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Katia D´ Artigues
04 de noviembre de 2007
¿Qué le dice Joaquín Gamboa a Mario Marín?
—No se haga, saque las botellitas, ¿no?
—Cómo le gusta que lo llamemos_ don Mario, o Mi ‘góber’ precioso.
—¿A poco no va a felicitar a Lydia por el premio que recibió?
— Ya dígame, ¿cuántos coscorrones le han dado? (Foto: Archivo /EL UNIVERSAL)

El silencio de Gerardo
Sigue la emergencia
Fox y Sarkozy
Gerardo Fernández Noroña madrugó esta mañana. Se dirige a su oficina en la colonia Escandón. Va a bordo de su auto, escuchando los noticiarios matutinos. Es la mañana siguiente que el Consejo Nacional tomara la resolución de descalificar sus declaraciones en contra de la diputada Ruth Zavaleta, presidenta de la Cámara de Diputados.

—Con que me quieren callar, ¿eh? Valiente partido de izquierda, democrático… Todo por decir lo que pienso —refunfuña el secretario de prensa del Comité Ejecutivo Nacional del PRD. Con su manos libres conectado, llama a la oficina y da indicaciones de que le compren cartulinas amarillas y un marcador negro.

Pasan los minutos y por fin llega a su oficina.

En su escritorio está la síntesis informativa del día. Tiene el logotipo del sol azteca y la fecha del 29 de octubre.

Vienen las primeras planas de los principales periódicos, así como las columnas políticas del día.

Gerardo Fernández Noroña comienza a hojearla y lee en voz alta:

—PRD desaprueba declaraciones de Fernández Noroña.

Mojándose el dedo índice derecho, pasa de página:

—Vaya, vaya, para variar soy nota; pero ¡va!, qué me importa.

Sigue pasando las páginas…

—Delegan al CEN aplicar castigo a Fernández Noroña…

—Qué, ¿a poco creen que me voy a quedar quieto? No, pues sí.

Decide darle “carpetazo” a su síntesis informativa, y al lado tiene el material que pidió que le compraran. Le dejaron un marcador rojo y uno negro.

Lo toma y se va a una mesa de trabajo que hay al centro de la oficina.

Se sienta y comienza a aventar de un lado a otro el marcador rojo.

—Ahora hasta me desautorizan a dar declaraciones. Ya verán. Impugnaré la decisión ante los órganos de justicia de mi partido. Me quieren censurar, callar, silenciar.

—Caray, ahora hasta la víctima te haces.

Buscando la voz que le habla, ve que es su reflejo en el cristal de la mesa donde está trabajando.

—Qué, ¿a poco tú también me vas a silenciar?

—No, para nada. Simplemente me asombra tu reacción. Sólo falta que decidas irte a tirar a los pies del presidente de tu partido como solías hacerlo en las comitivas presidenciales cuando protestabas por algo.

—Jajaja. No creo que sea necesario. Leonel creo que es punto y aparte.

—¿Te acuerdas cuando comenzabas a protestar contra la guerra que Estados Unidos libraba contra Afganistán, en 2001?

—Claro, cómo olvidarlo. Iba a la embajada gringa. Y por si se te olvida, en 1998 era presidente de la Asamblea Ciudadana de Deudores de la Banca.

—Sí, y años atrás luchábamos lo mismo por los intereses de los deudores populares, que por la no aplicación del famoso Seguro para el Uso de Vehículos Automotores.

Moviendo sus manos como si espantara moscas, decide poner fin a su viaje por la memoria.

—Mira, mejor ayúdame a pensar. Decidí darles una sopa de su propio chocolate. Haré uso de mi silencio.

—¿A poco te quedarás callado?

—Claro que no, haré una cosa diferente.

—Qué, ¿volverás a insultar a la Zavaleta?

—Nel. Acuérdate que esa anda mareada con ese huesito que le dieron. No aguanta nada.

Se coloca el marcador en su boca, lo muerde y con su mano derecha gira el tapón para destaparlo.

En la primera cartulina comienza escribir:

—He decido hacer voto de silencio en esta rueda de prensa.

La aleja de su vista, para checar que se entienda lo que escribió.

Mueve la cabeza a manera de aprobación y la lanza a una silla que está a su lado.

Toma otra cartulina y comienza a escribir:

—Frente al intento de censura, voto de silencio.

Escupiendo el marcador a la mesa, se ríe…

—Jajaja. Ahora sí, van a ver de lo que soy capaz.

—Pero no crees que estás exagerando un poco. Creo que debes entender que sí te pasaste al decir que la señora Zavaleta había “entregado” el cuerpo, cuando coincidió con Margarita Zavala…

—Nel, no le des la razón. Las Dos Zetas andan ya de comadres. Bien que sabía que ahí se iba a encontrar con ella.

—Pero Ruth dice que Margarita no representa al Poder Ejecutivo.

—La Margaret también es una espuria…

Vuelve a tomar el marcador y escribe sobre la cartulina:

—Frente al intento de censura, voto de silencio.

Nuevamente comienza a reírse.

—Hasta pareces cura. Sólo ellos hacen votos de silencio.

—No me toques ese vals. Amor y paz, amor y paz.

Enseguida toma una cartulina más.

Duda qué poner.

—Porqué no escribes que no eres un misógino, como te han calificado.

Mordiendo el marcador, mueve la cabeza a manera de negación y cerrando los ojos.

—No, eso sería claudicar.

—¡¿Cómo?! ¡¿Qué, sí las odias?!

—No, no, de ninguna manera. No me malinterpretes.

Se inspira y de su puño y letra escribe:

—Había decidido que durara hasta el 21 de noviembre, en protesta por el intento de censura, pero hay demasiados hechos excepcionales que me obligarán a dar mi opinión.

Moviendo su muñeca como si en verdad estuviera cansado, pasa a la otra lámina:

—Por supuesto, seguiré participando y declarando en la resistencia… Será un día el que esté en silencio.

Decide que esas serán las láminas que mostrará.

Regresa a su escritorio y se sienta en su respectivo sillón.

—Quién lo diría, de un simple presidente de Movimiento Unificador de Taxistas en Terminales que eras en 2001, ve en lo que te has convertido en seis años, en el vocero del segundo partido más importante.

Viendo una de las fotos de Zavaleta en la síntesis, responde:

—Espérate a las elecciones intermedias o a las federales de 2012, en una de ésas, hasta en coordinador de diputados federales me convierto. Y juro que no me marearé con un simple huesito como… otras.

katia.katinka@gmail.com

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RECUENTOLa difícil situación que se vive en Chiapas y Tabasco, donde el mal tiempo ha hecho de las suyas. Los esfuerzos por detener el desbordamiento de ríos han sido insuficientes. Además del riesgo por el avance de las inundaciones, ahora está la alerta por brotes de epidemias.

El desplante foxista del presidente francés Nicolas Sarkozy en una entrevista, cuando le preguntaron el porqué de su separación con Cecilia. Le dieron en su punto débil, se levantó y dio por terminada la charla. Igualito que Vicente Fox, pero con la gran diferencia de que al mexicano le preguntaron por sus ranchos y le presentaron unos libros. ....

 
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Katia D'Artigues Beauregard nunca quiso ser columnista política. Quería ser monja, ingeniera, arqueóloga, historiadora, filosa.. digo, filósofa, gente de teatro y claro que quiere ser escritora. Porque...
 
 
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