadora del actual gobierno y de sus antecesores. Hace apenas un par de meses, durante su informe de actividades, el diputado federal Ramón Pacheco, también dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, denunciaba que el gobierno federal estaba alentando de manera artificial la generación de energía eléctrica por parte de empresas privadas, nacionales y trasnacionales.

Entre otros elementos, señalaba el contraste entre la Comisión Federal de Electricidad frente a empresas trasnacionales como Mitsubishi, Iberdrola y Unión Fenosa: la primera trabaja con recursos cada vez más disminuidos, y la segundas lo hacen con fuertes subsidios que en conjunto podrían llegar a los 6 mil millones de pesos. La paradoja reside en que mientras la Comisión Federal de Electricidad tiene energía suficiente y disponible no utilizada, el gobierno federal prefiere comprarla a empresas privadas.

Precisamente en Tabasco las presas almacenaron agua por más tiempo del requerido porque el gobierno federal no consumió la energía potencial que se genera en las mismas.

El agua contenida debió haber sido desfogada a intervalos, a lo largo del año, para producir electricidad y utilizarla inmediatamente. Pero eso se hizo hasta finales de este año. Por esa razón Tabasco recibió mucho más agua de la que podría soportar ordinariamente. Este es uno de los factores esenciales que derivaron en la terrible inundación que afecta la vida cotidiana de cientos de familias tabasqueñas estos días.

Ello nos habla de los efectos perversos que ha traído la obsesión de privilegiar a las empresas privadas por encima de las públicas. También demuestra que las privatizaciones hasta hoy realizadas no han sido producto de verdaderas necesidades nacionales sino una imposición artificial de los gobierno en turno para apapachar a grupos privados.

Si México tiene energía eléctrica suficiente para satisfacer sus necesidades mediante la CFE, ¿por qué tiene que entregar este sector a firmas privadas trasnacionales? Si CFE tiene en estos momentos energía eléctrica contenida, no utilizada ni aprovechada, ¿qué necesidad hay de que el país subsidie con miles de millones de pesos al capital privado?

Si el gobierno federal confiara más en México y se apoyara más en empresas nacionales, desgracias como las de Tabasco podrían haberse evitado. Al investigarse la negligencia criminal que ha llevado al desastre a esa entidad del sureste tiene que ubicarse también la responsabilidad de quienes han ordenado dejar de consumir la electricidad generada por CFE para comprar la generada por los privados. Obviamente, en la primera línea de los responsables aparece el ex secretario de Energía Felipe Calderón.

 
 
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